jueves, 8 de enero de 2026

¿Dónde vamos con una política energética e industrial basada en ayudas?

 Ayer ya apuntaba un tema que me preocupaba, así que he decidido desarrollarlo un poco más.

En estos días se ha publicado un artículo que confirma alguna de las sensaciones que me lleva generando la ruta que se está adoptando en muchos países, y en particular en el nuestro, para tratar de impulsar la descarbonización industrial: una ruta basada en ayudas a la inversión, y especialmente aquí en España, subvenciones directas a la inversión sin demasiadas contrapartidas.

Sí, por supuesto entiendo la economía política del tema: los que reciben las ayudas están encantados, y los votantes no ven tan claramente la parte negativa del asunto (entre otras, que esto viene de sus impuestos - no sólo de los ricos -, y que en general el coste para los ciudadanos siempre es mayor vía subvenciones o estándares que vía impuestos). Y un político parece que siempre se pone la medalla si riega de millones un sector, sin que nos preguntemos de dónde sale la pasta, y quién se la lleva. Y además es más sencillo diseñar una bolsa de ayudas que un marco sólido que permita a los agentes jugar con buenas reglas.

También hay que entender, por supuesto, que los fallos en el mercado de la innovación justifican el apoyo público a las tecnologías que aún no son comerciales pero que pueden hacer falta para descarbonizar (como pasó con las renovables). O que en ocasiones, otras barreras (por ejemplo, la falta de acceso de las pequeñas empresas a la financiación) también pueden justificar ayudas para superar estas barreras iniciales.

Pero, como discuto en un artículo en el que valoro el PERTE de Descarbonización Industrial (y que se publicará pronto en Papeles de Economía Española, si todo va bien), esta estrategia tiene muchos problemas:

- el centrarse en el CAPEX en lugar del OPEX, como se hace habitualmente, puede distorsionar las decisiones entre tecnologías, o no ser suficiente para promocionar aquellas cuyo reto es el OPEX;
- como ya ha apuntado muchas veces la literatura, o conocemos de la experiencia con los coches eléctricos, la subvención genera "free-riding": muchos de los que las reciben ya iban a realizar la inversión de todas formas, con lo que en lugar de impulsar una actuación, la cosa se convierte en una mera transferencia de renta;
- las inversiones requieren un marco con incentivos suficientes para poder operarse bien, y para que exista la demanda que las alimente. Si esto no existe, las subvenciones pueden no lograr nada;
- y una muy importante, sobre todo si queremos desarrollar de verdad una economía alrededor de la cadena de valor de todas estas nuevas tecnologías descarbonizadas: unas ayudas como estas no estimulan la innovación que hace falta para ser competitivos a largo plazo, sino todo lo contrario.

En lugar de esto, yo al menos creo que sería mucho mejor dar dinero, sí, pero como una combinación de ayudas asociadas a cumplir compromisos (por ejemplo, contratos por diferencias de carbono que sólo se materializan si se venden permisos de emisión por descarbonizar, o compra pública verde que requiere entregar el producto descarbonizado, etc.), e incentivos para querer asumir dichos compromisos (un precio al CO2 efectivo que impida caer en la tentación del status-quo en lugar de meterse en líos - el precio del ETS no aplica a toda la industria de la misma manera). El caso del hidrógeno o del almacenamiento es aún más llamativo: se conceden subvenciones a la inversión sin previamente disponer el marco que haga aflorar la demanda, con lo que corremos el riesgo de encontrarnos o bien instalaciones que no funcionen por un coste de operación no competitivo (en el caso del hidrógeno) o almacenamientos que no operen de forma eficiente porque ya se han rentabilizado con las ayudas a la inversión, o que compiten de forma ineficiente con otras posibles alternativas (como la gestión de la demanda, por ejemplo). Y todo ello, por supuesto, debería estar acompañado de un marco de innovación que estimule las mejoras tecnológicas y la fijación de rentas que generan en nuestro país.

Y eso es un poco lo que nos dice el paper citado antes:

The key takeaway for political scientists is that generous early subsidies can ease the later introduction of carbon pricing by lowering the price needed to reach net zero and fostering cleantech industries that build political support for decarbonization. But the results also justify some concerns with green industrial policy. While carrots promote the supply and demand of cleantech, they do not do enough to discourage fossil fuel use and are unlikely to meaningfully erode the strength of the fossil fuel coalition. Cleantech uptake also varies by sector: subsidies lead to greater penetration of electric vehicles than carbon pricing, though less so for solar and wind, which are increasingly competitive with electricity generated from fossil fuels.
¿Cambiará alguna vez la situación? ¿Haremos las reformas necesarias en nuestro marco de ayudas? ¿O nos seguiremos gastando como podamos los fondos europeos, usando todas las estratagemas necesarias para extenderlos todo lo posible, sin que realmente consigamos que generen los beneficios que necesitamos en términos de innovación o descarbonización? Y eso por no hablar de cuando se nos acaben esos fondos...

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