viernes, 15 de mayo de 2026

Not the end of the world, de Ritchie

Esta realmente es una reseña de dos libros: Not the end of the world, y Clearing the air. Hago la reseña conjunta porque, realmente, son dos libros que se solapan muchísimo. Creo que basta con leer el primero, que es más riguroso. El segundo, forzado quizá por un formato en el que pretende dar respuestas sencillas a preguntas complicadas, termina siendo bastante más flojo. Los temas que cubre son muy similares, en el segundo se centra algo más en cambio climático y se extiende más sobre temas más relacionados. Pero como digo, a costa quizá de intentar cubrir demasiado muchas veces sus respuestas me parecen muy insatisfactorias, y las acciones que propone tremendamente repetitivas (quizá también es que yo no sea público objetivo para estos libros, menos aún para el segundo).

El primero, Not the end of the world, me parece un buen libro de texto para mis clases de sostenibilidad: mismos mensajes que mando yo, pero mejor formulados y con muy buenos datos. Realista, pero sin perder la esperanza en que podemos hacerlo mejor, y en que lo conseguiremos. A veces incluso un poco demasiado optimista, pero no viene mal contra el discurso ambientalista generalmente agorero.


Una lectura muy recomendable por tanto para todos aquellos preocupados por el cambio climático o el medio ambiente, y que quieren saber qué hacer. Por ejemplo, ayuda a establecer prioridades, identifica cosas de las que no preocuparse, sitúa en el lugar correcto cosas que creemos que ayudan mucho pero que luego no tanto (reciclar, el famoso stand-by, el consumo local u orgánico, lo de los microplásticos o las bolsas o pajitas de plástico...incluso lo del aceite de palma). Un buen libro contra los mitos y recetas fáciles que nos llegan desde algunas organizaciones ambientales o políticas. Como ella dice, incluso aunque a veces sus mensajes (como los de la dieta) parezcan contraintuitivos para muchos.

En este sentido, un mensaje muy potente del libro, muy relacionado con muchos de los problemas que describe, es lo importante que es la dieta para cuestiones como el cambio climático, la deforestación, o la biodiversidad. O lo interconectados que están muchos de los retos para la sostenibilidad. 

Otro mensaje muy importante es que el cambio individual no basta, tiene que ser sistémico. Y para eso tenemos que votar con nuestras papeletas, con nuestras carteras, y con nuestro tiempo. Y, por supuesto, dejar de pelear por chorradas y reconocer más los puntos de encuentro que los de disenso (algo a lo que la situación actual tan polarizada no ayuda, es cierto).

Eso sí, decía que a veces se pasa de optimista: hay bastante wishful thinking. Una cosa es ser optimista y otra ser ingenuo. Esto le pasa por ejemplo cuando habla del decrecimiento: sí, efectivamente no llegaríamos a tiempo de resolver el cambio climático sólo con ello...pero eso no quiere decir que eventualmente no haya que tenerlo en cuenta. O cuando da valor a las promesas climáticas, y no a las acciones reales, o cuando pronostica el pico de emisiones para mañana. O cuando habla de la transición energética (en la que sólo se fija en el sector eléctrico), o cuando trata sobre los vehículos eléctricos o los minerales críticos. Quizá en parte porque habla de futuro, y ahí su uso de la evidencia y de los datos es mucho menor (aunque hay alguna gráfica muy buena), y se limita a decir que seguro que podemos resolverlo porque ya hemos resuelto otras similares antes. Su palabra contra la de los agoreros, en algo tan difícil como predecir el futuro. Para eso no hace falta un libro :). Otro punto que me parece complicado es el de los cultivos modificados genéticamente: ella es muy favorable, y su argumento es que eso ayuda a los más pobres...pero claro, esto depende de quién controla estas semillas; si son las grandes empresas que cobran una pasta a esos agricultores más pobres, la cosa no es tan evidente.

La conclusión del segundo libro es menos satisfactoria que la del primero: aunque arranca bien diciendo que esto no va a ser fácil, pero que eso no quiere decir que tengamos que rendirnos, porque este es un problema de largo plazo; lo de que la transición no implique sacrificios, sino sólo oportunidades, me parece un mensaje difícil de manejar. Eso sí, su recordatorio de cómo interpretar tanto dato fake que circula no es malo (parece muy inspirado por Tim Harford).

Por último, hay que decir que al libro le habría venido bien una revisión algo más rigurosa, porque alguna pifia se le ha colado, como cuando dice que la solución a las emisiones de SO2 fue instalar desulfurizadores (no, fue cambiar el tipo de carbón), o cuando defiende el ride-sharing autónomo como forma de reducir la congestión (podría aumentarla si hay rebote).

jueves, 14 de mayo de 2026

Garicano, sobre el futuro de Europa (o mejor, de las dos Europas)

Garicano no es optimista respecto a España y sus vecinos:

Nobody has yet supplied a political mechanism that can make the rear of Europe invest, modernise, and grow. The countries that most need the Draghi reforms have to find a domestic reason to want them. That means a growth coalition strong enough to take on pensioners and other incumbents at the same time, which is something few European democracies have managed durably. Macron’s first term came closest, before the Gilets Jaunes ended that, as we discussed here. On present evidence, the mechanism will have to come from a fiscal crisis, or a larger external shock. Without it, Europe will not converge on a new growth model. At best, it will split: a mobilising frontier, and a comfortable rear drifting into managed decline. 

Lectura muy recomendable. 

miércoles, 13 de mayo de 2026

Autorizados los Contratos por Diferencias de Carbono en Alemania

 La Comisión ha dado su visto bueno a este sistema de apoyo a la descarbonización de la industria alemana. A mí el sistema me parece muy bien, por supuesto. Lo que no me parece tan bien es que se diga que "va a tener un efecto limitado en la competencia y el comercio". Vamos a ver, si un país da ayudas a su industria para que se descarbonice, yo entiendo que ganarán una ventaja temporal (se descarbonizarán antes) y quizá además económica (podrán desarrollar las tecnologías para ello, y luego vendérselas a los demás). Teniendo en cuenta que hablamos de industrias como el acero, o la química, que son fundamentales para todo el resto de la economía, yo no creo sinceramente que eso sea un efecto limitado.

Pero, como dice Paolo, que es el que me lo ha pasado, la nueva filosofía de ayudas de estado de la comisión tiene un toque de ley de la selva...

martes, 12 de mayo de 2026

¿Es de verdad sostenible la ropa hecha de poliéster reciclado?

 Cada vez veo más gente preocupada por el medio ambiente y la sostenibilidad vistiendo marcas "sostenibles", elaboradas con materiales reciclados y cosas parecidas. Supongo que en parte por convencimiento, y en parte para "señalar" esta preocupación ambiental a los demás (como pasaba sobre todo antes con los vehículos eléctricos). 

Y yo siempre me pregunto: ¿seguro que esto es bueno para el medio ambiente?¿No sería mejor seguir llevando el abrigo, o las zapatillas, o lo que sea, de antes, en lugar de tirarlo (haciendo como que lo reciclamos) y sustituirlo por esta nueva prenda, que al fin y al cabo seguro que usa energía y materiales en su fabricación? Ya sabéis que yo no soy muy positivo con todos estos temas de la moda...pero es cierto que, si definitivamente te vas a comprar una nueva prenda, por muy malo para el medio ambiente que sea eso, al menos debería ser mejor si es de material reciclado, ¿no? 

Bueno, pues parece que no tanto: el reciclado de textiles no funciona tan bien, así que lo que hacen estas marcas es tirar de botellas de plástico, que sí tienen una cadena de reciclaje muy establecida y con mucho valor en sí misma. Como dicen en el artículo, al utilizar botellas de plástico para ropa estamos haciendo "downcycling", degradando el nivel del reciclado. Además del mayor impacto ambiental del poliéster reciclado.

Conclusión: la ropa reciclada debería hacerse a partir de otra ropa, no a partir de botellas. Mientras, ese beneficio ambiental del que aparentemente disfrutamos, y del que seguro presumimos, no está tan claro que exista. 

 

lunes, 11 de mayo de 2026

El plan francés de electrificación de la demanda

 Léo me manda este plan del gobierno francés, muy ambicioso, que pretende pasar la cuota de electrificación de la demanda final del 42 al 60% en 4 años. Cosas que me han llamado la atención:

- El cambio en el sistema de acceso a la red: primando a los que estén listos, no a los que hacen la solicitud;

- Lo de prohibir el gas para nuevos edificios tiene su gracia...¿y si es biometano, cuya instalación es la misma?

- Continúan con el leasing social de vehículos eléctricos, una medida sobre la que me gustaría ver buenas evaluaciones;

- Las ayudas a la compra de vehículos eléctricos están muy focalizadas (esto es bueno) pero basadas en subsidios (cuando en muchas ocasiones bastaría gestionar mejor la financiación)

- Interesante también los contratos de electricidad de larga duración, para colocar la renovable subvencionada. 

jueves, 7 de mayo de 2026

Las dificultades de lograr el cambio modal

 Via Marginal Revolution

Muy interesante nuevo estudio que encuentra que *incluso en las grandes ciudades europeas*, en la mayoría de los lugares es más fácil acceder a oportunidades en coche que en transporte público arxiv.org/pdf/2604.01019 Las excepciones son París, Zúrich y las partes más céntricas de Milán y Barcelona 

Así parece complicado lograr el cambio modal necesario...