Como decía antes de vacaciones, quería aprovechar el verano para leerme este libro (de 600 páginas).
Me ha parecido ecomendable, pero con cuidado :). Recomendable porque ofrece una visión muy amplia de los componentes de la política industrial, de sus instrumentos, de las instituciones creadas en EEUU y en otros países. Ilustrado con muchos ejemplos y casos de estudio sectoriales, de instituciones o clústeres industriales, o tecnológicos, y con narrativas de la evolución industrial de varios países de referencia.
Pero hay que tener cuidado al leerlo, porque, sorprendemente al menos para mí para un libro publicado por Cambridge University Press, este es un libro de parte. Sus autores pertenecen a un think-tank pro-industria, y eso se nota a lo largo de todo el libro, fundamentalmente porque se olvidan de una parte fundamental de la política industrial, y es quién paga todo esto, o directa o indirectamente.
Los consumidores no son mencionados casi, salvo cuando hacen afirmaciones bastante mal soportadas como "Consumers have benefited from the imports, but not enough to outweigh the lost industries and jobs". Y sus argumentos iniciales siguen líneas parecidas: bastante demagógicos, y sin aportar evidencia para ellos, ni por supuesto como he mencionado el coste para los consumidores que supone la política industrial que defienden ellos (además de mejoras en la innovación y la gobernanza, básicamente aranceles y tipos de cambio ventajosos). Otro punto sospechoso es cuando dicen que esto de la búsqueda de rentas, o la corrupción, que pueden aparecer alrededor de una política industrial, realmente son problemas menores. O cuando se citan a sí mismos como fuentes confiables de evaluación de políticas, en contra de los "economistas académicos". En este sentido, el libro muestra muy bien por qué Mike Munger cree que es imposible tener una buena política industrial.
Los autores parten de un número de supuestos básicos:
- Que hay determinado tipo de actividades económicas más "ventajosas" que otras. Es interesante su definición de ellas: con economías de escala (para evitar la entrada de otros países competidores), capacidad de fijar precios, dinamismo tecnológico, y sinergias con otros sectores (capacidad tractora, por decirlo de otra forma). Esto es, oligopolios, dentro de los que creen que debe haber competencia, eso sí: según ellos, una "competencia feroz" entre este tipo de industrias es beneficiosa, porque en sectores tan dinámicos tecnológicamente, las empresas responden innovando, no sólo reduciendo precios (esto evidentemente habría que respaldarlo con evidencia, tanto lo de la competencia feroz como el tipo de respuesta de las empresas).
- Las industrias "ventajosas" además tienen una gran elasticidad demanda-renta, gran capacidad de mejora tecnológica y de absorber inversión, muy intensivas en capital, y también capaces de generar o atraer a otras industrias ventajosas.
- Que el contar con estas industrias y actividades genera más crecimiento, por su búsqueda constante de eficiencia y mejora (aunque lo de la explicación basada en Baumol de que los salarios también suben es cuanto menos extraña...la enfermedad de Baumol se aplica precisamente a las actividades intensivas en trabajo, no en capital...)
- En cambio, cuando se pierden actividades ventajosas, no es sencillo reacomodar el capital y el empleo (ellos dan muchos más argumentos, pero realmente este es el único válido)
- Que la mayoría del resto de los países son malvados, y juegan con los subsidios y los tipos de cambio para competir torticeramente con los EEUU (que han pecado de excesiva ingenuidad, salvo cuando ha llegado Trump).
Y claro, a partir de este diagnóstico, las recomendaciones son obvias:
- Control de tipos de cambio para desincentivar importaciones y estimular exportaciones
- Reciprocidad en los aranceles
- Cargarse la OMC
- Y luego, algunos elementos de apoyo a la industria, estos sí bastante sensatos (los otros también son coherentes con su diagnóstico, claro), entre ellos la creación de un Consejo de Política Industrial, o la elaboración de una planificación industrial indicativa (muy parecida a la Estrategia que planteaba la Ley de Industria). También plantean reforzar algunas iniciativas que se han demostrado útiles, como
El problema de este planteamiento es que realmente no permite responder preguntas como por ejemplo si deberíamos apoyar una industria automovolística no competitiva (su análisis de esta cuestión es muy interesante). Por ejemplo, si Toyota es mucho mejor haciendo coches, más baratos y de más calidad, ¿por qué debemos lamentarnos si esto permite que el consumidor gane mucho más, aunque sea a coste de perder empleos en el sector? ¿Debemos seguir subsidiando al sector doméstico, o estableciendo aranceles, si el problema es estructural? Si la industria automovilística apuesta por los SUV como estrategia para capturar más valor, a pesar de que vaya en contra de los consumidores, ¿debemos seguirles el juego sólo porque sean "nacionales"?
Porque, a este respecto, una cosa interesante que mencionan es que la inversión extranjera (por ejemplo en esas plantas nacionales) tiene muchos riesgos, básicamente que estas plantas sean las primeras en cerrar en caso que las cosas vengan mal dadas, y no les mantengan las desgravaciones fiscales, subsidios, o en general una regulación favorable.
Dicho lo anterior, cosas importantes que señalan de sus casos de estudio:
- Contar con una burocracia experta y sólida, que permita tomar decisiones correctas a largo plazo (lo malo es cuando la política se mete por medio, según ellos, como en el chiste que siempre cuento de Singapur, cuando les obligan a ser más democráticos...)
- Controlar el accionariado, de nuevo para mirar más a largo plazo
- Disponer de financiación blanda
- No dar sin pedir cuentas a cambio: para poder recibir ayudas, las empresas deben mostrar mejoras en su productividad, competitividad internacional via exportaciones, etc.
- Muy interesante la relación con la reforma agraria, o las limitaciones en las hipotecas, que permitían derivar inversión a la industria
- A pesar de que critican mucho la situación en EEUU, describen algunos programas, como el Manufacturing USA, que parece que está teniendo éxito. O el Manufacturing Extension Partnership o el Small Business Innovation Research Program, que también parecen muy buenas ideas. El Massachusetts Life Sciences Cluster también parece una buena referencia.
- El poder tractor de DARPA también es llamativo. Si no hubiera sido por ellos, lo mismo seguíamos sin internet o gps...
- Incluso a pesar de estar sesgados, sí son capaces de señalar adecuadamente los problemas de muchos instrumentos. Por ejemplo, que la innovación tecnológica NO lleva asociada la producción, o el que la protección a las industrias emergentes sólo funciona si tienes un mercado interior suficientemente amplio, y si el gobierno escoge bien a las industrias a proteger (algo más complicado, claro)
- Sin embargo, también dicen que en un país desarrollado el picking winners no es apropiado, porque el sector privado es capaz de hacerlo por sí mismo. Algo contradictorio con lo anterior...
- Y por último, la de intentos que ha habido de estimular la industria, muchos de ellos fallidos. Como ellos mismos dicen, quizá la razón esté en la falta de consistencia y coordinación entre políticas...De nuevo, me viene a la cabeza lo de Munger...
Lo dicho: si uno mantiene la distancia adecuada, recomendable por su información.
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