viernes, 5 de noviembre de 2021

Atlas Shrugged, de Rand

Tenía curiosidad desde hacía tiempo por leerme esta "biblia" de los libertarios. Y la verdad, menudo tostón...Al principio es entretenida, pero cuando te das cuenta de que sólo llevas un 10% leído (en el libro electrónico, algo que seguramente no contribuye) y que todavía te quedan muchos sermones de Rand por aguantar, la cosa se hace dura. Y sí, ya sé que no pasa nada por abandonar un libro...pero tenía interés en terminar este, para tratar de entender mejor las razones de sus defensores. Así que a ello me puse, leyendo en diagonal bastante, eso sí (y no creo que me haya perdido nada fundamental).

Como digo, al comienzo estaba entretenido. Pero luego empezaron los sermones, y con ellos mi cabreo creciente con la autora y con los que recomiendan el libro. Y es que, igual que otros autores recientemente reseñados, Rand parece que cree que los lectores somos tontos. Los enemigos son caricaturas, los protagonistas son héroes. Y claro, así, ¿cómo vamos a apreciar nada asociado a los ladrones, a los sinverguenzas, a los caraduras? Los malos son tan ridículos que son increíbles...aunque reconozco que los tiempos actuales presentan algunas similitudes que dan mucho miedo, como el uso de la demagogia y el populismo por los gobernantes, o la manipulación de la prensa

The general policy of the press had been stated by a famous editor five years ago. "There are no objective facts," he had said. "Every report on facts is only somebody’s opinion. It is, therefore, useless to write about facts.

o el uso de la superioridad moral

You left the deadliest weapon in the hands of your enemies, a weapon you never suspected or understood. Their moral code
algo que lleva a Rand casi a otro extremo igual de cuestionable en mi opinión:
You have heard no concepts of morality but the mystical or the social. You have been taught that morality is a code of behavior imposed on you by whim, the whim of a supernatural power or the whim of society, to serve God’s purpose or your neighbor's welfare, to please an authority beyond the grave or else next door—but not to serve your life or pleasure. Your pleasure, you have been taught, is to be found in immorality, your interests would best be served by evil, and any moral code must be designed not for you, but against you, not to further your life, but to drain it.

His own happiness is man's only moral purpose, but only his own virtue can achieve it. Virtue is not an end in itself. Virtue is not its own reward or sacrificial fodder for the reward of evil. Life is the reward of virtue—and happiness is the goal and the reward of life.
o a defender que todo, absolutamente todo, se debe al mérito de los individuos, algo que, evidentemente, no se sostiene para alguien con dos dedos de inteligencia:
As you cannot have effects without causes, so you cannot have wealth without its source: without intelligence.

All property and all forms of wealth are produced by man’s mind and labor.
Claro, con un panorama como el que pinta no es de extrañar que defienda un gobierno de mínimos:
The only proper purpose of a government is to protect man’s rights, which means: to protect him from physical violence. A proper government is only a policeman, acting as an agent of man’s self-defense, and, as such, may resort to force only against those who start the use of force. The only proper functions of a government are: the police, to protect you from criminals; the army, to protect you from foreign invaders; and the courts, to protect your property and contracts from breach or fraud by others, to settle disputes by rational rules, according to objective.
Pero el problema como digo es que todo esto, su filosofía política-económica, termina siendo igual que la que denuncia, panfletaria y nada profunda. El discurso de John Galt, su héroe, es absolutamente intragable (no sé por qué me recordaba a Fidel Castro, los extremos se tocan también en el formato, parece...). Comparado con Hayek, o con Parfit, este liberalismo parece charla de parvulario y pura demagogia. Además, muy machista: la única mujer valiosa que aparece merece ese valor, según Rand, porque se parece a los hombres, a esos campeones de la industria, creadores de valor (divertido haber leído este rollo en paralelo al de Mazzucato, para quienes son todo lo contrario).

Eso sí, el libro tiene algún punto gracioso. Por ejemplo, esta referencia al oil shale (recordemos que el libro está escrito en 1957!)
Everybody's wondering what Iin doing with it. Oil shale. How many years ago was it that they gave up trying to get oil from shale, because it was too expensive? Well, wait till you see the process I've developed. It will be the cheapest oil ever to splash in their faces, and an unlimited supply of it, an untapped supply that will make the biggest oil pool look like a mud puddle. Did I order a pipe line?
Conclusión: sinceramente, salvo para los más creyentes en el credo libertario, nada recomendable.


2 comentarios:

Antonio F. Rodríguez dijo...

Me leí La rebelión de Atlas hace ya casi 10 años. En mi caso, porque un amigo que estudiaba antropología lo citaba mucho, argumentando que, según alguna encuesta muy prestigiosa, era el segundo libro que más había influido a los estadounidenses (después de la biblia, si no recuerdo mal).

Mi sensación fue la misma: los buenos eran tan buenos y los malos eran tan malos que apenas servía como guion para una película de Disney. Además, recuerdo que su mundo ideal de la jungla y el todos contra todos esta lleno de incongruencias, ¡empezando porque su novela comienza con la herencia de una empresa! Su postura en este tema me recuerda a cuando Trump dijo que construyó su negocio con apenas un millón de dólares que le dio su padre...
Cualquier liberal serio entiende que la libertad no es real sin una igualdad de oportunidades efectiva, aunque en un mundo donde solo hay policías y jueces debe ser complicado conseguirla...

Pedro Linares dijo...

Gracias, Antonio! Muy acertado el comentario.