martes, 13 de noviembre de 2018

A vueltas con los límites al crecimiento

Muchas gracias a Juanjo Sánchez por ponerme al tanto de una discusión (poco civilizada por una parte, la verdad) entre Michael Liebreich y Tim Jackson, muy cercana a temas que he discutido en las reseñas de estos dias de Jackson y Raworth (este viernes), y a las reseñas sobre el premio Nobel de Economía este año, con el que, evidentemente, está muy relacionado.

Sinceramente, me da mucha pena ver cómo gente tan inteligente sufre también las consecuencias de la polarización generalizada de la sociedad, la ideologización de cualquier tema. Yo siempre he valorado mucho las ideas y las opiniones de Michael Liebreich. Me ha parecido siempre un tipo inteligente y visionario. Y de hecho comparto con él algo de lo que dice en su artículo. Yo tampoco entiendo cómo la gente aún sigue defendiendo el Informe Meadows. Claramente, el informe minusvaloró la capacidad de innovación de la humanidad, y la posibilidad de sustituir los recursos que se iban agotando. Y no lo digo sólo por el resultado de la famosa apuesta de Simon contra Ehrlich, que, como sabemos, fue más bien resultado de la casualidad que de otra cosa.

Pero tampoco consigo entender la cantidad de cosas muy cuestionables que dice Liebreich en su artículo, como cuando afirma que no hay absolutamente ningún límite al crecimiento. Eso, creo, es tener demasiada esperanza en conseguir siempre un volumen ilimitado de energía solar (para sostener el reciclado infinito de los materiales), algo que no parece estar muy en línea con lo que dicen los investigadores del sol (bueno, salvo que Liebreich crea en serio eso de que vamos a colonizar Marte y cosas Muskianas parecidas). De hecho, es curioso que Liebreich mencione el Nobel a Nordhaus como ejemplo de sus creencias…es cierto que fue Nordhaus uno de los que apuntó los problemas del Informe Meadows, pero también que ha sido pionero en recordarnos el freno al crecimiento que suponen las emisiones de CO2 y el cambio climático asociado (como el mismo Liebreich cita). Más sorprendente aún, que mencione a Kuznets y su curva como evidencia del credo neoliberal (cuando nadie ha encontrado evidencia de la EKC para el CO2), o más todavía, a Ostrom como icono de esta ideología!!

Sus argumentos (no muy claros, eso sí) acerca de los beneficios del libre comercio también se sostienen con alfileres…el otro día precisamente Jing Meng, de Cambridge, explicaba en un seminario las emisiones embebidas en el comercio, y son muchas…Creo que no es justo pues que cite al Reino Unido como ejemplo del desacoplamiento entre emisiones y PIB (gracias la deslocalización y a la importación). Y eso ya sin entrar en los problemas de la globalización...

Y finalmente, no entiendo la obsesión de Liebreich con los enemigos del crecimiento, cuando él mismo habla al final de que la obsesión por el PIB es incorrecta, y que es mejor hablar del bienestar en términos más amplios...

Así que, claro, no me extraña que Tim Jackson (del que además se mofa Liebreich) reaccione con virulencia (aunque con elegancia). Y no creo que sorprenda que diga que, a pesar de mi reseña no demasiado positiva (aunque no tanto de las ideas) de su libro, y a pesar del valor que siempre he dado a la innovación, en este caso esté más de acuerdo con Jackson que con Liebreich. Además, me encanta la cita del final, una de las mejores canciones de la historia

En todo caso qué pena que tanta inteligencia, en lugar de buscar el diálogo y el acuerdo, se malgaste en peleas tan estúpidas y sesgadas…

NOTA: Tim Harford parece situarse del lado de Liebreich, aunque creo que es algo más prudente en sus valoraciones. Algo más de prudencia y menos exuberancia le hubiera venido mejor a Liebreich, creo yo, para defender mejor sus argumentos.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Las ideas de Romer y Nordhaus

 El caso es que ya escribí una reseña breve de las ideas de Nordhaus cuando le dieron el premio, pero los de Madri+D me han pedido una de los dos premiados, así que también comparto aquí el borrador que les he enviado. Para ampliar información sobre estos dos gigantes, podéis consultar también las reseñas de Nada es Gratis (la de Comín y la de Jimeno), o esta que me ha gustado mucho (que de hecho saqué de los comentarios de las anteriores, que siempre son muy buenos).


viernes, 9 de noviembre de 2018

Prosperity without growth, de Tim Jackson

No tengo claro si recomendar este libro o no (ya adelanto que más bien no). Por un lado, el libro está bien escrito, y las cosas que dice son razonablemente sensatas: el sistema económico actual tiene muchos problemas, en particular desde el punto de vista de la desigualdad y del impacto ambiental. Y esto hay que arreglarlo. En cierta manera, este libro fue de los primeros en los que se formuló claramente esta cuestión, aunque por otra parte incluso ya a estas alturas era "conocimiento común". Como un ejemplo de lo común que era, un mindundi como yo hablaba de estos mismos temas siempre en mi curso de Sustainable Development (que comenzó en 2006-07), tal como resumí en esta publicación de 2012.

Pero como digo, está bien escrito, y es bastante sensato (como cuando confirma que el paradigma del crecimiento económico no debe ser abandonado totalmente, en particular en los países más pobres). La cuestión es si, a estas alturas, dado que fue publicado en 2009, vale la pena leerlo. Y por varias razones:

- Como digo, si ya era conocimiento común en 2009, mucho más ahora (Laudato Si es otro ejemplo de formulación de las mismas ideas). Además, el libro se apoya mucho (demasiado, para mi gusto) en la crisis económica del 2008, que evidentemente ya pasó en gran medida. Y no creo que haga falta la crisis para defender el argumento principal.
- El libro es bastante reiterativo: Básicamente, las mismas ideas se repiten capítulo tras capítulo. Cuando ya parece (y estás deseando) que termine con la crítica (que tampoco da para tanto) y presente alternativas, vuelve a repetir los problemas. Y eso cuando no hay contradicción entre capítulos (como entre el 3 y el 4 cuando habla de la paradoja de la life satisfaction)...De hecho, casi todo el libro (o su primera parte, que dura 10 de los 11 capítulos) se puede resumir en este párrafo:
In summary, we are faced with a formidable challenge. A limited form of flourishing through material success has kept our economies going for half a century or more. But it is completely unsustainable in ecological and social terms and is now undermining the conditions for a shared prosperity. This materialistic vision of prosperity has to be dismantled.
The idea of an economy whose task is to provide capabilities for flourishing within ecological limits offers the most credible vision to put in its place. But this can only happen through changes that support social behaviours and reduce the structural incentives to unproductive status competition.
- Pero sobre todo, la razón fundamental por la que no lo recomiendo, sobre todo para los lectores ya más familiarizados con el tema, es que ni da argumentos sólidos para defender sus críticas, ni aporta alternativas realistas (más allá de alguna cuestión menor). No hay referencias sólidas, no hay datos que no sean anecdóticos...Y creo que, si se quiere atacar al corazón del paradigma económico, hay que hacerlo con más fuerza, argumentos y evidencia, no sólo con buenas intenciones.

En todo caso, aquí va una reseña breve para el que tenga curiosidad.

Como decía antes, la gran parte del libro se dedica, primero, a aclarar qué entiende por Prosperidad (que ya adelanto, evidentemente no es riqueza económica, sino el florecimiento personal de todos, muy en la línea de Sen), y luego a criticar el sistema económico actual por no garantizar esta prosperidad. Aunque lo hace de una forma un poco contradictoria, ya que, a primera vista, deja poco resquicio a la esperanza: Primero, afirma que no podemos abandonar el consumo material porque eso nos ayuda a definir quiénes somos, más allá de la mera satisfacción de necesidades físicas. Luego, fulmina la posibilidad de que desacoplemos crecimiento económico de consumo de energía y contaminación. Explora los beneficios del Green New Deal, para descartarlo por los problemas con los límites ambientales; Confirma que la estructura dominante y los incentivos perversos impiden la transformación...y al final, ya en la página 147 (de 200 o así) concluye:
There is no scape within the existing paradigm. The prospects for flourishing within ecological limits evaporate.
¿Y entonces? Pues, en un salto mortal, y tras descartar la revolución por no garantizar una vuelta a la normalidad, dice que sí, que sí que podemos cambiar la sociedad, a pesar de todo. Eso sí, sólo si el gobierno toma un papel activo. Esto, claramente, y a la vista de los políticos que tenemos, me da un poco de risa: ¿seguro que serán más sabios y menos miopes que nosotros? Ojalá aparezcan de estos...

En todo caso, para cambiar, lo que hace falta son algunas medidas a lo largo de tres líneas: establecer límites, arreglar el modelo económico, y cambiar la lógica social. El problema es que, me temo, ninguna de las medidas propuestas llega demasiado lejos (y eso cuando no son absolutas tonterías). Por ejemplo, el establecer límites a las emisiones de contaminantes o al uso de recursos, o implantar una reforma fiscal, o introducir el componente ecológico en las cuentas nacionales son cosas buenas en sí mismas...pero que dudo puedan realmente cambiar el curso disparatado por el que el autor dice que vamos. La inversión verde también puede ayudar, claro...pero la clave sería cambiar la lógica social consumista que nos lleva a esta carrera de ratas que, como bien dice, no aporta nada a nuestros niveles de bienestar. La cuestión es cómo hacerlo. Y ahí es donde el libro se queda frustrantemente sin respuestas. Porque claro, pensar que reducir la jornada de trabajo es la solución da un poco de risa (no sólo por su alcance limitado, sino también por las propias limitaciones de la propuesta en términos de reducción real del impacto ambiental). Prohibir los anuncios para niños, u obligar a comerciar de forma justa tampoco creo que consigan desmantelar esa razón dominante desiderativa.

Y con esta frustración se queda uno. Por mucho que el autor se empeñe en decir que "a different economics is achievable", no aporta ninguna solución real más allá de que hay que investigarlo más. Se queda uno pensando si para tal wishful thinking hacía falta un libro, la verdad...veremos si Raworth consigue levantarme la moral al respecto...

jueves, 8 de noviembre de 2018

Objective vs Subjective fuel poverty and self-assessed health, de Llorca et al, 2018

Este paper analiza la relación entre la pobreza energética y la salud. Este efecto, que parece intuitivo, no había sido cuantificado de manera fiable hasta ahora. Para ello los autores estudian la correlación entre la salud reportada en la Encuesta de Condiciones de Vida, e indicadores objetivos y subjetivos de pobreza energética.

El indicador subjetivo es el mismo que aparece en la ECV, la capacidad de mantener el hogar a una temperatura adecuada. Como indicador objetivo utilizan un MIS, aunque dividido por la renta disponible (en lugar de restado). Además, también tienen en cuenta indicadores de pobreza en general, y la humedad en la vivienda.

Los resultados son bastante interesantes. Básicamente, encuentran que, si no controlan/separan la muestra en función del indicador subjetivo de pobreza, no hay relación entre el indicador objetivo de pobreza y la salud. Y, de hecho, tampoco encuentran relación para aquellos hogares que declaran tener problemas para mantener una temperatura adecuada...En cambio, sí encuentran relación con la renta en el modelo agregado, pero no cuando separan.

Quizá un posible efecto que esté apareciendo aquí es la confusión entre estas dos variables, que por construcción están muy relacionadas, y que no tengo claro que se estén separando bien. De hecho, el efecto observado de la renta es siempre mayor que el del indicador de pobreza (algo que por otra parte confirmaría el hecho, ya sugerido por nuestro estudio, de que la pobreza energética es, esencialmente, pobreza económica). Otra posible razón es que sus resultados muestran que el indicador objetivo no necesariamente está asociado a familias con baja renta y el indicador subjetivo (de alguna forma señalando los falsos positivos que generan estos indicadores)

También me resulta curioso que los efectos marginales no sean proporcionales al nivel de salud: son más fuertes para la categoría de salud "normal" que para la categoría "mala".

En todo caso, su conclusión es que necesitamos tener en cuenta los dos tipos de indicadores para poder establecer una relación entre salud y pobreza energética. Y que los indicadores objetivos no son demasiado buenos para recoger estos problemas. Yo, a la vista de algunos resultados extraños, y sobre todo de la relación entre renta y el indicador objetivo, no tengo claro si la conclusión es esa, o más bien que hay que seguir investigando el asunto, tratando de separar mejor los efectos de la renta y de los otros indicadores.

Porque, para empezar, el problema es que ni siquiera tenemos claro si los indicadores subjetivos y objetivos de pobreza están midiendo con precisión el problema...por ejemplo, como ya decíamos en nuestro paper, el MIS está muy afectado por los gastos en vivienda. Hubiera sido interesante comprobar la robustez de estos indicadores a la situación de la familia en este respecto, o incluir este parámetro en el modelo explicativo.

En todo caso, un trabajo bienvenido, y que creo que ayuda a seguir tratando de entender las causas de este problema complejo.



martes, 6 de noviembre de 2018

Innovación: estructuras científicas y transmisión

Hoy, un monográfico sobre innovación:

  • Unos resultados que creo yo confirman el beneficio social de instituciones como el IIT, que, como siempre recuerda Michel Rivier, orientan su investigación a una demanda social comprobada. Diego Comín et al nos cuentan los beneficios para las empresas, y la economía en general de colaborar con centros como Fraunhofer, y la recomendación para la política de innovación europea (aquí una entrevista con Comín sobre el mismo tema):
Applied research organisations such as Fraunhofer-Gesellschaft are capable of bridging the gap between basic scientific knowledge (falling into the domain of universities) and the development of new commercial applications (falling into the domain of firms). By bridging this gap, companies can have access to state-of-the-art technological knowledge that enables a knowledge-intensive/innovation strategy which leads to faster sales and productivity growth, as well as to more jobs for skilled workers. The establishment of, and investment in, applied research organisations could therefore form a central pillar of national and European innovation policy.
  • Interesantísimo (aunque no totalmente realista) experimento este que nos cuenta Alex Tabarrok sobre cómo se transmite el conocimiento a lo largo de las generaciones, incluyendo el papel negativo de los paradigmas dominantes.
  • Raghuveer Parthasarathy hace un diagnóstico preciso de los problemas de la ciencia, aunque no propone soluciones (pero Andrew Gelman piensa que esta es una pregunta de investigación que merece ser financiada)
Science has transformed civilization. This statement is so obviously true that it can come as a shock to learn of the gloomy view that many scientists have of the institutions, framework, and organizational structure of contemporary scientific research. Issues of reproducibility plague many fields, fueled in part by structural incentives for eye-catching but fragile results. We train vast numbers of graduate students, in many cases empowering new researchers to expand the frontiers of knowledge or pursue transformative technologies, but also often frustrating their aspirations with preparation for careers that don’t exist or with halfhearted alternative training mashed into an incommensurate educational structure. Funding remains precarious; increased spending on science over the past few decades has been more than matched by an increased number of scientists, leading to a Malthusian competition for resources that wastes time and energy and also hinders long range planning. Relatedly, over 2 million scientific papers are published each year, about one-sixth of which are from the United States, representing both a steady increase in our understanding of the universe and a barrage of noise driven by pressures to generate output. All of these issues together limit the ability of scientists and of science to tackle important questions that humanity faces. A grand challenge for science, therefore, is to restructure the scientific enterprise to make it more sustainable, productive, and capable of driving innovation.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Suerte, corrupción, transición energética y libertad

  • Seguramente hayáis leído las noticias sobre este estudio acerca del coste económico de la corrupción en España,pero por si acaso. Más allá de la precisión de los resultados, que seguro que se pueden discutir largamente, la verdad es que da mucha pena (y hasta rabia) pensar lo que podríamos ser sin esta lacra que parece tan difícil de eliminar de nuestra sociedad…

viernes, 2 de noviembre de 2018

Energy and civilization, de Vaclav Smil

Este libro lo terminé el curso pasado, pero aún no me había dado tiempo a escribir la reseña, así que aquí va.

Lo primero que hay que decir es que este libro deberían leerlo todos los estudiantes de doctorado que vayan a dedicarse a la energía. Creo que es una referencia obligatoria para todos los que trabajamos en este área, porque sitúa la energía en su contexto histórico, geográfico, humano, y económico, y de esta forma ayuda a situar nuestra investigación en un marco más amplio. Y además, con el punto de humildad necesario. Como dice Smil al final (p.417), no hay que exagerar el poder explicativo de la energía en el desarrollo de la historia. Quizá por eso el libro tampoco ofrece soluciones para el futuro…

Eso no quiere decir, por supuesto, que no haya una relación muy estrecha entre la energía y el desarrollo económico:
To talk about energy and the economy is a tautology: every economic activity is fundamentally nothing but a conversion of one kind of energy to another, and monies are just a convenient (and often rather unrepresentative) proxy for valuing the energy flows.
At the same time, energy flow is a poor measure of intellectual activity; education certainly embodies a great deal of energy expended on its infrastructures and employees, but brilliant ideas (which are by no means directly related to the intensity of schooling) do not require large increases of the brain’s metabolic rate.
This obvious fact explains much of the recent decoupling of GDP growth from overall energy demand; we impute much higher monetary values to the nonphysical endeavors that now constitute the largest share of the economic product.
O entre la energía y la organización social:
All natural processes and all human actions are, in the most fundamental physical sense, transformations of energy. Civilization’s advances can be seen as a quest for higher energy use required to produce increased food harvests, to mobilize a greater output and variety of materials, to produce more, and more diverse, goods, to enable higher mobility, and to create access to a virtually unlimited amount of information. These accomplishments have resulted in larger populations organized with greater social complexity into nation-states and supranational collectives, and enjoying a higher quality of life.
Teniendo como objetivo desarrollar esa relación, el libro es un verdadero tour de force acerca del uso de la energía por nuestras sociedades a lo largo del tiempo. Extremadamente minucioso, a veces incluso duro por el nivel de detalle con el que Smil nos cuenta por ejemplo el gasto en energía asociado al trabajo humano o animal, la parte más amena comienza con la historia de los combustibles fósiles. Ahí es cuando arranca la primera de las grandes transiciones energéticas, y que nos ha llevado a la situación que resume muy claramente en las páginas 295 y 296:

La civilización moderna depende el uso de enormes reservas de energía, algo que le ha permitido lograr tremendos avances en la producción de alimentos, ha resultado en una rápida industrialización y urbanización (que no hubiera sido posible sin combustibles fósiles), en la expansión y aceleración del transporte (Smil señala además al transporte en vehículo privado como uno de los elementos más transformadores de la era moderna), y en un crecimiento aún más impresionante de nuestras capacidades de información y comunicación. Todo ello se ha combinado para aumentar el nivel de vida de la gran mayoría de la población, y eventualmente, llevarnos a las actuales economías de servicios muy intensivas en energía.

Pero, a la vez, esto ha traído unos cambios cuya persistencia puede poner en peligro las mismas bases de la civilización moderna. La urbanización, que ha promovido los avances tecnológicos, también es un factor clave en el deterioro del medio ambiente y en la creciente desigualdad económica. También ha aumentado la capacidad destructiva de las naciones. El desarrollo de armas nucleares ha creado, por primera vez en la historia, la posibilidad de si no destruir por completo, sí en gran medida, nuestra civilización. Y todos estos cambios ya son globales, y amenazan la sostenibilidad de los efectos positivos antes mencionados.

El problema es que Smil no ve solución sencilla. Incluso aunque, como bien señala(p.269), el elemento más común en la historia de la energía es el error a la hora de predecir desarrollos futuros, Smil sí se atreve a decir que no ve alternativas para los fósiles asequibles a gran escala para el transporte, las materias primas (plásticos o fertilizantes), o la producción de acero. Yo creo que aquí es quizá algo pesimista de más, dadas las posibilidades que la electrificación parece abrir para descarbonizar estos procesos…También creo que se sitúa en el pesimismo cuando dice que la globalización ha supuesto que los patrones de consumo y producción más contaminantes se hayan extendido por todo el planeta. Pero en cambio es muy realista cuando afirma que, hasta ahora, hay algo que no ha cambiado: a pesar de todos nuestros avances tecnológicos y en eficiencia, seguimos sin usar la energía de forma racional. Y el uso de vehículos en las ciudades es su ejemplo preferido. Y otra cosa que tampoco ha cambiado es el uso masivo de biomasa poco eficiente y contaminante, sobre todo en países en desarrollo, debido a la falta de acceso a fuentes modernas de energía.

Su conclusión es que, hasta ahora, las características principales del desarrollo humano han sido la expansión y la creciente complejidad. ¿Seremos capaces de cambiar estas tendencias, continuando la evolución humana sin aumentar el consumo de energía de forma que vivamos dentro de los límites del planeta, y ello sin reducir el nivel de vida y sin reducir la población, sin afectar a la movilidad social y económica?¿Llegará alguna tecnología salvadora? Smil no lo ve claro. Y no tanto por que nos quedemos sin combustibles fósiles. Antes, como ya decía John Holdren, nos freirá el cambio climático.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Políticas climáticas: ¿hay que empezar la casa por el tejado?

Me manda Xavier este enlace, en el que los autores resumen un paper reciente algo contraintuitivo en principio, que defiende que en el establecimiento de políticas climáticas, a lo mejor tiene sentido comenzar con las opciones más caras. Como la cosa puede sonar un poco rara, vamos a tratar de explicarlo un poco, y ver si realmente tienen razón los autores.

El resumen, muy sucinto, es el siguiente:
  • Los modelos tradicionales generalmente recomiendan implantar primero las medidas de mitigación más baratas, porque eso es lo racional económicamente;
  • Pero esto no necesariamente se cumple cuando tenemos en cuenta los efectos del aprendizaje tecnológico (el learning-by-doing);
  • Y, en el caso que presentan los autores, tampoco se cumple cuando una medida aparentemente más cara supone un cambio importante en la dotación de capital de la economía, que requiere un cierto tiempo para ser implantada.
Para probar esto construyen un modelo de inversión en mitigación que tiene en cuenta que las reducciones de emisiones que se logran con los cambios tecnológicos son duraderas; que hay costes de ajuste de la economía al transformarse (incluyendo mayores costes de oportunidad de los recursos al volverse más escasos durante la transición); y que los potenciales de mitigación en cada sector se van agotando.

Con ello, sus resultados muestran que el precio del CO2 va aumentando, pero que la inversión en mitigación no: más bien, sigue una curva en U invertida. Y que, además, los costes marginales de reducción pueden ser superiores al precio del CO2. Todo esto parece razonable. Por ejemplo, el hecho de que los costes de reducción sean distintos al precio del CO2 se deben a que en el primer término incluyen inversiones y sus efectos acumulados, mientras que en el segundo no. El efecto dinámico de las reducciones en cada sector, que es algo que no necesariamente se tiene en cuenta en otros modelos (como el DICE de Nordhaus), es muy importante, por supuesto. El que la senda de inversión óptima tenga forma de campana tiene sentido: cuando se agota el potencial de reducción no tiene más sentido invertir, y los costes de ajuste hacen que no tenga sentido concentrar toda la inversión al final. También tiene sentido el que haya que invertir más, y antes, en los sectores con mayor potencial de reducción, aunque sean más caros, porque la rentabilidad de las inversiones es mucho mayor.

La clave es que, bajo su supuesto de que al final hay que descarbonizar completamente, lo importante es diseñar la senda óptima. Y en esa senda óptima los dos factores que la dirigen son el potencial de reducción, y la disponibilidad de recursos (los costes de ajuste de la economía). Igualmente clave es distinguir entre inversión y reducción de emisiones. Lo que los autores defienden es que puede ser necesario invertir mucho, aun con precios bajos del CO2 (pero con altos costes de mitigación), y con bajas reducciones de emisiones al principio.

Lo que resulta más complicado de entender o contraintuitivo es lo de que, a veces, interese anteponer medidas más caras a otras. Por ejemplo, los autores defienden que deberíamos actuar primero sobre el sector industrial, agrícola, o de transporte, que son más caros, que sobre los edificios. Es cierto que, si cuesta más reducir en algún sector, y al final hay que descarbonizar completamente, la inversión necesaria puede tener que comenzarse antes que en otros sectores (más baratos, o más fáciles de descarbonizar). En este sentido, el valor de la inversión en mitigación es mayor cuanto más difícil sea descarbonizar. Y por tanto, si adelantamos las inversiones de forma que el capital “limpio” ofrezca beneficios más tiempo, mejor. Eso sí, cuidado, porque, como decía antes, las inversiones no suponen reducción de emisiones: las reducciones de emisiones llegan después de la inversión (de hecho es ese retraso el que justifica comenzar antes la inversión).

En todo caso, creo que, aunque el marco general es correcto, hay que tener cuidado con algunas conclusiones. Por ejemplo, en la entrada (que me parece más atrevida que el artículo) se menciona que puede ser interesante invertir ya en vehículos eléctricos. Y yo dudo de que ese sea el caso, incluso dentro de su modelo. Porque la razón para esto sería que la inversión en VEs sería duradera y aportaría beneficios durante mucho tiempo. Pero un VE dura relativamente poco, cambiar totalmente el parque de vehículos es cuestión de 10-12 años si se quiere (o incluso menos en algunos países). Por tanto, no aplicaría el argumento de que la inversión estaría dando beneficios mucho tiempo (como sí pasa en el caso de los edificios, o de los nuevos diseños urbanos, o el transporte público). Además, hay un elemento que no introducen en su modelo, y que es importante: la posible mejora tecnológica exógena (no learning-by-doing) que puede hacer que valga la pena esperar para que esas inversiones de capital que hay que hacer sean menores, y que por tanto, ahorren costes.

Pero creo que su conclusión principal es válida: para las actuaciones que impliquen inversiones duraderas, y con efectos persistentes sobre la reducción de emisiones, el precio del CO2 no es necesariamente la referencia óptima, hay que tener en cuenta también el valor que aporta la inversión en mitigación. También aclaran que, en un mercado perfecto, y con un precio del CO2 creíble, aportaría la señal suficiente para que la inversión fuera socialmente óptima. Pero si la política de reducción es otra (como por ejemplo incentivar inversiones), entonces hay que tener en cuenta sus resultados.

martes, 30 de octubre de 2018

Adam Smith, Hayek, y la relación entre bibliotecas y curiosidad

Dos entradas de Milanovic que creo que valen la pena:
  • Sobre Adam Smith, Milanovic recuerda que no es el icono neoliberal que algunos creen, quizá, como bien dice él, porque no han leído sus obras (yo reconozco que estoy a medias de la Teoría de los sentimientos morales, y que no es fácil...). Los dos últimos párrafos de la entrada resumen perfectamente la cuestión.
  • Otra entrada divertida y provocadora es la del comunismo hayekiano (una aparente contradicción en términos) el que, según Milanovic, tiene lugar en China. De hecho, y si no lo leo mal, creo que Milanovic de alguna forma considera esta una combinación ganadora: los capitalistas generan riqueza pero no corrompen la política hacia un capitalismo de amiguetes. No creo que tener una dictadura sea la mejor solución para esto, pero...
Y un alegato a favor de las grandes bibliotecas personales (incluso aunque no se hayan leído), con, como siempre, una palabra japonesa que lo define perfectamente: tsundoku. Creo que Santi ya lo ha incorporado a su vocabulario :).

lunes, 29 de octubre de 2018

Tres buenos podcasts: sesgo implícito, globalización, y música

Krista Tippett entrevista a Mahzarin Banaji, que nos cuenta lo frecuente que es caer en sesgos implícitos, y lo que cuesta evitarlo. Muy relevante, creo yo.

Ezra Klein habla con Dani Rodrik sobre los problemas de la globalización. Rodrik transmite estupendamente su sabiduría y su sentido común

Y para terminar, una entrevista de Tippett a Yo-Yo Ma, que es sólo para disfrutar del amor a la música y a la naturaleza humana.

viernes, 26 de octubre de 2018

The idea of justice, de Sen

Uno de esos libros esenciales que tenía ganas de leer desde hacía tiempo. Y la verdad es que es muy, muy recomendable, aunque tengo que decir que seguramente estaré sesgado en mi apreciación, porque el enfoque de Sen me resulta muy cercano, posiblemente por venir de alguien con una formación ingenieril-económica. Y a cambio, seguro que no estaré siendo capaz de percibir todos los matices o implicaciones que otros con formación filosófica podrán hacer.

Sen, en todo lo que he leído suyo, siempre me ha parecido un tipo muy sensato y nada dogmático, y aquí lo vuelve a demostrar. De hecho, una de las partes que más me han gustado del libro es cuando presenta las distintas escuelas, y las discute de forma bastante imparcial, al contrario que muchos otros que siempre quieren llevar el ascua a su sardina. O cuando concluye, precisamente señalando las limitaciones de cualquier idea de justicia:
Justice is an immensely important idea that has moved people in the past and will continue to move people in the future. And reasoning and critical scrutiny can indeed offer much to extend the reach and to sharpen the content of this very momentous concept. And yet it would be a mistake to expect that every decisional problem for which the idea of justice might conceivably be relevant would, in fact, be resolved through reasoned scrutiny. And it would also be a mistake to assume, as was discussed earlier, that since not all disputes can be resolved through critical scrutiny, we do not have secure enough grounds to use the idea of justice in those cases in which reasoned scrutiny yields a conclusive judgment. We go as far as we reasonably can.
Realmente, creo que el libro no presenta realmente una teoría de la justicia, sino más bien reflexiones acerca de otras teorías de la justicia y sus limitaciones, y sobre lo que habría que hacer para resolverlas. Si acaso, su teoría de la justicia es más bien una teoría de la elección social (un concepto fundamentalmente económico-ingenieril), aunque, eso sí, focalizada en las capacidades como criterio de decisión. En todo caso, y a pesar de basarse en la arquitectura de la elección social, Sen no plantea un esquema nada rígido, todo lo contrario. De hecho, critica a los enfoques institucionalistas y contractualistas (fundamentalmente a Rawls, del que también defiende muchas cosas) precisamente por su rigidez. Su enfoque es eminentemente deliberativo, y basado además en la empatía y en ponerse en el lugar del otro como forma de lograr la objetividad necesaria. Y, sin ser consecuencialista a ultranza, sí aboga por la importancia de considerar las consecuencias a la hora de valorar la justicia de las acciones, aunque, eso sí, teniendo en cuenta no sólo las meras consecuencias, sino también las condiciones en las que estas se producen y los procesos utilizados (lo que él llama comprehensive vs culmination outcomes). Quizá porque él, al contrario que los kantianos o contractualistas, no considera que eventualmente el bien triunfará (el famoso "the arc of history bends towards justice", que requiere de una figura divina para asegurarlo), y que, por tanto, hay que estar vigilante y activo para asegurarnos de que así sea.

Como no podría ser de otra forma en un tratado tan amplio, hay cosas que me han gustado más y otras menos. Su capítulo 8, Rationality and Other People, me ha encantado, por cómo destruye la miopía de muchos economistas en su creencia en la teoría de la elección racional. También me ha gustado mucho cómo defiende el argumento de que no debemos usar categorizaciones unidimensionales, o de que hay muchas razones válidas para defender que, a veces, la gente puede ir en contra de sus propios intereses o su bienestar para alcanzar un bien mayor. Aunque, claro, creo que detrás de esto hay un tema semántico, qué entendemos por bienestar. ¿Contribuye a mi bienestar ser más virtuoso? Yo creo que, en el fondo sí, aunque efectivamente puede ir en contra de mis intereses estrechos (económicos, o de salud) a corto plazo. Finalmente, me parece muy valiosa su reflexión acerca del valor de la felicidad: la felicidad no es verdadera si no se basa en razones reales, y, esencialmente, en la libertad. Por ejemplo, dice que la felicidad subjetiva que en muchos casos se consigue mediante racionalización (la felicidad de los pobres, por poner un caso extremo, que terminan acostumbrándose a esa pobreza) no puede valer lo mismo que la que está basada en una capacidad plena de actuar.

También me parece que vale la pena mencionar un par de temas cercanos a mis áreas de investigación:

- Sobre desarrollo sostenible, le gusta más la definición de Solow que la de Brundtland, porque le parece más apropiado hablar de opciones abiertas (de capacidades, en el fondo) más que de necesidades. Yo creo que la definición de Solow sigue quedándose algo corta (fundamentalmente, y precisamente, en términos de justicia intrageneracional), pero aún así creo que el matiz de Sen es muy relevante.
- Y sobre pobreza, algo relevante para nuestros estudios sobre pobreza energética es el "conversion handicap", el hecho de que, para las familias más pobres, todo cuesta más. Y que por tanto, seguramente no baste con compensarles con más renta para lograr el confort energético, sino además ayudarles a transformar esta renta en confort de verdad. Es decir, que la pobreza no sólo es un problema de falta de renta, sino de falta de capacidad para convertir esta renta en bienestar.

Sin embargo, hay otros capítulos algo más flojos, en los que recurre más a lugares comunes o a conjeturas. Así me lo han parecido el de The practice of democracy, o el de Impartiality and Objectivity. También creo que, tras un arranque muy poderoso, llega al final algo disperso. Menos mal que el último capítulo recoge sus propuestas de forma más ordenada y ayuda mejor a concluir todo lo que se ha leído.

En todo caso, como decía creo que el libro vale mucho la pena. Lo dejo aquí con un mensaje muy actual:
The effect of sectarian demagoguery can be overcome only through the championing of broader values that go across divisive barriers.

jueves, 25 de octubre de 2018

Environmental Catastrophes and Mitigation Policies in a Multi-region World. Besley y Dixit, 2018

Qué mejor forma que inaugurar la serie sobre artículos académicos que con este de Timothy Besley y Avinash Dixit, que presentó el propio Dixit en un seminario hace unos días en el Keynes Room de Cambridge (una de las cosas buenas que tiene estar aquí, claro). Por cierto, Dixit fue tan amable como para quedarse luego un rato conmigo hablando de una idea que comentaré después.


Besley y Dixit han construido un modelo muy sencillito (disponible en el material suplementario) con el que tratan de determinar la disponibilidad a pagar de la sociedad (a través de la variación compensatoria o equivalente) para reducir el riesgo de eventos extremos causados por el cambio climático. Es decir, mide lo que estaríamos dispuestos a gastarnos para evitar estos riesgos. El modelo, como no podía ser de otra forma viniendo de Dixit, incorpora opciones reales en ambos lados de la ecuación: no hacer nada, o hacer de más.

El modelo además incluye distintas regiones, que sufrirían daños distintos, pero que se beneficiarían de una solución global, con lo que puede representar los juegos políticos asociados en un asunto en el que la cooperación internacional es tan importante.

El valor del modelo es fundamentalmente su sencillez, y derivada de ella, la fácil intuición de los resultados. Creo que esto es bastante importante, porque permite transmitir bien los mensajes. A cambio, claro, renuncian a algunas cosas en comparación con otros modelos más complejos, fundamentalmente, la endogeneidad de los resultados. Aquí, curiosamente expresado en los mismos días en que el Nobel de Economía premiaba la endogeneización del cambio climático y la innovación en los modelos de crecimiento económico, Dixit expresaba firmemente su convicción de que la endogeneización es un error, porque crea cajas negras innecesariamente. Algo, la verdad, en lo que esto parcialmente de acuerdo: la endogeneización ayuda a detectar comportamientos no necesariamente intuitivos, pero hace más difícil interpretar los resultados de los modelos. Lo ideal sería evaluar las dos versiones.

Los resultados que obtienen, bajo supuestos que muchos considerarían conservadores (como una tasa de descuento relativamente elevada) son bastante elevados, siempre por encima del 1% anual del PIB. Y recordemos que sólo aplican a catástrofes, y no a las consecuencias "normales" del cambio climático...(aunque esto también se puede incluir en su modelo). Para su caso base, por ejemplo, encuentran que el gasto en el que estaríamos dispuestos a incurrir sería del 3% del PIB, como dicen ellos, equivalente a sacrificar permanentemente un buen año de crecimiento económico. El gasto que estaríamos dispuestos a hacer en una posible tecnología milagrosa sería también del 3% del PIB, inferior como dicen al gasto anual en defensa de los Estados Unidos, aunque mayor que el presupuesto de NASA y NSF.

Los resultados para el modelo multirregional también son interesantes, sobre todo cuando hacen variables el crecimiento y los daños. Por ejemplo, si los países desarrollados caen en un estancamiento secular, el incentivo a tomar acciones unilaterales contra el cambio climático es casi inexistente (bastante en línea por cierto con nuestros escenarios de Economics...)

Y decía que al final me quedé con Dixit comentando una posible mejora de su modelo, que no comenta en su paper, y que creo que sería un tema interesante para un trabajo fin de máster. En su modelo representan la tecnología "milagrosa" μ básicamente como una solución de geoingeniería, una tecnología que no eliminaría las emisiones, sino que eliminaría sus efectos negativos. Pero estas tecnologías tienen muchos problemas. En cambio, no representan la posibilidad de una tecnología que permita reducir las emisiones de forma muy barata, algo que sería mucho más deseable. En su modelo establecen una relación fija α entre emisiones y crecimiento económico (que modifican por ejemplo para representar los efectos del Acuerdo de París), pero esta relación podría hacerse variable y dependiente de una variable aleatoria μ', que representaría la posibilidad de éxito en encontrar esa tecnología de mitigación deseada. Un modelo algo más complejo, pero seguramente mucho más realista.

martes, 23 de octubre de 2018

La brecha de género en STEM, buenos empleos, meritocracia, y ayuda al desarrollo

Alex Tabarrok nos cuenta un paper que explicaría la brecha de género en los estudios STEM a partir de la ventaja comparativa de los niños en estas disciplinas. Parece plausible, desde luego. Luego lo complementa con este otro.

Aunque supongo que no todos tenéis acceso, me ha gustado este artículo del FT en el que, entre otras cosas, se dice que no es bueno pensar en el personal como un coste. Más bien hay que interpretarlo como un recurso, y cuanto más capaz, mejor. Muy aplicable a universidades, por ejemplo... También me ha gustado la opción profesional de esta chica: 60% academia, 40% actividades extracurriculares.

Una muy buena reflexión sobre los límites de la meritocracia.

Lant Pritchett (comentado por Bryan Caplan) nos dice que, para sacar a la gente de la pobreza, es mucho más efectivo quitar las barreras a la inmigración, o incluso acelerar el desarrollo de estos países, que cualquier programa de ayuda directa, por muy efectivo que sea. Yo creo que esto evidentemente tiene muchos matices, porque la inmigración es una vía que muchos no estaríamos dispuestos a emprender, perdiendo nuestras raíces...y porque el desarrollo acelerado o la globalización puede generar mucha desigualdad, quizá reduciendo la pobreza en término medio (en el caso de la globalización, con dudas) pero creando mucho left-behind (escúchese al siempre sabio Dani Rodrik). En todo caso, el artículo de Pritchett, provocador aunque deprimento, vale la pena. Esto está muy relacionado con este podcast que escuché recientemente de Anand Giridharadas, demoledor contra el buenismo de los filántropos.


lunes, 22 de octubre de 2018

Diversidad en la universidad, bicis eléctricas, almacenar energía en hormigón, y productividad.

Una política interesante para aumentar la diversidad en las universidades: esta que ha implantado Texas, según la cual todos los alumnos que se sitúen en el percentil superior de su instituto tienen derecho a ser admitidos en las buenas universidades del estado. La verdad es que tiene algunos elementos interesantes (algunos de los cuales sólo tienen sentido en EEUU), pero desde luego parece algo que valdría la pena explorar. Mi gran duda aquí sería lo de si los alumnos de “malos institutos” podrían realmente integrarse en un ambiente competitivo, y rendir al mismo nivel que los otros (como parecen hacer en Texas), en un sistema universitario como el español, muy distinto del americano…

Curiosa historia sobre las bicis compartidas (y eléctricas) en Seattle, y que no debe ser tan distinta de las que se viven en Madrid… Me ha llamado la atención la energía que se gasta en mantener el sistema en marcha (recargando bicis, moviéndolas de un lugar a otro…). Algo para tener en cuenta a la hora de modelar este modo de transporte.

Y más curioso aún: un sistema de bombeo, pero en lugar de agua, de hormigón. Rhett Allain hace los numeritos.

Cal Newport vuelve a sus esencias, a la productividad. Y recupera un antiguo artículo en el que se demuestra algo que muchos sospechábamos: que las herramientas informáticas, mal utilizadas, realmente reducen la productividad, al permitir que los empleados más valiosos pierdan en tiempo en tareas que podría hacer un administrativo. En el fondo, esto es lo mismo que lo de que los profesores universitarios se dediquen a hacer horarios, o a gestionar programas. Contratar más administrativos aquí resulta en mayor productividad global, igual que en el caso que nos cuenta Newport.

viernes, 19 de octubre de 2018

Wiser, de Sunstein y Hastie

Leí este libro tras leer la recomendación entusiasta de Tim Harford. Y la verdad, me ha decepcionado un poco. No es que el libro sea malo. Está bien escrito, es ameno, y proporciona información interesante, honesta, sensata y contrastada. Lo que pasa es que, como suele suceder en otros casos, esta misma información podría haberse condensado en 10 páginas como mucho, en lugar de en 214…Y es que la chicha del asunto se puede tratar de resumir en las siguientes ideas:
  • Los grupos, cuando cumplen una serie de condiciones, toman mejores decisiones que los individuos por separado, incluso sin que sea necesaria la deliberación. De acuerdo con la regla de Condorcet, simplemente el calcular la media de las opiniones individuales logra decisiones al menos iguales, si no mejores, a las de los individuos, siempre que la mayoría de los decisores tenga una probabilidad mayor del 50% de acertar (como decía Condorcet, siempre que los votantes sean ilustrados, y tanto más cuanto más compleja sea la cuestión a decidir). Una de las consecuencias que se derivan de esto es que, en lugar de buscar siempre al mejor experto, es mucho más útil reunir a un grupo de ellos.
Eso sí, hay que decir que esto funciona bien cuando se usa la regla para tratar de aproximar valores. Cuando hay tres alternativas para decidir y el decisor no tiene una única opción, esta regla genera ciclos (falta de transitividad) en las decisiones.
  • Pero, a veces, los grupos toman malas decisiones, peores que las que tomarían los individuos por separado. Esto puede deberse, en ocasiones, a los sesgos o prejuicios inherentes, que hacen que los decisores tengan una probabilidad inferior al 50% de acertar. Y otras veces, a las dinámicas del grupo, creadas a su vez por dos problemas (llamados cascadas), de información y de reputación, que básicamente consisten en que los miembros del grupo no revelan la información relevante que poseen (y que es la que permitiría que el grupo tomara mejores decisiones), bien porque la información que obtienen del resto les hace cambiar de idea; o bien porque temen consecuencias negativas de su posicionamiento en el grupo.
Esta parte es interesante. Pero se deja fuera una gran parte de la teoría de decisión en grupo (o más ampliamente, la teoría de la elección social), con todos los problemas que ha identificado y las técnicas que ha desarrollado para evitarlos.
  • ¿Cómo se pueden arreglar los problemas identificados (que ya he dicho que no son todos)? Pues asegurándose de que todos los miembros del grupo, y no sólo aquellos con mayor jerarquía, o que tienen información común, pongan su información encima de la mesa. Como bien resumen en la sección final, aquí el líder tiene un papel fundamental. El líder no debe ser complaciente, sino que debe callarse y dejar que hablen los demás, sobre todo si hay miembros con bajo estatus. Y también incluso asignando roles para que no se pierda la información. Los buenos líderes crean una cultura en la que lo premiado no es estar de acuerdo con la mayoría, sino añadir información valiosa, expresar opiniones divergentes. Y esto no lo hacen para proteger a los disidentes, sino al grupo. En algunos casos puede hace falta recurrir a métodos más formales, como el Delphi; o simplemente registrar la opinión de la gente antes de que comiencen las deliberaciones.
  • Además, hay que tratar de traer la mayor información posible a la decisión: para ello la diversidad (cognitiva, no necesariamente demográfica) es fundamental.
  • Una idea interesante es que hay que separar dos fases en el proceso de decisión: una creativa, en la que se buscan alternativas (y en la que interesa mucha libertad, y nada de consenso) y otra más ejecutiva en la que hay que buscar el consenso. Y no necesariamente los integrantes del grupo deben ser los mismos, porque las cualidades necesarias para una y otra son distintas.
El resto es soporte bibliográfico (que puede no venir mal para seguir tirando del hilo), y en algunos casos, material añadido sin demasiada relación directa, como los capítulos sobre torneos, mercados de predicción, o consulta pública. Incluso el de A framework for improvement aporta poco más allá de un buen sentido común.

Conclusión: el libro está bien para alguien que nunca haya leído nada de behavioral, o de toma de decisiones en grupo. Para ese público, y más aún quizá, por los ejemplos que da Sunstein de su experiencia en la Casa Blanca, para gestores públicos, su lectura aporta y además resulta ligera y amena. Incluso a mi hija de 12 años le resultó ameno y aprendió de las pocas hojas que leyó. Eso sí, hay que ser consciente de que sólo cubre una pequeña parte de la teoría de la elección social.
Para los que sí han leído algo del tema, como digo, basta el resumen de las ideas que ofrezco antes, salvo que uno no tenga mucho más que hacer, y le apetezca leer algo ligerito y bien escrito.

jueves, 18 de octubre de 2018

Enseñanza de ingeniería, móviles, blockchain, y tecnología energética

Aldert Kamp resume el último congreso de la CDIO, y vuelve a incidir en la necesidad de cambiar la forma en la que se enseña ingeniería, si queremos formar profesionales adaptados al mundo en que viven, y vivirán. Muy recomendable leerlo entero.

Más sobre el efecto de los móviles y portátiles en clase: como era de esperar, se confirma que no son buenos, pero esto tampoco nos debería descubrir nada, ¿no? No sé por qué no hacen los mismos estudios para los comics que leíamos en el cole por debajo de la mesa…

Decía hace un tiempo que esto del blockchain para energía, en mi opinión, tiene bastante de bluff. Sivaram y Freeman parecen estar de acuerdo.

Wil me mandó hace poco el número de Junio de IEEE Spectrum, dedicado a tecnologías energéticas contra el cambio climático…Las tecnologías de captura de carbono o nucleares no son nuevas para los lectores de este blog, algo más novedosas, al menos para mí, son la hibridación para aviones, o algunas de las que plantean para la alimentación. Pero lo que más me ha llamado la atención es la cantidad de vendemotos salvamundos que hay detrás de muchos de estos proyectos, algo a lo que a veces también contribuyen los redactores no ofreciendo suficiente balance. Menos mal que el número también incluye un artículo de nuestro amigo Vaclav Smil en el que nos devuelve a la dura realidad…

martes, 16 de octubre de 2018

Evaluación científica, innovación y soft skills

Anxo Sánchez nos resume algunas investigaciones recientes en las que se confirma que, cuando hay poca diferencia entre las propuestas (o entre artículos), el resultado de la evaluación es casi aleatorio, lo que por tanto hace cuestionarse si no es mejor y más barato tirar una moneda que convocar comités evaluadores…estos comités sólo servirían para separar el grano de la paja. En el fondo, esto es muy similar a lo que contamos siempre en Teoría de la Decisión: si hay dos decisiones casi iguales, es mejor no perder tiempo (y recursos) volviéndote loco para decidir, sino mejor simplemente tirar una moneda. Aunque reconozco que, por propia experiencia con mis hijas, esto no es nunca evidente para el decisor…

Y Anxo también participa en la discusión en este artículo (recomiendo mucho leer los comentarios de Anxo y Juan Francisco Jimeno) sobre la reciente sentencia del Tribunal Supremo que pone patas arriba la evaluación de los sexenios de investigación en España, otro proceso administrativo-científico que no termina de dejar contento a nadie.

Desde luego, si hay una agencia que no utiliza estos procesos burocráticos, sino otros mucho más ejecutivos, es ARPA (o DARPA). Tim Harford nos cuenta las lecciones que saca él de esta agencia.

Algo relacionado con lo de Sánchez (básicamente por los problemas de la falta de racionalidad en las decisiones), Mr. Moustache nos hace caer en la cuenta de muchas estupideces que cometemos a la hora de gastarnos la pasta sin darnos cuenta, de hecho en muchas ocasiones incurriendo en costes mucho mayores, sin pensar, que cuando perdemos el tiempo dando vueltas a si comprar una botella de vino u otra cuya diferencia de precio es de 10 pavos…Si lo leo correctamente (o a lo mejor porque así es como lo expresaría yo), Mr. Moustache no dice que no tomemos estas decisiones, por tontas que parezcan…sólo que seamos conscientes de sus consecuencias.

Y también relacionado, pero por la parte de evaluación científica, una reflexión de Andrew Gelman sobre las alternativas al sistema actual de publicación científica. Comparto con él que un sistema de evaluación post-publicación seguramente no tuviera los incentivos suficientes para hacer buenas revisiones (como sí tiene el actual). Yo, sinceramente, creo que la mejor opción (por ahora) sería tener un sistema similar al actual de revisiones previas a la publicación, pero gestionado por los científicos directamente (o por sus asociaciones profesionales), y con un acceso abierto que sólo tuviera que cubrir los costes reales del proceso, y no el margen que se llevan ahora las editoriales.

Y para terminar por hoy, del mismo Gelman, algunos enlaces interesantes para un tema clave: desarrollar soft-skills para los futuros académicos (estudiantes de doctorado). Esto ya lo llevamos haciendo en ICAI para los ingenieros, de cara a su carrera profesional, pero es cierto que no lo cubrimos igual de bien para los estudiantes de doctorado. Un tema pendiente para el nuevo director de la Escuela de Doctorado de Comillas :).

lunes, 15 de octubre de 2018

Welcome back!

Al fin, vuelvo al blog, tras una parada más larga de lo que tenía pensado. Y es que esta primera entrada tras las vacaciones estaba prevista para el 1 de septiembre, pero unas cuantas complicaciones logísticas y carga de trabajo no esperadas impidieron que volviera al blog entonces...así que decidí que, al menos este año, la vuelta sería para las fechas que manejan aquí en Cambridge (el curso comenzó el 2 de octubre), o más bien, para las que yo tenía cuando estudiaba: para después de El Pilar 😀.


Tal como prometí, voy a cambiar un poco la estrategia del blog, para experimentar otros formatos. Esta es mi idea al menos para este curso académico, a ver qué tal sale:

- En lugar de entradas cortitas como antes, voy a agrupar varias lecturas interesantes uno o dos días por semana;
- Una vez a la semana, o si no puede ser, cada quince días, colgar una reseña de algún libro o artículo interesante que haya leído (como veis, uno de mis propósitos para el curso es leer más).
- Y dejaré mis comentarios más largos sobre energía y cambio climático (idealmente, uno a la semana) para el blog de Economics for Energy.

Agradeceré mucho vuestros comentarios sobre el nuevo formato. Os dejo con un par de fotos de mi ruta en bici por las mañanas, que como veis es fantástica (sobre todo si el tiempo acompaña como hasta ahora):

miércoles, 25 de julio de 2018

Feliz verano!

Primer día de vacaciones en Comillas, y antes de apagar el blog durante una temporada (y reconfigurarlo), quería desearos a todos un estupendo verano. Que descanséis y desconectéis todo lo posible. Y por si os viene bien algo de lectura interesante, aquí os dejo cosas que he ido leyendo estos días y que creo que valen la pena:

- Una muy inspiradora entrevista con Jerry Mitrovica sobre la física del cambio en el nivel del mar, y sobre el enfoque científico en general. Me ha hecho gracia que cite al final a Feynman, cuyo centenario de su nacimiento celebramos este año.
- David Newbery, sobre las políticas de apoyo a las renovables en Europa, y sus beneficios en términos de spillovers de conocimiento, que, según él justifican los costes incurridos, y de hecho, nos deberían hacer pensar en maneras más globales de estimular el avance tecnológico, como Mission Innovation.
- Un aviso de que la mejora de la situación de mujeres y minorías en los campos STEM no se puede hacer bajando el nivel. Pues claro! Pero, sinceramente, el que esté yendo por ahí es que no se ha enterado de qué va esto, y de las verdaderas razones detrás de ello. De hecho, mucho me temo, por el estilo de la que escribe (que no creo que por casualidad es una mujer), que este artículo esté también persiguiendo su propia agenda equivocada y no necesariamente lo que hay que perseguir, a la vista de las falacias y argumentos falsos que utiliza tan alegremente...en fin, una de estas cosas que hay que leer para entender cómo piensa la otra parte...
- Y ya puestos, otro ejemplo de información interesada, que trata de convencernos de que el verdadero problema del cambio climático reside en la producción ganadera y no en las petroleras. Por supuesto que la producción animal contribuye al cambio climático, según la FAO, en un 14%. Pero comparar eso con las emisiones de las petroleras, que no son ni siquiera las emisiones debidas al uso del petróleo, es un poco de chiste...
- Para terminar, un tema apasionante, o por lo menos que a mí me lleva resultando muy atractivo mucho tiempo: la discusión sobre la configuración de la distribución y comercialización eléctrica, volviendo incluso a los orígenes (Joskow vs Littlechild). Lo que pasa es que Max Aufhammer lo plantea como una disyuntiva entre monopolio y pequeños operadores, y Michael Giberson lo amplía, correctamente en mi opinión, a una conversación en la que lo que hay que discutir es el papel del distribuidor y del comercializador (y de su separación o no), y además recuerda lo que él y Kiesling ya han planteado muchas veces, y que creo que es lo que más sentido tiene desde el punto de vista de diseño de la institución: el distribuidor como plataforma en la que distintos agentes pueden competir (unos más locales, otros menos) por suministrar al consumidor.

Felices vacaciones!

martes, 24 de julio de 2018

Lecturas para el verano, de Karsten Neuhoff

Karsten me envía este resumen de su actividad este año, y como me parece muy interesante todo, lo comparto :)

Dear Pedro,
Effective climate policy is important for a good summer break – ensuring predictable weather patterns for relaxing days, and avoiding risks of future climate chaos to make space for happy dreams. Integration is a key word characterizing successful climate policy – and is the theme linking the recent analyses of the Climate Policy Department at DIW Berlin. Here are a few suggestions for your summer reading list:
Industry emissions: Integrating climate and resource efficiency policy
The year 2018 started with studies of the German Energy Agency (DENA), and German Federation of Industry (BDI, English summary) showing that scenarios for respectively 80% and 95% emission reduction by 2050 are economically feasible for Germany. As for the 95% scenarios, both studies find that the major challenge for decarbonizing the production of basic materials like steel and cement, is either meeting the scale of renewable electricity demand for clean production processes or creating acceptance for CCS. This is no surprise – globally, more than 25% of CO2-emissions are linked to primary production of basic materials. Integrating climate and resource efficiency policies provides a solution that these studies do not consider – reducing the demand for primary materials by unlocking the potentials of material-efficient design, manufacturing, use and recycling of products (Material Economics).
This theme, together with other key elements for the policy design of the decarbonisation of basic industry, was focus of discussion in the meetings of our Climate Friendly Materials Platform bringing together policy makers, industry and experts (CFM Platform). Results are summarized and backed by detailed Annexes on individual policy instruments in the new report “Filling gaps in the policy package to decarbonise production and use of materials” (Climate Strategies Report, see also Review Article).
Carbon pricing: Integrating consumers in incentive schemes
In the industry sector, policy has traditionally focused on producers – most recently with the introduction of the Chinese national emissions trading system (Nature Climate Change). Concerns that stringent policy could trigger relocation of production and carbon leakage have, however, resulted in extensive exemptions like free allowance allocation, largely undermining the intended incentives.
Why does climate policy for the industry sector not integrate consumers, as has always been the case for the buildings and transport sector? In a review of global experiences with carbon pricing mechanisms directly addressing consumers, we identified many success stories (Climate Policy). We have in the past explored economic, administrative, legal and trade aspects of including the consumption of basic materials into the EU ETS (Inclusion of Consumption in ETS). The revised EU ETS Directive now creates the opportunity for the implementation – it mandates the Commission to review the effectiveness of the Directive, report in the context of global stock-taking, and propose amendments to replace, adapt or complement existing measures to prevent carbon leakage. National pilots may be one option for early progress (Annex 5). Among the biggest consumers of basic materials are cities and regions, who purchase infrastructure for instance. Cities and regions can formulate explicit environmental requirements or apply shadow carbon prices in their public procurement choices, according to EU guidelines. Our initial review points to barriers – including the issue of incremental costs and how they could be covered (Green public procurement).
Renewable energies: Integrating finance expertise in policy design
Declining costs of solar panels and wind turbines reduce the need for financial support. Do we still need dedicated renewable energy policies? An assessment of policy and market risks using cross-country comparisons and financial models shows that in the absence of long-term contracts with final consumers, costs per MWh of renewable electricity increase by 30% (DIW report). Retail competition and counter-party risks, however, severely constrain private long-term contracts with electricity consumers. Hence, publicly secured long-term contracts for wind and solar power are essential to hedge policy and market risk for renewable projects, facilitating access to low-cost finance, and allowing to pass on the full benefits from declining technology costs to end consumers.
In assessing different renewable remuneration mechanisms to reach Germany’s 65% national renewable electricity target by 2030, we find that a shift to contracts for difference results in annual savings in the order of magnitude of 0.8 billion Euro (DIW report).
Sector coupling: Integrating all sectors in power system
Shifting away from fossil fuels while accepting constraints on available biomass requires that buildings, industry and transport source most of their energy needs from electricity. Given the variability of wind and solar production, this will only succeed if, at the same time, flexibility and storage potentials in the sectors are realized. As part of the EU H2020 project Real Value, we explored how firms can build new business models around smart heating devices and thermal storage (Real Value) and how power-market design and technology developments shape the market (Real Value). As part of the Synergie Consortium (German Kopernikus Projekt), we investigated demand response potentials in the industry (Synergie).
As the electricity system moves into the center of the energy infrastructure, the capacity of wind and solar power and flexible demand connected to the system multiplies. Power-market design will have to evolve for an efficient system operation. In discussions of our Future Power Markets Platform (FPM Platform), we find that intraday auctions can enhance market depth, and facilitate broad participation of all actors – in particular if bidding formats allow for capability-based (multi-part) bids. To allow the demand side to respond to regional supply of power regional pricing is increasingly discussed as part of such an emerging system (Energy Journal).
Sustainable finance: Integrating long-term requirements in today’s investment choices
Following the report of the EU high-level expert group on sustainable finance (HLEG), the European Commission came up with an action plan on March 8 (Action Plan). It addresses three key themes: 1) Influencing the financing decision and managing financial risks; 2) Reorienting financial flows; and 3) Taxonomy and definition. To shape our research agenda and gear it towards key policy challenges, we organized a high-level sustainable finance conference in Berlin in co-operation with the European Commission and the Hub for Sustainable Finance (Proceedings).
Wishing you all a good read and a good summer break,
Karsten Neuhoff, Olga Chiappinelli, Ingmar Jürgens, Nils May, Carlotta Piantieri, Jörn Richstein, Puja Singhal, Jan Stede, Heiner von Lüpke, Vera Zipperer, Kerstin Ferguson, Olga Zhylenko


lunes, 23 de julio de 2018

Reformas fiscales para cambios en la economía

Para compensar los cambios salariales inducidos por distintas disrupciones en la economía (migración, automatización, descarbonización....) Tsyvinski y Werquin nos proponen cambiar los tipos marginales y medios de la renta según la elasticidad de la oferta y la demanda en el mercado de trabajo.

viernes, 20 de julio de 2018

Business Ethics, explicado por Santi

Santi sigue extractando su libro, y la entrada de hoy es particularmente recomendable. Me ha gustado particularmente su subrayado de que no puede haber dos éticas distintas, una privada y una pública o profesional.

Sólo un par de puntos me generan una cierta inquietud (o más bien ganas de quedar con Santi con unas cuantas cervezas para discutirlos):

El primero:
Corporations are not people. You may grant rights to them, and you may impose duties on them, but such rights and duties are, from an ethical perspective, legal fictions. There is no such a thing as a sentient, conscious, “mind of the corporation”, able to take decisions (apart from and distinct of those of its different executives, within their respective areas), and thus morally deserving praise or blame.
Totalmente de acuerdo, conceptualmente. Pero en la práctica, la gente se deja llevar por los comportamientos colectivos. Y, en ese sentido, yo sí creo que las empresas actúan muchas veces con criterios no necesariamente coherentes con los de sus ejecutivos, o sus accionistas, actúan con una especie de alma colectiva, no necesariamente consciente pero precisamente por ello mucho más peligrosa. Por lo tanto, creo que sí es bueno exigir responsabilidad a estos entes, y no sólo a sus ejecutivos o accionistas.

El segundo:

A rationalization facilitated by the way it is typically taught, in isolation from the rich ethical tradition from which it could benefit (expounded in my previous post). If you zoom in what are the responsibilities of corporations, and how to balance the demands of sustainability and profit maximizing, and then disguise your own lack of an adequate framework for even formulating the problem with a myriad of “cases” that can be argued one way or the other (and that end up transmitting that this ethical stuff is really complex and confusing and it doesn’t matter much what you end up deciding because for any outcome you can find someone willing to defend that it was the right thing to do). A fine way of training lawyers (again, that is where the case methodology originated), but not certainly one for developing ethical excellence in economics (or BA) students…
Creo que aquí Santi se pone un poco extremista. Y de hecho, se contradice con lo que dice en el último párrafo...El uso de casos no necesariamente lleva a que la respuesta sea el relativismo moral. Totalmente de acuerdo en la utilidad de conocer las grandes tradiciones éticas...pero el uso de casos ayuda a aterrizarlas, e incluso los casos pueden utilizarse para introducir estas tradiciones, la clave como siempre, está en la calidad del instructor y del material docente. Creo que Santi se deja llevar por el aparente poco éxito que tiene la enseñanza de la ética en la práctica profesional que vemos en las noticias, o incluso en nuestra vida diaria...y no tanto en una evaluación rigurosa de cómo influye la buena enseñanza ética en los profesionales (algo que de hecho estamos intentando promover desde Comillas).

El tercero:
Now, the peculiarity of business is, as I intimated in the opening of this section, that it is an institution devoted to the exchange of commodities.
 Esto reconozco que es un tema que me pone muy nervioso. Y es que estoy harto de escuchar que "el objetivo de la empresa es ganar dinero". Mentira. Eso es, parecido a lo que dice Santi, una racionalización que nos permite hacer lo que nos da la gana y aplicar todo tipo de criterios no éticos a su gestión. Y claro, por eso mucha gente utiliza esta definición. Tampoco su objetivo es comprar y vender cosas, eso es una definición muy estrecha, y con los mismos problemas de lo anterior. El objetivo real de una empresa, el que debería ser, y el que deberíamos esforzarnos en transmitir (yo al menos lo intento en mis clases) es crear valor para la sociedad. El ganar dinero es sólo un medio para ello, o una prueba (si las condiciones son las correctas) de que se está creando ese valor. Si una empresa gana dinero, o intercambia productos, pero no crea valor para la sociedad, no debería existir. Si lo hace, es por una anomalía que deberíamos eliminar.

Modificaciones del PIB en la era digital

Brynjolfsson et al se han puesto a calcular cómo cambiaría el PIB si todos esos servicios digitales gratuitos (como Facebook, Maps, o Whatsapp) se contabilizaran dentro de la renta nacional. Además, claro, como parte del proceso, han estimado el valor de estos servicios para los usuarios: por ejemplo, la gente estaría dispuesta a pagar 500 pavos al año por mantener Whatsapp, y casi nada por Twitter :), una interesante forma de contrastar la importancia de las distintas redes sociales...

La pregunta, claro, es por qué, ya puestos, no añaden también los recursos medioambientales, porque al fin y al cabo las técnicas de valoración son similares y mucho más establecidas...

Más investigaciones de este equipo aquí.

jueves, 19 de julio de 2018

Legislación para el Desarrollo Sostenible

De mi buzón de correo. Enhorabuena para CIECODE!

Nace Parlamento 2030: la herramienta que sigue los avances del Congreso de los Diputados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Parlamento 2030 se presenta en la sede de Naciones Unidas en Nueva York y llega avalada por el Gobierno de España. Es una de las herramientas más innovadoras a nivel internacional para la monitorización automatizada de la actividad parlamentaria sobre la Agenda 2030.

La plataforma Political Watch del think tank español CIECODE presenta este miércoles su nuevo proyecto Parlamento 2030, una innovadora herramienta para monitorizar los avances del Congreso de los Diputados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La web de Parlamento 2030 permite, a golpe de click, encontrar toda la información parlamentaria clasificada según su relación con los ODS y sus metas.

Diseñada para superar los retos que plantea la naturaleza transversal de la Agenda 2030, la herramienta es capaz de convertir en base de datos toda la información publicada en la web del Congreso de los Diputados para, después, clasificarla de acuerdo a su relación con cualquier ODS o meta, a través de un proceso masivo de etiquetado automático. Para ello, combina tecnología informática avanzada - necesaria para escrapear miles de PDFs en los que se publica la información parlamentaria y transformarlos en una base de datos estructurada - con un profundo conocimiento temático del desarrollo sostenible – necesario para diseñar los diccionarios de términos con los que se relacionan automáticamente las iniciativas políticas con los objetivos y las metas asociadas.

Por último, a través de un buscador intuitivo y accesible, ofrece toda la información relevante en formatos reutilizables. Los usuarios pueden adaptar el buscador para personalizar las búsquedas a sus necesidades e intereses.

En definitiva, esta innovadora herramienta permite a la ciudadanía navegar por la actividad parlamentaria relacionada con los ODS de forma online, abierta y gratuita.

La presentación de la herramienta tendrá lugar por la tarde en la sede de la ONU en Nueva York, en el marco del Foro Político de Alto Nivel (HLPF 2018) que se celebra del 9 al 18 de julio. CIECODE ha sido invitado por la OCDE a un evento sobre herramientas innovadoras en la implementación y seguimiento de la Agenda 2030.

Parlamento 2030 viene avalada por el Gobierno de España y ha sido incluida como una de las herramientas del sistema español de seguimiento y rendición de cuentas del Plan de Acción para la implementación de la Agenda 2030, que fue aprobado en Consejo de Ministros a finales de junio y que será presentado ante Naciones Unidas el próximo 17 de julio. La herramienta, ya disponible online, es una versión beta y la versión final se construirá durante la segunda mitad del año 2018.

miércoles, 18 de julio de 2018

El impacto de la retirada de vehículos contaminantes

Últimamente, en charlas varias sobre el tema, insisto mucho en que una de las políticas que yo consideraría seriamente para avanzar en la transición energética sería el apoyo a la retirada de vehículos contaminantes (y antiguos, generalmente). Esto, como decía hace tiempo, puede suponer un problema de equidad, salvo que, como también decía, se utilice sólo para las personas con rentas bajas (combinado con una prohibición de uso de vehículos contaminantes, para que los que sí tienen renta suficiente cambien de coche, pero estos sin subsidio). En este paper que me llegó hace unos días al correo se analiza algo similar, concluyendo que el programa no genera free-riding, y además es más efectivo que los programas de subsidios generalizados.

07/10/2018      عربـي
Vehicle Retirement and Replacement Policy: Assessing Impact and Cost-Effectiveness
 Discussion paper
Governments across the world, motivated by air quality improvement or by climate change mitigation goals, are trying to accelerate the turnover of older, higher-emitting vehicles and replace these with lower emission vehicles. One approach is to encourage consumers to scrap their old, inefficient and more polluting vehicles and buy new ones, typically plug-in electric vehicles (PEVs) and hybrid electric vehicles (HEVs). This can be expensive on a per-additional-vehicle basis if fixed subsidy programs allow those owners who would have replaced their vehicles with a low emission vehicle anyway to obtain these subsidies.

Previous KAPSARC research used counterfactual simulations (comparing actual results with what would have happened in the absence of the intervention) to highlight the fact that policymakers might increasingly switch to targeted subsidy designs to improve the cost-effectiveness of low emission vehicle subsidies. This study, however, explores the effectiveness of a real-world targeted subsidy policy, California’s ‘Replace Your Ride’ (RYR) program. RYR encourages lower-income households living in districts with poor local air quality to retire older vehicles and replace them with newer, cleaner vehicles. The effectiveness of the RYR policy is measured using new vehicle registration and other data in a difference-in-differences analysis framework designed to stimulate a control group. 
Key findings:
  • Additional sales of low emission vehicles resulting from the RYR policy are high. Sales of PEVs increased by around half and sales of HEVs by more than three-quarters. These additional sales would not have been made without the RYR subsidy.
  • The per additional PEV cost of less than $17,600 results in the geography and income-based subsidy design of RYR being1.5 times more cost-effective than California’s previous income independent version of the Clean Vehicle Rebate Program, under which all buyers of new clean vehicles in California received the same rebate.
  • The lower upfront cost and therefore lower subsidy required for HEVs relative to PEVs, combined with the high percentage of additional HEV sales due to the targeted subsidy design, keep the HEV subsidy as cost-effective as the PEV subsidy. Comparing the cost-effectiveness of the HEV subsidy relative to the PEV subsidy under the RYR policy, the ratio of costs for HEVs compared to PEVs ranges from 1.35 to 2.1 in terms of per additional vehicle cost and from 0.83 to 1.31 in terms of the cost per additional gallon of gasoline saved.