viernes, 26 de agosto de 2016

Visiones distintas para la nuclear

En UK, el culebrón de Hinckley Point sigue sin resolverse, ni parece que lo vaya a hacer pronto, tal como nos cuenta Nick Butler. Los reparos británicos se sitúan (con razón) en el precio acordado para Hinckley, más teniendo en cuenta el coste de las alternativas (aquí también dan la razón a Butler)

Lo que es más curioso es que la otra razón sea la inversión china, teniendo en cuenta que son precisamente los chinos los que parece que van a liderar esta tecnología, según nos cuenta Richard Martin. Quieren convertirse en la potencia industrial nuclear de la próximas décadas, basándose en sus diseños de sales fundidas con torio, reactores enfriados por gas, o reactores rápidos enfriados por sodio, todos ellos reactores seguros, aunque caros.

Y mientras, Nueva York ha establecido un programa de subsidios para su nuclear (existente), básicamente para mantener sus objetivos de reducción de emisiones.

jueves, 25 de agosto de 2016

Algoritmos para la vida

Vuelta al cole, y vuelta al blog :). Y comienzo este curso pasándoos mi revisión de uno de los libros que he leído estas vacaciones, Algorithms to live by, animado por la recomendación de Tim Harford, que luego finalmente también lo ha blogueado (aunque, sinceramente, creo que en esta ocasión su entrada no es tan clara como en otras veces, creo que trata de meter demasiados conceptos en un único articulo…).

La verdad es que el libro está muy bien, está escrito de forma clara y atractiva, y he sacado algunas ideas interesantes, tanto para la parte personal como para la profesional. Eso sí, no es un libro de decisión, sino de optimización (salvo quizá en la parte de conclusiones, en las que habla de cómo identificar la mejor solución, y sobre racionalidad).

El libro presenta algoritmos para ser más eficiente, como uno para ver cuánto tiempo debemos dedicarnos a explorar alternativas antes de tomar una decisión; o para ordenar; o para gestionar la memoria o la lista de tareas (ver más abajo). También tiene algún apartado sobre relajación (de condiciones)  o simulación muy claritos, aunque más abstractos (los primeros son más divertidos porque incluyen más ejemplos aplicables a la vida cotidiana). El último capítulo es de networking, aunque justo en este caso me parece a mí que es la computadora la que trata de replicar a los humanos…Sólo hay un capítulo que no me ha gustado, el de sobreespecificación de modelos, por lo abstracto y por lo especulativo y poco sólido.  El de teoría de juegos también me ha parecido flojillo, aunque no tanto como el otro.

En particular, el libro toca algún tema muy apropiado para comenzar el curso, como es ese tan complicado de la gestión de tareas, así que le dedico algo más de detalle en esta primera entrada.

Como bien plantean en el libro (aunque aquí lo pongo en lenguaje de investigación operativa), el problema de muchas de nuestras agendas diarias es que son un ejemplo de cola no estacionaria, en el que la tasa de llegadas supera a la de salidas. Y aumentar la velocidad de proceso para solucionar el problema hace perder precisión y foco. Los ordenadores pueden simplemente destruir lo que llega, pero nosotros no podemos…así que sólo queda reducir la tasa de llegadas: decir NO a más cosas.

Sólo cuando hemos alcanzado el régimen estacionario podemos pensar en gestionar bien lo que tenemos. Y ahí ellos proponen el algoritmo de “Tiempo de proceso más corto”, porque es el que minimiza el tiempo de espera del cliente (o del jefe). Hay que recordar que el orden en que hagamos las tareas no cambia el tiempo total para terminarlas…así que hay que buscar otro criterio, en este caso la satisfacción del cliente o de jefe. Por tanto, se trata de ir resolviendo las tareas más cortas primero, y luego las demás por ese orden. Pero esto tiene dos problemas:
- que no todas las tareas son igual de importantes, y no se trata de que, porque una tarea lleve mucho tiempo, se quede para el final. Por eso hay que dividir la importancia de la tarea (o su prioridad, según cómo queráis llamarla) por el tiempo de realización, y hacer primero aquellas para las que este cociente es mayor;
- el segundo problema es que la lista de tareas no estática, hay nuevas tareas que van llegando y tienen que incorporarse a la lista. De nuevo, se calcula la importancia dividida por el tiempo de realización, y se colocan en la lista.

¿Y si llega una tarea super-importante o super-urgente? Pues entonces se supone que tenemos que dejar la que tenemos, y ponernos con la nueva. Pero esto supone un coste de cambio, que también interesa minimizar. Aquí los autores proponen dedicar el mayor tiempo permisible a permanecer en una tarea, pero sin superar un tiempo de respuesta por encima de lo tolerable. Y mencionan sistemas como los “pomodoros”, bloquearse tiempo para terminar tareas importantes y no terminar colapsado por la multitarea y el correo electrónico.

Andrew Gelman también da su consejo (algo más amplio) sobre cómo gestionar la carga de trabajo en general.


viernes, 29 de julio de 2016

Reflexiones para el verano

Hoy comienzan mis vacaciones de verano, y os dejo con un par de reflexiones que me parecen muy buenas para aquellos que aprovechéis las vacaciones para replantearos cómo hacéis las cosas:

- Una entrada reciente de Santi acerca de qué hacer para tener una vida plena.
- Una carta de E.B. White (los que tengáis niños seguro que habéis leído Charlotte's Web o Stuart Little, los que no quizá hayáis leído su manual de estilo, yo al menos tengo una copia en mi mesa) sobre el optimismo necesario en esta vida.

Hasta el 25 de Agosto!

jueves, 28 de julio de 2016

Más sobre desigualdad: razones para reducirla

Lo siento, últimamente estoy muy pesado con este tema…pero es que me parece muy importante. Santi también mencionaba hace pocos días en la segunda parte de su entrada el riesgo de que una economía cada vez más basada en los servicios pueda generar cada vez más desigualdad (no sólo económica, sino también éticamente cuestionable), y justo el viernes salió esta explicación muy clarita de Branko Milanovic sobre por qué la desigualdad es algo que debemos tratar de reducir.

Nótese que su explicación es compatible (en mi opinión, que no sé si será la suya también) con un sistema en el que haya incentivos para los que más quieran trabajar, como en un sistema razonable de renta básica universal. Aunque es cierto que hay una tensión entre la primera razón y la segunda: un sistema totalmente igualitario sería un desastre en términos económicos (como ya hemos visto en algunos países en la práctica), mientras que cualquier desigualdad económica siempre tendrá inconvenientes desde la perspectiva de la influencia política...

miércoles, 27 de julio de 2016

La modernización de la educación superior, según la Comisión Europea

Acaban de salir los resultados de una consulta pública que ha realizado la Comisión Europea sobre el futuro de la educación superior. La verdad es que a mí al menos no me aporta demasiado, cada parte cuenta su versión, y las propuestas no son ni mucho menos revolucionarias. Para empezar, porque no he sido capaz de encontrar ninguna referencia a la autonomía de gestión y la consiguiente responsabilidad que deberían tener las universidades. Si no cambiamos eso, lo demás va a servir para bien poco.

De hecho, y en esta línea, lo más divertido del informe ha sido constatar la diferencia entre la percepción de los estudiantes y la de los responsables de las universidades acerca de cómo adaptados están los programas al mercado, de cómo están de preparados para la digitalización, de cómo se les apoya para decidir razonablemente sobre qué estudiar, de si se incentiva la creatividad…
Esto no pasaría en ningún mercado, ¿no? ¿Qué empresa sobreviviría sin tener en cuenta la percepción de sus clientes? Sólo una en la que no hay exigencia a sus gestores de que se adapten al mercado…
Claro, también hay que tener en cuenta que los alumnos/clientes tampoco pagan el coste del producto, ni generalmente deciden en función de la calidad de las universidades (sobre todo en España), así que tampoco es de extrañar que a veces pidan cosas peculiares…

martes, 26 de julio de 2016

Borenstein, sobre cómo repartir los costes hundidos

Nada de teoría económica, sino más bien economía política, que acaba siendo una denuncia de la triste manipulación a que nos someten nuestros representantes políticos y también los lobistas (y no sólo en EEUU, por supuesto…). Pero lo que más me ha gustado es el párrafo final, que lanza una idea a la que yo al menos llevo dando vueltas un cierto tiempo: en un entorno tremendamente cambiante, ¿cómo diseñamos políticas energéticas robustas pero que a la vez puedan beneficiarse de las posibles mejoras tecnológicas? La pregunta del millón.


lunes, 25 de julio de 2016

Escenarios energéticos para Europa 2050

La Comisión Europea acaba de publicar sus escenarios energéticos para 2050 (con detalle también para España). Eso sí, son escenarios tendenciales, basados en las políticas actuales:
The Reference Scenario is a projection of where our current set of policies coupled with market trends are likely to lead. The EU has set ambitious objectives for 2020, 2030 and 2050 on climate and energy, so the Reference Scenario allows policy makers to analyse the long-term economic, energy, climate and transport outlook based on the current policy framework.
The Reference Scenario is not designed as a forecast of what is likely to happen in the future. Rather, it provides a benchmark against which new policy proposals can be assessed.
En cuanto a los resultados más interesantes:
 - Mucho optimismo (no necesariamente justificado, en mi opinión) acerca de la eficiencia energética
- Por supuesto, crece la cuota de renovables, pero sólo hasta el 30% en 2050 (el 50% en generación eléctrica).
- Curiosamente, prevén nuevas inversiones en nuclear.
- La demanda de transporte sigue creciendo en línea con la economía, aunque con un cierto desacople en términos de intensidad energética.
- La cuota de diesel se mantiene constante y baja la de gasolina. Algo sorprendente en mi opinión, si tenemos en cuenta los problemas de contaminación atmosférica local, y que no me parece coherente con la propuesta de directiva de fiscalidad…a nosotros en nuestros modelos nos sale justo lo contrario.
- De hecho, me sigue sorprendiendo la baja cuota prevista para coches eléctricos (un 4%), menor que para el gas (6%) o los biocombustibles (6%), yo esperaría lo contrario.
- A nivel de vehículo privado (light-duty vehicle) la cosa cambia un poco, pero sigue mandando el diesel, aunque entra muy fuerte el vehículo híbrido.
- Como consecuencia de todo lo anterior, las emisiones de GEI sólo se reducen en un 50% con respecto a 1990, algo claramente fuera de línea con los compromisos de la propia UE y de París. Las emisiones del sector del transporte no se reducen. El precio del ETS, eso sí, sube hasta los 90 €.

Habrá que seguir mirando despacito los resultados, en especial a ver qué dicen para España, hoy que es el día de su patrón :)