jueves, 16 de noviembre de 2017

Neoliberalismo y economía de verdad

Dos grandes economistas del desarrollo (yo he de decir que a mí me convence mucho más uno de ellos, y se nota en la calidad de los artículos que enlazo) escriben sobre neoliberalismo, homo economicus, y normas sociales: Dani Rodrik y Ricardo Hausman.

Rodrik habla sobre cómo el problema del neoliberalismo es que no sigue la teoría económica correctamente. Un párrafo que resume casi un libro de texto:
Does an increase in the minimum wage depress employment? Yes, if the labor market is really competitive and employers have no control over the wage they must pay to attract workers; but not necessarily otherwise. Does trade liberalization increase economic growth? Yes, if it increases the profitability of industries where the bulk of investment and innovation takes place; but not otherwise. Does more government spending increase employment? Yes, if there is slack in the economy and wages do not rise; but not otherwise. Does monopoly harm innovation? Yes and no, depending on a whole host of market circumstances.
Claramente, Rodrik no valdría como tertuliano o como columnista de periódico...:)

Por su parte, Hausman carga, con razón, contra el ideal del homo economicus, y defiende la necesaria revolución en la economía.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

¿Qué estudiar?

A resultas de la lectura del libro de Newport sobre qué estudiar, pensé que no estaba de más poner en orden mis ideas a este respecto, por si ayuda a alguien que lo lea. En lo que sigue mezclo mis opiniones con las de Newport (con el que estoy de acuerdo en muchas cosas, la verdad). Como siempre, encantado de recibir comentarios, me encantaría tener una versión mejor gracias a ellos para hablarlo con mis hijas cuando llegue el momento :).

Lo primero es decir que esto que cuento incluye la posibilidad de no ir a la universidad. Yo al menos no creo que sea imprescindible hacerlo, y que se pueden desarrollar grandes carreras sin ella (ejemplos hay unos cuantos). Pero también creo que, salvo que esté clarísimo que tu vocación esté en una profesión de las que no la requieren (y por supuesto estés dispuesto a aceptar el arrepentimiento si te equivocaste en tu vocación), o salvo que seas un genio o tengas una suerte tremenda, siempre es mucho mejor ir a la universidad, porque te sitúa en una posición mucho mejor de cara al mercado laboral, y te cierra menos opciones, además de por supuesto poder aprender algo por el camino (esto no está garantizado :)). Esto está relacionado con cosas que voy a decir después, así que no las adelanto, salvo una importante: En general, no sabemos qué trabajo va a ser el que nos dé mayor satisfacción, así que, cuantas más opciones dejemos abiertas, mejor.

Lo segundo es que estoy de acuerdo con Newport en que eso de "seguir tu pasión" es una chorrada que lo único que genera es frustración. También estoy de acuerdo con él en que el dominar algún tipo de conocimiento o disciplina es la clave para tener un trabajo satisfactorio y motivador. La cita (traducida) que creo que resume todo su libro es la siguiente:
Si tu objetivo es disfrutar lo que haces, he descubierto que seguir tu pasión es un mal consejo. Es más importante ser bueno en algo escaso y valioso, y luego invertir el capital de carrera que esto haya generado en el tipo de elementos que hacen que un trabajo sea excelente. Estos elementos son el control (la autonomía) y un sentido de misión.
Es decir: hay que ser muy bueno en algo (y que ese algo sea escaso) si se quiere tener un buen trabajo. Y esto se consigue con la práctica deliberada, intensa y concentrada, véase Deep Work, que nos saca de nuestra zona de confort, y que nos lleva a nuestros límites para realmente aprender y mejorar. El esfuerzo es bueno, porque, en lugar de tratar de evitar las situaciones incómodas, las comienzas a interpretar igual que un deportista de alto nivel (no pain, no gain).

Esto que cuenta Newport (y más que comentaré después) parece más importante una vez que ya estás en la universidad, y cuando comienzas en tu carrera. Pero hay una decisión previa, y es qué carrera elegir, sobre todo en España, en que esta decisión hay que tomarla mucho antes que en EEUU. Aunque es cierto que, si uno está de acuerdo con lo que dice Newport, quizá esta elección no sea tan dramática. Todos los cursos de acción pueden llevar al éxito si se gestionan adecuadamente. En todo caso, ahí van algunas reflexiones.

Por supuesto, si uno tiene una clara vocación por alguna profesión muy específica (medicina, por ejemplo) no hay más remedio que elegir desde el principio. Esto no es así en EEUU. También, si el objetivo clarísimo es estudiar una oposición, puede ser conveniente escoger una carrera en la que se estudien los contenidos que luego irán a la oposición. Eso sí, sin sufrir demasiado, y sin que importe mucho dónde se estudia, porque el fin y al cabo esto es sólo un trámite para el paso siguiente (pero sin descuidar estudiar lo que luego será importante para la oposición).

Pero en muchos casos, esta vocación no está tan clara desde el principio. Y de hecho, yo creo que, si no lo tienes muy claro, es mejor no cerrarse opciones desde el comienzo. Entonces, ¿qué hacer?
  • Para poder encontrar un buen trabajo (que permita desarrollarse, más sobre eso después), lo importante es dar las señales correctas a los empleadores (luego hablaré de emprendimiento). Esto puede conseguirse estudiando en una universidad prestigiosa, o, si no es tan prestigiosa, estando entre los mejores de la promoción. Si estuviéramos en EEUU, como decía Fernando el otro día, en este segundo caso luego se trata de hacer un buen GRE, y lograr una plaza de postgrado en una buena universidad. En España, desgraciadamente, lo de la universidad prestigiosa es más importante porque la siguiente opción no existe.
  • En esta señal a empleadores, lo de acumular títulos (dobles o no) puede no ser muy relevante. Lo importante es entender qué hace el resto. Creo que vale mucho más demostrar que eres muy bueno en un título simple que ser del montón en un título doble. Y por supuesto, lo del Máster en España sirve para muy poco, salvo contadas excepciones (un buen MBA es una de ellas). De hecho, a veces se considera precisamente que el Máster lo estudian los que no se han podido colocar antes...esto depende por supuesto de las titulaciones, y de si el Máster es habilitante o no, o del prestigio que tenga el propio Máster, que también los hay muy buenos. De nuevo, aquí es muy indicativo lo selectiva que sea la admisión al Máster.
  • Y para poder ser de los buenos, salvo que seas un semi-robot, ayuda mucho que te guste lo que estudias. Ya que hay que hacerlo, al menos hay que tratar de pasarlo bien con ello.
  • Esto último me lleva a lo de la carrera a escoger (o el major en universidades anglosajonas). Yo aquí soy un poquillo radical. Creo que, si te gusta, da un poco igual lo que estudies, siempre que al final seas bueno, y que no te cierre opciones. Un gran expediente en filosofía puede colocarse en una buena empresa, incluso mejor que un expediente mediocre en ingeniería, por ejemplo. Claro, no siempre en el mismo tipo de empresa...pero eso ya hemos dicho que no es lo importante, salvo que tengas una vocación clarísima.
  • Por otro lado, no hay que ser ingenuo: para algunos empleadores, la primera señal que les vale es lo que has escogido estudiar. Y no valoran igual, a igualdad de circunstancias, al que ha estudiado una carrera más selectiva o complicada que a otro que ha escogido una facilita, porque en el fondo prefieren aprovecharse de la selección que ya ha hecho la universidad o el estudiante en su selección.
  • De nuevo, volviendo a Newport, recordad que lo interesante es ser bueno en algo escaso, y por tanto, algo difícil. Lo fácil hay mucha gente que lo puede estudiar, lo difícil no. Y por tanto en lo primero es más difícil diferenciarse (aunque no imposible). Esto me recuerda una anécdota de primero de carrera: Un compañero nos contaba que a él lo que de verdad le gustaba era la biología...pero que eso era muy fácil, y por eso estudió ingeniero agrónomo. A nosotros aquello nos pareció entonces una gran fantasmada...y además depende de la rama de biología, la cosa es bastante más complicada...pero algo de razón tenía.
  • En todo caso, y a igualdad de circunstancias respecto a lo anterior, creo que lo mejor es tratar de especializarse lo menos posible. Dado que no tienes ni idea de qué trabajo va a ser el que verdaderamente te satisfaga, ¿por qué cerrarte opciones innecesariamente? Estudies lo que estudies, intenta no meterte en especialidades o menciones optativas si eso condiciona el trabajo que puedes hacer. Y cuando busques empleo, no busques sólo en el área en que has estudiado. Como dice Newport, trata de hacer "pequeñas apuestas" que te indiquen vías de desarrollo, sin cerrarte otras.
  • Eso sí, lo de no especializarse no debe confundirse con ser un picaflor, que no es capaz de centrarse en nada. Porque, de nuevo, lo importante es demostrar que eres bueno en algo difícil. Si vas de flor en flor seguramente no te dará tiempo a adquirir la capacidad necesaria y a demostrarlo. Y, lo siento, en la carrera no da tiempo a convertirte en un experto de la transdisciplinariedad, eso lleva toda una vida profesional. Ya tendrás tiempo para extenderte después, cuando seas valorado y te dejen hacerlo sin riesgos.
  • Y ¿si resulta que durante la carrera lo que quieres es pasártelo bien, y disfrutar de la experiencia? ¿Está todo perdido? Pues (espero que esto no lo lean mis hijas) yo creo que no, que todavía se puede arreglar. Pero eso sí, llevará más tiempo. Habrá que conseguir un trabajo como se pueda (y quizá no lo consigas, sobre todo en épocas malas) y demostrar ahí tu valía, en lugar de hacerlo durante la carrera. No es imposible, pero sí más incierto y lento. No creo que valga la pena, la verdad, sobre todo porque creo que se pueden hacer las dos cosas.
  • Y, ¿si lo que quieres es emprender? Creo que vale todo lo que he dicho antes. En lugar de empleadores, piensa en inversores, y estamos en las mismas. No es lo mismo vender una idea con un expediente mediocre de universidad de provincias que con un MBA de Harvard, lo siento. Y sobre todo, considerando que muchas ideas son tecnológicas, el demostrar gran conocimiento de la tecnología es importante. Y esto normalmente se demuestra con referencias universitarias. Es cierto que no es la única opción. Un programador brillante puede conseguir estas referencias en proyectos open-source, sin necesidad siquiera de pasar por la universidad. Pero esto podrá darle una buena carrera en programación, pero no necesariamente en otras cosas en que no pueda validar sus habilidades.
Una vez que hemos terminado la universidad y logrado un trabajo decente, ahora se trata de, como dice Newport, seguir construyendo capital, validando habilidades y demostrando que se es bueno (con la práctica deliberada, entre otras cosas). Esto se puede hacer en un trabajo interesante, o en uno menos interesante, siempre que cumpla con una serie de condiciones: que permita mejorar y desarrollar habilidades relevantes; que el trabajo no sea totalmente aburrido (o incluso malo para el mundo); y que no te obligue a trabajar con gente desagradable. Con esta inversión en capital puedes conseguir las dos cosas que hacen falta para tener un trabajo que valga la pena: control y sentido de misión.

¿Cómo lograr control?: Básicamente, se trata de activar el capital para lograr un mayor grado de autonomía, bien consiguiéndolo de los jefes en el trabajo, o bien atreviéndose a desarrollar la empresa propia. Para esto hace falta tener el suficiente capital, por supuesto, para que esto no se vuelva contra nosotros; y el suficiente valor para luchar contra los que no quieren que lo hagamos. Esto, para Newport, se resume en su ley de la viabilidad financiera: Haz aquello que otros estén dispuestos a pagarte.

¿Cómo identificar tu misión, aquello que da sentido a tu trabajo? Según Newport, en lugar de esperar sentado a que la misión (o la gran idea, o el gran plan) pase por tu lado, hay que buscarla activamente mediante "pequeñas apuestas". Es decir, hay que abrir opciones que no cuesten mucho, pero que nos puedan marcar un camino prometedor de futuro, bien mediante muchos pequeños fracasos o muchas pequeñas victorias. Y este camino debe cumplir con una ley esencial, que sea relevante, o notorio. Es decir, debe hacer que otros lo noten, y lo comenten, y por tanto hay que desarrollarlo en un entorno que permita que los demás se enteren. Eso sí, hay que señalar que esto último es importante si el objetivo que buscas es el éxito y el reconocimiento. Hay otros trabajos tremendamente motivadores que no necesitan el reconocimiento de otros o el éxito económico (estoy pensando en el trabajo de cooperación). Pero también estos últimos necesitan ser identificados mediante estas pequeñas apuestas. Y por supuesto, estas pequeñas apuestas pueden comenzar desde que estás pensando qué estudiar.

En fin, siento el rollo, pero como digo tenía ganas de dejar todo esto escrito. Eso sí, el resumen de lo esencial puede ser muy breve. Estudia lo que quieras, lo que te guste, lo que vayas a disfrutar estudiando y aprendiendo. No necesariamente aquello en lo que quieras trabajar, que eso no sabemos si llegará. Precisamente por eso, trata de que no sea demasiado estrecho, de forma que no te limite demasiado tu futuro profesional. Aunque siempre se puede tratar de arreglar después, es mejor que eso que has elegido estudiar cubra distintos tipos de disciplinas o desarrolle distintos tipos de competencias, para hacer tu formación más flexible y adaptarte mejor a lo que encuentres al terminar. Y una vez que lo hayas elegido, dedícate a ello como corresponde, sácale el mejor partido posible, y demuestra que eres muy bueno. Esto último puede requerir, al menos en España, que escojas una carrera selectiva desde el principio, para dar esa señal, algo que va en contra de lo que decía al principio...tendrás que elegir...pero sabiendo que, si eres lo bastante bueno, ninguna elección impedirá que desarrolles una carrera profesional satifactoria.

Nota final: Muchas de las cosas que he dicho se pueden matizar, y mucho. Pero la extensión se me iba, así que pensé que mejor simplificar y ponerme radical y quizá excesivamente utilitarista, aunque la vida no sea tan sencilla. Espero que me disculpéis, y a vuestra disposición en los comentarios.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Acordada la reforma del ETS

Y no parece que haya cambiado significativamente, según las noticias que leo y que me manda Pablo Pintos desde Bruselas. Sí, algo más de permisos al Market Stability Reserve, pero se sigue pudiendo financiar carbón con la venta de permisos, se sigue dando permisos gratis a muchas industrias que no necesariamente están en riesgo de deslocalización...así no creo que el precio vaya a subir a los niveles requeridos...pero habrá que esperar a ver.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Recomendaciones de Nick Butler para la transición energética

Basadas en el informe de Dieter Helm (que todavía no he leído), aunque con algunas perlas propias, que me recuerdan a un sitio mucho más cercano:
Third, keep ministers and inexperienced officials out of the process that allocates contracts. Ministers should set the policy objectives but delivery should be managed by people who know what they are doing. This seems obvious when considering the provision of healthcare but tends to be ignored when it comes to energy. Any country embarking on the development of a new policy should study the abysmal track record of the UK’s energy department in 2013 when ministers and officials made gross mistakes first in forecasting future prices and then in negotiating with highly experienced and well-funded companies backed by lavish lobbying efforts. Needless to say the companies won. The consumer lost and will be paying the bill for decades to come. 
I would go further and encourage countries to ban ministers and officials from going through the revolving door to work for any company involved in a public policy decision with which they have been involved.