jueves, 12 de marzo de 2026

Escenarios futuros de BNEF y Pexapark

 El de Pexapark es a corto plazo. Lo más interesante, lo de los FPAs. La fuente, esta entrevista en Redefining Energy.

El de BNEF es más curioso: este va sobre flujos comerciales asociados a la transición energética. Lo que pasa es que estos escenarios están tan, tan sujetos a la evolución de la política industrial, que ponerse a hacer escenarios a 2050 me parece extremadamente atrevido.

martes, 10 de marzo de 2026

Más sobre el agotamiento de los recursos

Mauro, al que interesan mucho estos temas, me pasa varios materiales interesantes:

- El blog de The Honest Sorcerer, que en esta entrada habla de la plata (y de otros materiales críticos) 

- Un libro gratuito sobre el mismo tema, de Tom Murphy. 

Y mientras, Checa me ha pasado esta más, una visita de nuevo a Limits to Growth que, para mí, sigue sufriendo del mismo pecado original: ni innovación, ni el lado de la demanda.

lunes, 9 de marzo de 2026

Experimentación para la política universitaria

 Muy recomendable entrada de Jordi Paniagua. Me gusta particularmente porque, realmente, también es aplicable dentro de la universidad, y no sólo entre ellas. Y es que las disrupciones y la incertidumbre requieren experimentación, no normas rígidas que seguramente se equivocarán. Y también, por supuesto, estar muy atento a lo que hacen los demás.

En cuanto a su propuesta en concreto, me preocupa la parte de cuánto centralizamos: ¿dónde paramos con la estandarización? Porque ahí está la clave para aprovechar la experimentación... 

 Este va a ser una de las últimas entradas de Nada es Gratis. Una pena, desde luego, signo de los tiempos como dicen, pero signo negativo igual. 

viernes, 6 de marzo de 2026

La guerra en Irán y sus consecuencias sobre la energía

 Una conversación interesante en Energy Exchange. Para mí lo que más vale la pena son los comentarios de Anne-Sophie Corbeau sobre el gas natural, y los posibles impactos a futuro de esta situación en términos de cambios en los suministradores, o incluso en los combustibles.

La conversación también refleja bien que, para EEUU, esta guerra no tiene un coste evidente en términos energéticos: ellos no dependen del gas catarí, ni de los precios del GNL...más bien incluso pueden beneficiarse de precios altos en este contexto en el que, al menos hasta hace unas semanas, algunos anunciaban el desastre de las inversiones en GNL en EEUU. Lo mismo pasa con el petróleo. Para China, Corea, Japón, o Europa, esto es otra cuestión, claro, y los daños pueden ser significativos. Así que, con esta guerra, Trump parece estar golpeando no sólo a Irán, sino también a sus contrincantes geopolíticos. Esto no necesariamente habrá sido uno de los motivos para atacar, pero desde luego no creo que lo haya considerado como un inconveniente. Razón de más para redoblar los esfuerzos en autonomía energética en Europa.

jueves, 5 de marzo de 2026

Evaluación del impacto de las ayudas al autoconsumo fotovoltaico

 La CNMC ha publicado recientemente un estudio sobre la efectividad de las ayudas al autoconsumo. Su análisis indica que los factores que más influyen son, como podría esperarse, las subvenciones, pero también la expectativa de los precios futuros de la electricidad, y las viviendas unifamiliares. El coste de las instalaciones y la renta familiar también influyen.

Sus recomendaciones:

- Coordinar mejor las ayudas entre administraciones

- Diseñar las ayudas de forma más eficiente. Por ejemplo, no en función del coste o del valor catastral sino de los resultados; o priorizando aquellas donde el sistema se beneficia más (cuando hay más congestión, por ejemplo).

- Y facilitar el acceso a las mismas 

miércoles, 4 de marzo de 2026

Cada vez es más importante tener buenos reguladores

Una idea que me lleva rondando la cabeza desde el otro día en el Encuentro del IESE, cuando estuve escuchando a los líderes de las principales empresas energéticas españolas, es que cada vez es más importante tener un regulador/gobernante independiente y con recursos para tomar buenas decisiones sin depender de lo que cuenta cada uno de los agentes interesados. Y sobre todo en estos tiempos con tanta incertidumbre.

Más aún porque, en general, la demanda está infrarrepresentada, así que toda la información que domina el debate, y que llega a nuestros políticos, es la de los que nos quieren vender algo, sean redes, biometano, nuclear, renovables, combustibles sintéticos, la necesidad de los subsidios, o de la eliminación de la regulación ambiental para seguir siendo competitivos. Y ya sabemos que, a veces, la verdad se retuerce un poco cuando están en juego tantos millones: todos arriman el ascua a su sardina. Es cierto que a veces se compensan entre ellos, porque sus intereses no son siempre los mismos, y en ocasiones entran en conflicto. Pero como digo, el problema es que (casi) nadie defiende al consumidor/contribuyete, que es el que termina siempre pagando la factura o los impuestos.

En todo esto, por supuesto, es fundamental lograr un equilibrio: no se trata de demonizar a la empresa, que,  SI (en mayúsculas) funciona en libre competencia, es capaz de proporcionar a la sociedad lo que necesita, al mínimo coste (incluyendo empleo). Pero tampoco podemos siempre sucumbir al discurso habitual de que la empresa necesita certidumbre para invertir, y que eso supone que les aseguremos siempre los ingresos, o las subvenciones. Las buenas empresas saben, o deberían saber, competir en presencia de riesgos e incertidumbre, saben cubrir esos riesgos, saben apostar por las mejores opciones, mucho mejor que los gobernantes o que los consumidores. Reconociendo por supuesto que a veces necesitan apoyo, para hacer cosas que la sociedad quiere pero que todavía no son competitivas, para que lo sean. Pero no puede ser que siempre el riesgo se lo coma el consumidor o contribuyente.

Por eso, mi conclusión después del evento es que es más necesario que nunca contar con reguladores/gobernantes capaces de crear marcos competitivos en los que las empresas vean los riesgos, y por supuesto, las recompensas por acertar. No tanto ir soltando dinero sin retorno. El dinero, ese que no nos sobra, deberíamos dejarlo para compensar a los perdedores; no a las empresas que se equivocan en sus apuestas, sino a los que trabajan en sectores que vamos a tener que dejar, o a aquellos a los que hemos cambiado las reglas de juego sin tiempo para adaptarse.

ADD: Un lector me hace llegar esta cuestión: Una matización/duda: si usamos el dinero para compensar a los perdedores, que puedo estar en cierta medida de acuerdo, donde pones la frontera, y sobre todo, como consigues no ir en contra de lo que seria una política industrial y de innovación inteligente, donde si no me equivoco (Rodrik? ) lo suyo es "premiar y apoyar a los ganadores / innovadores, en lugar de sostener a los perdedores" ? 

Respuesta: la clave es la diferencia entre "sostener a los perdedores" y "compensarles", es decir, ayudarles a sobrellevar el golpe, pero no haciendo lo mismo que antes, sino por ejemplo ayudándoles a transformarse para la nueva fase (por ejemplo, ayudando a los hogares/empresas vulnerables a invertir en eficiencia y renovables, o a comprar vehículos eléctricos)