viernes, 29 de enero de 2016

Internacionalización en las universidades españolas

La CRUE acaba de sacar un nuevo estudio en el que compara el sistema universitario español con otros de nuestro entorno, y concluye que la culpa de la baja tasa de internacionalización de la universidad española es de los demás: por la burocracia, la falta de ayudas, o la falta de promoción. 

Por supuesto, estos son factores importantes. Pero como ya he dicho alguna vez, creo que nos haría falta un poquito más de autocrítica. Mientras nuestras metodologías docentes sean las que son, mientras nuestro nivel de endogamia sea el que es, mientras no tengamos un número bastante mayor de profesorado internacional, capaz de dar bien clase en inglés, mientras el número de cursos que impartimos en inglés no crezca, mientras la rentabilidad de nuestros títulos no esté clara....nuestra posición en los rankings no subirá, y por eso y por lo demás nos seguirá costando atraer alumnos internacionales para cursar grados y másteres con nosotros (no para pasarlo bien un semestre, incluido conocer gente distinta y un entorno nuevo, que al fin y al cabo es lo que se hace en el Erasmus).

Cuando falla el diagnóstico, ¿cómo queremos encontrar una buena solución? Yo empezaría por lo básico.

4 comentarios:

Fernando Leanme dijo...

Muy bueno el comentario. Como escribes, el inglés es esencial, sobre todo en las ciencias e ingeniería.

Un tema en el cual yo discrepo con la mayoría (creo) es en enfatizar la capacidad del profesorado para enseñar. Las universidades enfatizan mucho la investigación como sea, el número de publicaciones, y la fama que eso trae. Pero el rol fundamental es educar. Y para educar bien no es necesario tener muchos premios ni pasar la mayoría del tiempo en forzar escritos que no contribuyen tanto (hoy día se lee mucha paja).

Mi hermana trabajo en centros de investigación universitarios en EEUU (ella tiene su post grado en bioquímica), y me decía que perdía mucho tiempo publicando papeles de dos páginas porque el jefe quería mucha cantidad. El precio que pagaba era una disminución del rendimiento de la investigación. En cuanto a la enseñanza de estudiantes de pregrado, eso lo consideraban un castigo.

Por eso creo que se puede realizar un cambio radical (esto aplica a muchos países, y se enfoca en las ciencias, medicina, e ingeniería), tomar estudiantes serios, enseñar bien con mucho ingles, tener clases relativamente pequeñas, incluir en el diseño la vivienda o dormitorios de los estudiantes, reducir las distracciones, botar los estudiantes que pierden tiempo, y enfatizar que salgan con un diploma que tenga valor.

Marta Suarez dijo...

El problema es que hay muchas titulaciones que no nos llevan a ningún lado. Eso no incentiva a nadie a venir a estudiar a España.

Las características de la enseñanza con los nuevos sistemas educativos (Bolonia) aturden a los estudiantes con una cantidad de tareas irrelevantes que les quitan horas valiosas de estudio en el libro, que es lo que realmente manda. Creo que estas tareas muchas veces no cumplen su objetivo de enseñar al estudiante de una manera práctica porque todo se resuelve con el copia-pega.

Y estas cosas se cuelan en el exterior, desincentivando el ingreso de alumnos a España. España.exterior.

Pedro Linares dijo...

Muchas gracias por los comentarios. Respecto al último, no lo tengo demasiado claro. Por supuesto, todo depende de cómo se estén haciendo los cambios. Pero los cambios bien hechos en la línea de Bolonia (aprendizaje en lugar de enseñanza) aproximan más el método docente al de los otros países. Evidentemente, si los cambios no se hacen bien, y si nos quedamos sólo en la cáscara y degradamos la calidad docente, pues entonces mal vamos. Pero esto no es culpa de Bolonia necesariamente, sino de cómo se está implantando en algunos sitios.

Vintage Rocker dijo...

Por desgracias la universidad no puede evitar ser el reflejo de la sociedad de la que se alimenta. Los profesores están sujetos a los mismos incentivos que el resto de profesionales (aunque hay muchos, al menos entre los asociados, que lo hacen porque les gusta, y son por ello bastante inmunes al beneficio monetario), y los alumnos llegan tan poco preparados y desorientados como les hayan dejado los planes de educación básica y secundaria que en nuestro país se vienen atropellando unos a otros con cada cambio de signo del gobierno de turno.

Aumentar la carga lectiva en inglés parece una buena estrategia para atraer más alumnos internacionales (y profesores, claro), pero miedo me da cuántos locales serían capaces de seguirla...

En cuanto a los posibles beneficios de la implantación de Bolonia, desde la empresa vemos con una mezcla de sorpresa y espanto cómo se ha conseguido empeorar una situación que ya era bastante mala: los alumnos de carreras técnicas (ciencias e ingeniería) salen aún peor preparados no sólo en las asignaturas "duras" (resistencia de materiales, cálculo de estructuras, termodinámica, mecánica de fluidos, ecuaciones diferenciales) sino que no parecen disponer de las habilidades "blandas" (trabajo en equipo, capacidad de automotivación, comunicación cara a cara) que justificarían la adquisición de las primeras en el trabajo en vez de en la carrera. Igual la culpa es nuestra, que nos hacemos viejos y nos parece que todo lo nuevo es peor que a lo que nos acostumbramos en nuestra época...