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jueves, 19 de febrero de 2026

Los CAEs y la nueva Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética

 El MITECO ha aprobado la nueva Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética, que incluye un par de ideas interesantes: el ligar la percepción del bono social a la renta de los hogares (algo que llevábamos demandando nosotros desde hace 10 años; y el utilizar los Certificados de Ahorro Energético (CAEs) para promover actuaciones en hogares vulnerables.

Inicialmente me parece muy buena idea el apalancar esta medida sobre los CAEs, que, a pesar de todos sus problemas, están teniendo bastante éxito. Pero hay un par de cuestiones a solucionar:

- Si se va por la vía del factor multiplicador, habrá que ver primero cuál debería ser el factor para que realmente promoviera actuaciones realistas (comparando el coste de una actuación en hogares vulnerables frente al precio normal de un CAE). Y luego, si esto funcionara, habría que ver el impacto que tendría sobre los compromisos nacionales de ahorro energético: un factor multiplicador básicamente hace que se cree un agujero de ahorros entre los exigido por Europa (o planificado por el Gobierno) y lo aportado por los sujetos obligados. ¿Haría falta tapar ese agujero?
- Si vamos por la vía de la cuota, la ventaja es que no hace falta computar ningún factor multiplicador. Pero el problema es cómo repartir el sobrecoste de estos CAEs, más aún bajo un modelo de negociación bilateral. ¿Quién compraría estos CAEs?¿A qué precio habría que ponerlos?¿Cómo se reparte el sobrecoste entre los sujetos obligados?

En resumen: si se va por el instrumento de precio (factor multiplicador) tenemos un problema con la cantidad. Si vamos por el instrumento de cantidad (la cuota) tenemos un problema con el precio. 

lunes, 19 de junio de 2023

Papeles de Energía: Una aproximación multidisciplinar a la pobreza energética

 Un nuevo número de Papeles de Energía.


La Cátedra de Energía y Pobreza de la Universidad Pontificia Comillas, creada en 2017 con el apoyo de distintas empresas e instituciones, entre las que se encuentra FUNCAS, tiene como objetivo contribuir a la mitigación, e idealmente la erradicación, de la pobreza energética en España, a través de una investigación interdisciplinar centrada en la realidad, y sirviendo como punto de encuentro para facilitar el contacto entre las entidades y personas implicadas en la lucha contra la pobreza energética.

 

Una ilustración particular de esta aproximación interdisciplinar ha sido la realización de tres tesis doctorales, defendidas todas muy satisfactoriamente en 2022 y 2023, desde tres áreas disciplinares distintas: empresa, ingeniería, y sociología. En este número de Papeles de Energía queremos recoger este trabajo, presentando los resúmenes de las tres tesis doctorales.

 

En la primera de ellas, “La experiencia de pobreza energética y el papel de las personas que la padecen en su abordaje”, Elena Escribano Alonso analiza de forma sistémica el fenómeno de la pobreza energética con el objetivo de alterar las reglas del juego que definen las posiciones y roles de los actores sociales; en particular, asignando a las personas en situación de pobreza energética una posición central y activa. Escribano considera que la transición energética europea, con su foco en la participación de la ciudadanía, constituye una gran oportunidad para comenzar a desarrollar medidas de carácter estructural y abandonar la fijación por las medidas paliativas y de muy corto alcance. Para ello es preciso iniciar caminos nuevos de empoderamiento y participación que vean a las personas en situación de pobreza energética con otros ojos: que pongan el bienestar y dignidad de las personas como fin en sí mismo, y no como meros agentes de la transición.

 

A través de un enfoque metodológico basado en la investigación-acción-participación y el proceso de cruce de saberes y prácticas, la autora pretende entender qué es exactamente lo que viven diariamente los que están en situación de pobreza energética, qué significado tiene para ellos, y cuáles son los obstáculos y desafíos que enfrentan. En las 15 entrevistas semiestructuradas, lo que predomina son los relatos de infraconsumo, privación, y padecimiento de frío. También se confirma la estrecha relación entre vulnerabilidad social y vulnerabilidad energética. Y aparecen sentimientos de gratitud hacia los que les prestan apoyo, de humillación en sus relaciones con los servicios sociales, y de enfado con las compañías energéticas. También se observa cómo la experiencia de pobreza energética produce un impacto negativo sobre la aceptación, autonomía, o el crecimiento personal; además de sobre la integración social. Se revela también la estrecha relación entre vivienda y pobreza energética.

 

Si bien la práctica de cruce de saberes se vio limitada por la situación de distancia social vivida en los últimos años, también aportó una experiencia y resultados de gran interés. Todos los grupos participantes coincidieron en la necesidad de no separar la pobreza general de la pobreza energética; sobre las causas, se identificaron la renta e inequidad, así como la eficiencia energética de las viviendas; y todos afirmaron que la energía es un bien esencial y que constituye un derecho. Los grupos de discusión también se mostraron de acuerdo en admitir que existían deudas impagables, para las que habría que encontrar soluciones concretas y realistas; en que hace falta una política que incluya medidas estructurales y no sólo paliativas, o en el carácter insuficiente del bono social. Por otro lado, casi todos los actores incidieron en la necesidad de integrar a las personas en situación de pobreza energética en las negociaciones, en la búsqueda de soluciones, y en la investigación.

 

Finalmente, la tesis también impulsó un proyecto de formación para familiar vulnerables, diseñado con la participación de un grupo de personas en situación de vulnerabilidad e impartido íntegramente por ellos. La experiencia de este proyecto muestra cómo las personas en situación de pobreza energética pueden convertirse en agentes claves para resolver el problema, en particular respecto a los procesos de identificación y formación de otras personas vulnerables.

 

 

La segunda tesis, “Abordando la pobreza energética de manera integrada. Una caracterización interdisciplinar de los hogares vulnerables españoles y propuesta para implementar soluciones técnicas y regulatorias viables”, realizada por Roberto Barrella, tiene como objetivo caracterizar la realidad energética de los hogares vulnerables en España, y revisar críticamente los indicadores de pobreza energética tradicionalmente utilizados, proponiendo otros alternativos.

 

Tras repasar los estudios más relevantes sobre el modelado de necesidades energéticas de los hogares, sobre las medidas de eficiencia energética de las viviendas, y sobre las políticas de pobreza energética implantadas en distintos países europeos, el autor identifica varias lagunas bibliográficas: la falta de consideración del clima, de las características estructurales de la vivienda, la composición del hogar, u otras variables demográficas, en la modelización del gasto doméstico en energía en España; la no consideración de la “cara oculta de la pobreza energética”, es decir, el gasto inferior al necesario; la viabilidad tecno-económica de las bombas de calor centralizadas en hogares vulnerables, como medida estructural contra la pobreza energética; o la medición de la eficacia del bono térmico u otro tipo de políticas estructurales contra la pobreza energética en España. A estas cuatro temáticas dedica Barrella su investigación.

 

Así, el autor construye un modelo para estimar el gasto energético (térmico y eléctrico) teórico de los hogares españoles en función de sus características, parametrizado en función de la zona climática, la temperatura del agua de red, el tamaño del hogar, la tipología de la vivienda, el tamaño de la misma, su índice de eficiencia energética, el tipo de suministro, y el precio de la energía. Este modelo se ha utilizado para evaluar gastos energéticos de hogares vulnerables en aplicaciones reales, y permite observar grandes diferencias entre regiones (de hasta tres veces en el caso térmico) o cómo distintos segmentos de población utilizan de distinta forma la electricidad.

 

Barrella también construye un nuevo indicador para la pobreza energética oculta, encontrando que un 25% de los hogares en 2019 se encontraban en situación de pobreza energética oculta, con gran disparidad entre las regiones españolas y también entre los distintos tamaños de hogar o la tipología de la vivienda. Este porcentaje bajaría al 10% si se consideraran parámetros ajustados a la estrategia de confort de los hogares. El autor estima también que para solucionar la brecha de pobreza energética serían necesarios 1.600 millones de euros, ocho veces más que el presupuesto destinado a los bonos sociales energéticos.

 

En cuanto a la viabilidad económica de las bombas de calor centralizadas, Barrella encuentra que sus costes por unidad de superficie calefactada son más competitivos que para las calderas individuales, pero mayores que los de las calderas de gas centralizadas.

 

Finalmente, la tesis evalúa la efectividad de las principales políticas desplegadas en España para luchar contra la pobreza energética, y se proponen alternativas como el reducir los impuestos para los vulnerables, o el ayudar mediante un cheque térmico configurado en función de las necesidades energéticas del hogar y de su grado de vulnerabilidad. Se concluye que las alternativas podrían mejorar sustancialmente la situación de los hogares vulnerables, y que la rehabilitación energética sería aún más efectiva para reducir la pobreza energética, a un coste inferior (aunque tendría que ser complementada con ayudas a corto plazo).

 

La tercera tesis, “El emprendimiento social como conector de la red para atacar la pobreza energética”, realizada por María José Manjón Rodríguez, estudia el papel que puede jugar la empresa social como institución integradora de múltiples lógicas, y como tal capaz de responder a las múltiples perspectivas que presenta la pobreza energética. Para ello analiza las narrativas de emprendedores sociales en el ámbito europeo relacionados con la pobreza energética, y los significados atribuidos a las experiencias vividas.

 

La investigación de Manjón pretende ir más allá de la aproximación positivista tradicional, para así poder superar el énfasis actual en los elementos más objetivables, y menos en las experiencias y percepciones del fenómeno. En este sentido, considera que los indicadores, por mucho que sean multidimensionales y sofisticados, no son suficientes para medir la pobreza energética, que además requiere un enfoque multiactor.

 

Según la autora, el fenómeno del emprendimiento social genera capacidades de intermediación que puede conectar a los actores, entender la vulnerabilidad energética, y permitir la integración en red. Este emprendimiento puede realizarse en las empresas sociales, pero también como intraemprendimiento dentro de las grandes corporaciones energéticas, que introduzca y difunda la innovación social en ellas. Así, propone la creación de un departamento fronterizo, un departamento de energía social que actúe de intermediario entre la corporación y la vulnerabilidad, hibridando la lógica de beneficio económico con aspectos sociales y de acercamiento a las comunidades vulnerables.

 

Finalmente, Manjón nos recuerda que todos los problemas sociales son de naturaleza dialéctica, por lo que recomienda institucionalizar la red de pobreza energética en Europa con una mayor interacción entre todos los actores de la red, y con la coordinación (temporal) de los emprendedores sociales. El reconocimiento y cohesión de la red puede enriquecer el proceso de elaboración e implementación de políticas más apropiadas, que recojan toda la riqueza y complejidad del fenómeno.

 

Como siempre, recomiendo la lectura completa de los artículos de este número, y para los lectores más interesados en esta problemática, la lectura de las tesis doctorales desarrolladas, que están disponibles en el repositorio institucional de la Universidad Pontificia Comillas[1] o en la web de la Cátedra de Energía y Pobreza[2].

 



[1] https://repositorio.comillas.edu

[2] https://www.comillas.edu/catedra-de-energia-y-pobreza/eyp-documentos

miércoles, 22 de febrero de 2023

Pobreza energética en el transporte

Un tema relevante en el que la Cátedra de Energía y Pobreza está trabajando, y sobre el que nuestros amigos de OTEA acaban de sacar un informe muy bienvenido, porque abre la discusión, pero que también demuestra que queda mucho trabajo por hacer para definir un buen indicador que recoja de verdad el problema (porque los indicadores relativos que se utilizan tienen muchas limitaciones, igual que para medir la pobreza en calefacción).

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Los efectos de la guerra de Ucrania en la pobreza energética y sus consecuencias

 Un análisis muy preocupante de The Economist, en el que muestra cómo, si no se protege adecuadamente a los vulnerables, los elevados precios de la energía pueden tener consecuencias muy serias sobre la mortalidad por frío.

miércoles, 19 de enero de 2022

Un enfoque alternativo para luchar contra la pobreza energética

 Este investigador defiende que hay mucha gente vulnerable que no puede acogerse a los programas de ayuda a la pobreza energética. Tiene toda la razón, y señala múltiples razones: desconocimiento, problemas de acceso, no querer ser señalado como vulnerable (por el estigma social), o incluso por defectos en la definición de vulnerabilidad (que por ejemplo se olvida habitualmente de la pobreza oculta). El caso español es un buen ejemplo: las familias dada de alta en el bono social son muchas menos que las estimadas como vulnerables.

El problema es que la solución que plantea no me parece que sea mucho mejor: el garantizar precios bajos de la energía para todos tiene muchos inconvenientes. Para empezar, el problema de equidad, ya que estamos subvencionando a mucha, mucha gente que no lo necesita. Y además, como los ricos consumen mucho más, en términos absolutos se llevarán mucha más ayuda que los hogares pobres. Para seguir, el problema de eficiencia: el uso de fondos públicos tiene un claro coste de oportunidad. Si los usamos en esto no los podremos usar en otras cosas a lo mejor más apropiadas que garantizar precios bajos para los ricos. Y además la señal de eficiencia energética desaparece.

Yo me temo que la solución más bien va por mejorar la identificación de los vulnerables, algo en lo que la Cátedra de Energía y Pobreza lleva tiempo trabajando, y en asegurarse de que las ayudas llegan a los que las necesitan.

lunes, 17 de mayo de 2021

¿Cuál es la mejor solución tecnológica para la pobreza energética?

Es interesante ver cómo un debate que, en mi opinión debería estar bastante claro sobre cómo combatir la pobreza energética se empieza a complicar cuando aparecen los intereses de los distintos agentes implicados en la transición. Como ya hemos dicho en alguna ocasión, hay dos formas fundamentales de combatir la pobreza energética:

- Hacer aportaciones a la renta de las familias vulnerables (cheque energético)

- Y dirigir preferentemente a ellas las actuaciones en materia de eficiencia energética (rehabilitación, pero también cambio de equipos por otros más eficientes).

A partir de ahí, las distintas opciones tecnológicas deberían pelear entre sí sin que nadie las utilice la pobreza energética como excusa. Sobre todo, si no hay estudios rigurosos que lo avalen. La discusión entre hidrógeno y bomba de calor, que como se ve en los comentarios llega incluso a ataques personales, me recuerda a la que hay sobre el autoconsumo como herramienta fundamental contra la pobreza (y que siempre he dicho que no tiene ningún sentido). 

Lo malo es que, como siempre, los que pierden son los vulnerables.

Gracias a Checa por la pista.

martes, 3 de diciembre de 2019

Informe España 2019

Hace unos días la Cátedra JM Martín Patino de la Cultura del Encuentro presentó una edición más de su Informe España, como siempre de interés, aunque unos capítulos más que otros :).

Muy, muy interesante el capítulo de Actitudes frente a la globalización y el populismo en España. Y cómo la ideología y la actitud hacia los distintos componentes de la globalización (económica, política y cultural) explican el populismo de izquierda y derecha. Y cómo no está claro el espacio para un centro liberal de verdad, cuando se analizan estos tres componentes, porque las élites cosmopolitas no parecen existir...(relacionado, un podcast de Ezra Klein sobre las clases modernas viene al pelo).

El capítulo sobre dinámicas urbanas en un contexto de creciente desigualdad y globalización también es muy interesante y repleto de números. Ilustra muy bien las paradojas a las que se enfrentan las ciudades, como el conflicto entre atracción de talento (y de rentas) y sus consecuencias sobre los precios de las viviendas. Y clasifica a los municipios españoles en 6 clusteres en función de sus características, lo que también es interesante de cara al diagnóstico y a la posible solución. Lo único que no me gusta es que tiende a encontrar un único culpable, el capitalismo (al que asocia indisolublemente con la especulación) y en cambio no habla de las (malas) políticas urbanas que estimulan esta especulación...

El número también incluye capítulos de interés sobre la evolución de la mortalidad en España, y todas sus implicaciones; o sobre pobreza energética, en el que he tenido el honor de colaborar. El de digitalización es también recomendable, aunque quizá algo más difícil para mí de aterrizar en cuanto a sus implicaciones positivas o negativas.

El de universidades, en cambio, bastante decepcionante, como ya me ha pasado otras veces. Y es que parece difícil escribir críticas certeras desde dentro del sistema.... Más sobre ello en un post posterior.

jueves, 7 de febrero de 2019

Pobreza energética en EEUU

Desde hace tiempo habíamos hablado siempre Checa y yo de extender los estudios de pobreza energética a Estados Unidos, donde curiosamente, el tema no se había analizado mucho. Bueno, pues parece que ya hay alguien que lo ha hecho. Mohr en este paper estudia el problema a nivel nacional, a partir de una encuesta de usos energéticos residenciales, y en particular, mira las diferencias entre vivienda propia y vivienda en alquiler, algo sobre lo que nosotros ya habíamos llamado la atención para el caso español. Luego utiliza un enfoque similar al nuestro para entender los factores que explican la vulnerabilidad.

El problema es que, en su análisis nacional, recurre a indicadores como el del 10% o el del doble de la mediana, que resultan en un número de falsos positivos bastante alto. Aunque lo corrigen teniendo en cuenta sólo a los hogares con rentas bajas, hay enfoques mejores como el MIS que a lo mejor hubiera dado otros resultados.

En cualquier caso, hay algunas ideas interesantes:

- Los que viven en alquiler tienen una renta inferior a los que poseen vivienda en propiedad. Esto confirma la relación entre el régimen de tenencia y la renta familiar, y por tanto, la pobreza energética; y además crea un problema de más difícil solución, ya que el que debe hacer las inversiones para mejorar la eficiencia energética es el casero, y no el inquilino...Se observa también por ejemplo que las viviendas en alquiler utilizan más electricidad para calefacción, menos eficiente (aunque con costes de capital menores), y que en todos casos son menos eficientes energéticamente.
- Curiosamente, los autores no nos dicen cuál es la proporción total de hogares en pobreza energética (quizá en parte para evitar contabilizar falsos positivos)...sólo por deciles de renta y por régimen de tenencia. Así que no podemos comparar con otros países. Sí vemos cómo para el primer decil de renta, una fracción muy significativa de los propietarios, y casi todos los inquilinos, estarían en pobreza energética, algo que desaparece al pasar al tercer decil en propietarios y al quinto en inquilinos.
- En cuanto a los factores que explican la vulnerabilidad: en el Noreste son la edad de la vivienda y la edad de los ocupantes, así como, negativamente, el nivel de educación y el empleo. En cambio, en el Sureste, los más mayores tienen menos probabililidad de estar en situación de pobreza (seguramente por la renta, mayor para los jubilados en el sur). También influye el nivel de aislamiento de la vivienda (curiosamente no en el Noreste, según los autores por las distintas exigencias de aislamiento en los distintos estados). Salvo esto, la eficiencia energética de la vivienda no parece un factor significativo, o al menos, difícil de separar de la renta. Tampoco es significativo el número de menores (en España sí lo era).

Eso sí, como subrayan los autores al final, quedan muchos aspectos por investigar, así que todavía hay hueco para investigadores interesados :).

jueves, 10 de enero de 2019

Schleich, Energy efficient technology adoption in low-income households in the European Union

Los hogares en pobreza energética suelen ser poco eficientes energéticamente. Al ser un problema de renta, también lo sufren en la capacidad de pagar (comprando o alquilando, más frecuentemente lo segundo) viviendas eficientes. Por eso precisamente recomendábamos dirigir con carácter prioritario las ayudas para eficiencia energética a este tipo de hogares, para resolver dos problemas a la vez.

Pero, para que esto funcione, los hogares deben estar dispuestos a adoptar estas medidas para las que se ofrecen las ayudas. Schleich analiza las tasas de adopción de medidas de eficiencia de alto coste (rehabilitación de la vivienda), de medio coste (electrodomésticos eficientes) y de bajo coste (LEDs para iluminación). Y lo hace para distintos países en Europa, lo que le permite evaluar el efecto de otras variables además de la renta, como por ejemplo la edad (ya que la evidencia indica que puede tener un efecto importante en este tipo de inversiones), el coste de la energía, la actitud hacia el medio ambiente, o el tipo de vivienda.

Algunos resultados son los esperables: los hogares con más renta invierten más en rehabilitación (aunque esto varía con los países, en España bastante, en Reino Unido no tanto). Para otras medidas más baratas pasa lo mismo, aunque por ejemplo uno esperaría que para iluminación no hubiera tanta diferencia, la verdad, y termina pasando lo contrario: las diferencias entre grupos de renta son mayores.

Una posible explicación para que haya pocas diferencias entre grupos de renta en el caso de la rehabilitación sería que, en algunos países, hubiera habido diferencias también entre el nivel de apoyo recibido. Así sucede en el Reino Unido o Francia. En cambio, en países como en Italia (o en España en menor medida) las ayudas han sido regresivas: han recibido más los hogares con más renta.

El análisis multivariante (un Probit) confirma alguna de los resultados descriptivos, pero con matices:
- Para rehabilitación hay diferencia entre los hogares más pobres y el resto...pero hay pocas diferencias entre el resto; también hay diferencias por edad, los más mayores invierten más en rehabilitación; los costes energéticos también influyen, igual que la actitud medioambiental, y las características de la vivienda.
- Para electrodomésticos, los hogares más pobres invierten menos, y también los del segundo cuartil de renta; también influyen la edad, el coste de la energía, la actitud, y el tipo de vivienda. Aunque el coste de la energía influye más que para la rehabilitación, y el tipo de vivienda menos.
- Para iluminación: de nuevo, los hogares más pobres invierten menos (y en muchos casos menos porcentualmente que para las anteriores medidas, lo que de nuevo resulta interesante). Pero en este caso la relación con la edad es la contraria: los más jóvenes invierten más. Los costes de la energía influyen, menos que para los electrodomésticos pero más que para la rehabilitación. Y ahora la actitud ambiental y el tipo de vivienda no son importantes en casi ningún sitio.

Por lo tanto, el autor concluye que hace falta desarrollar políticas específicas de apoyo a los hogares vulnerables, que les permitan invertir más en eficiencia: préstamos más accesibles, no recurrir a las desgravaciones fiscales (de las que se benefician más los que más impuestos pagan...), y no sólo hablar de rehabilitación, sino también de otras ayudas a la eficiencia, que pueden ser muy baratas pero muy efectivas.

Cosas que no menciona, pero que me parecen relevantes, también en base a nuestras investigaciones: el efecto alquiler vs propiedad de la vivienda; y si el hecho de que se invierta o no se debe a la falta de acceso a capital (que podría ser relevante para la rehabilitación, pero no para la iluminación), o si es un problema de información, o de falta de conciencia del gasto...

jueves, 8 de noviembre de 2018

Objective vs Subjective fuel poverty and self-assessed health, de Llorca et al, 2018

Este paper analiza la relación entre la pobreza energética y la salud. Este efecto, que parece intuitivo, no había sido cuantificado de manera fiable hasta ahora. Para ello los autores estudian la correlación entre la salud reportada en la Encuesta de Condiciones de Vida, e indicadores objetivos y subjetivos de pobreza energética.

El indicador subjetivo es el mismo que aparece en la ECV, la capacidad de mantener el hogar a una temperatura adecuada. Como indicador objetivo utilizan un MIS, aunque dividido por la renta disponible (en lugar de restado). Además, también tienen en cuenta indicadores de pobreza en general, y la humedad en la vivienda.

Los resultados son bastante interesantes. Básicamente, encuentran que, si no controlan/separan la muestra en función del indicador subjetivo de pobreza, no hay relación entre el indicador objetivo de pobreza y la salud. Y, de hecho, tampoco encuentran relación para aquellos hogares que declaran tener problemas para mantener una temperatura adecuada...En cambio, sí encuentran relación con la renta en el modelo agregado, pero no cuando separan.

Quizá un posible efecto que esté apareciendo aquí es la confusión entre estas dos variables, que por construcción están muy relacionadas, y que no tengo claro que se estén separando bien. De hecho, el efecto observado de la renta es siempre mayor que el del indicador de pobreza (algo que por otra parte confirmaría el hecho, ya sugerido por nuestro estudio, de que la pobreza energética es, esencialmente, pobreza económica). Otra posible razón es que sus resultados muestran que el indicador objetivo no necesariamente está asociado a familias con baja renta y el indicador subjetivo (de alguna forma señalando los falsos positivos que generan estos indicadores)

También me resulta curioso que los efectos marginales no sean proporcionales al nivel de salud: son más fuertes para la categoría de salud "normal" que para la categoría "mala".

En todo caso, su conclusión es que necesitamos tener en cuenta los dos tipos de indicadores para poder establecer una relación entre salud y pobreza energética. Y que los indicadores objetivos no son demasiado buenos para recoger estos problemas. Yo, a la vista de algunos resultados extraños, y sobre todo de la relación entre renta y el indicador objetivo, no tengo claro si la conclusión es esa, o más bien que hay que seguir investigando el asunto, tratando de separar mejor los efectos de la renta y de los otros indicadores.

Porque, para empezar, el problema es que ni siquiera tenemos claro si los indicadores subjetivos y objetivos de pobreza están midiendo con precisión el problema...por ejemplo, como ya decíamos en nuestro paper, el MIS está muy afectado por los gastos en vivienda. Hubiera sido interesante comprobar la robustez de estos indicadores a la situación de la familia en este respecto, o incluir este parámetro en el modelo explicativo.

En todo caso, un trabajo bienvenido, y que creo que ayuda a seguir tratando de entender las causas de este problema complejo.



miércoles, 4 de abril de 2018

Los franceses implantan el cheque energético

Una de las propuestas que hacíamos en nuestro informe sobre pobreza energética era el cheque energético, que nos parecía mucho más efectivo para luchar contra la pobreza energética que los descuentos actualmente utilizados, por dos razones:
  • La primera, que permite modular mucho mejor el apoyo. Un descuento del 25% se quedará corto para unos, y largo para otros. Un cheque calculado en función de las necesidades de climatización de la vivienda (en función de su tamaño, tipología constructiva, y zona climática, por ejemplo), sería mucho más eficiente, al permitir dar a cada hogar lo que necesita.
  • La segunda, que la señal de ahorro que genera es más eficiente que un descuento. El descuento abarata el precio relativo de la energía. El cheque complementa la renta. Si se diseña bien, el cheque no reduce el incentivo al ahorro, sino todo lo contrario.
Los franceses, tras un par de años de experimentación en algunas regiones, han decidido generalizarlo a nivel nacional. Una muy buena lección para nosotros. Y gracias a Checa por descubrirlo.

lunes, 19 de febrero de 2018

Pobreza energética y eficiencia energética

A pesar de decir fundamentalmente perogrulladas (como que la gente con menos renta dedica más porcentaje de la misma a pagar gastos energéticos :)), este artículo sí apunta a una cuestión relevante: las familias con menor renta suelen vivir en viviendas menos eficientes energéticamente, entre otras cosas, porque son más baratas en el desembolso inicial, y para estas familias lo importante es lo que se pueden permitir como máximo, no la cuenta a lo largo de la vida. Además, subraya la importancia de un colectivo muy importante: los que viven de alquiler.

En nuestro informe ya decíamos que las actuaciones públicas de eficiencia energética deberían priorizarse a los más necesitados....pero este tipo de cosas no hacen sino reforzar el mensaje, y además ver cómo llegar también a los alquileres. En el fondo, esto es como lo de dar un pez o enseñar a pescar: Un cheque energético es un pez, una inversión en eficiencia es enseñar a pescar. Aunque por supuesto pueden hacer falta los dos, si la eficiencia no es suficiente para lograr gastos asumibles, quizá, como dicen en el artículo, haya que pensar en redirigir el peso hacia las cañas.

viernes, 15 de diciembre de 2017

¿Cómo proporcionar bienes esenciales?

Muy relevante por ejemplo para la discusión que tenemos aquí sobre pobreza energética, este artículo, muy bien explicado, nos cuenta un experimento en Sudáfrica sobre un bien similar, el agua. La primera conclusión es que la elasticidad en los niveles bajos de consumo es muy pequeña, y por tanto, que no es muy grave ofrecer la cantidad básica de agua a precio nulo. La segunda es que las cosas mejorarían, en términos de bienestar agregado, si se utilizara un precio positivo, aunque pequeño. La tercera es que no sé a qué esperamos para hacer pruebas aquí en España y decidir cuál es la mejor forma de solucionar el problema de la pobreza energética.

jueves, 23 de febrero de 2017

Los problemas de la EPF

Encuesta de Presupuestos Familiares, esto es. Sara Torregrosa nos los cuenta referidos a la medición de la desigualdad...pero a mí esto lo que me hace pensar es que quizá también tengamos que retocar nuestros indicadores de pobreza energética, en vista de que la renta que recoge la EPF (nuestro principal input para evaluar la pobreza) puede estar distorsionada.

martes, 24 de mayo de 2016

Pobreza energética en EEUU y renovables

En general, estamos acostumbrados a que la discusión sobre pobreza energética se centre en Europa. Por eso resulta interesante leer cómo está el tema en EEUU, y sobre las formas que plantean allí para atacarlo. En este sentido, me ha resultado curiosa la conexión tan directa que quieren establecer entre renovables/autoconsumo y pobreza energética, similar a la que han planteado también aquí en España organizaciones como Ecodes, la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, o incluso el programa electoral de Ciudadanos.

Sí, por supuesto estoy de acuerdo en que hay muchas cosas conectadas (todo está conectado, digo siempre que hablo de la Laudato Si). Pero lo importante es que la conexión sea la correcta, y en la dirección adecuada.

Por ejemplo, ¿por qué se plantea como estrategia tan adecuada contra la pobreza lo de invertir en paneles solares? Sí, tienen una ventaja evidente, y es que eliminan los gastos de operación. Y si la inversión está subvencionada, pues es una manera de solucionar el problema de una vez. Pero a cambio tampoco da señales de ahorro a los hogares (de forma similar a un problema que ya se ha visto repetidas veces en electrificación rural). No creo que tenga que volver a explicar que no tengo nada en contra de la solar, todo lo contrario. Pero si este tipo de energía es más cara para las familias (o los financiadores) que la simple conexión a la red eléctrica, ¿no sería mejor usar los recursos para otra cosa? Por ejemplo, si es más barata la solar centralizada (que lo es), ¿no sería mejor diseñar sistemas para que estos hogares puedan pagar sus facturas eléctricas, y en paralelo impulsar el desarrollo de las renovables pero pagadas no por los más pobres, sino proporcional a la riqueza de cada uno?

lunes, 18 de abril de 2016

Nuevo estudio de ACA sobre pobreza energética

Y, como no todo podía ser tan relajado un lunes :), vamos con temas más serios.

Aún no lo he leído (hay que pedir que te lo manden por correo, y todavía no me ha llegado). Pero me alegra saber que este nuevo informe incorpora alguno de los indicadores que propusimos en el informe de Economics for Energy, a los que suman otros también interesantes como son los de naturaleza subjetiva (la capacidad de mantener una temperatura adecuada). También añaden estudios interesantes sobre el gasto por persona y m2 en función de distintos niveles de renta. Claramente bienvenido el mejor conocimiento de la problemática sobre el tema.

Un buen momento además para publicarlo, porque así quizá tenga más relevancia en la próxima campaña electoral. Recordemos que este tema está razonablemente tratado en los programas electorales de los partidos de la oposición (la propuesta de Ciudadanos es casi clavada a la que hacíamos nosotros en nuestro informe), pero no en el del partido en el gobierno. Ojalá consigamos que cambien las cosas, y que cambie la regulación para ayudar a los que verdaderamente lo necesitan (aunque eso no siempre sea fácil, tal como nos muestra el ejemplo inglés, sorprendente por otra parte dado el tiempo que llevan ellos preocupados por el problema).

En este sentido, también es un buen momento para hablar del tema ahora que el Constitucional ha rechazado las leyes autonómicas. A este respecto he de decir que entiendo los argumentos del Tribunal, y también, aunque sea contradictorio, los de los que no los comparten. El que este problema sea muy serio, y que el gobierno no esté haciendo lo que debe (comparto la idea de que esto es inaceptable), no tiene por qué hacer que las comunidades autónomas lo solucionen con el dinero de los demás (que, no nos engañemos, no es el de las empresas, sino el de los consumidores de electricidad o gas). De hecho, la sentencia no dice que no puedan ayudar a los consumidores vulnerables, lo que dice es que lo hagan con su dinero. Y lo siento, pero yo ahí le doy la razón.


jueves, 17 de marzo de 2016

Pobreza energética en España, según los franceses

El otro día vinieron a vernos unos periodistas franceses, que querían hablar con Checa y conmigo sobre el estudio de pobreza energética. Ahora nos mandan el artículo que han publicado. Un artículo muy interesante, en el que se acercan a la gente que más sufre el problema.

La pena es que lo único que dicen de nuestro informe es que nos financian las compañías energéticas :(, no sé si porque quieren desacreditarlo.... No mencionan ni cómo se puede mejorar la situación (que no es sólo mejorando la eficiencia energética con la rehabilitación, porque el problema fundamental es de renta), ni cómo identificamos a los consumidores vulnerables...en fin, lo que de verdad importa del informe. Qué le vamos a hacer.