Una historia divertida, pero con mucho fondo, de Tim Harford, sobre la importancia de usar modelos sencillos para interpretar el mundo, o para predecir el futuro. Algo que ya decía siempre Schelling. Eso sí, como bien señala implícitamente Harford al final: sencillo no significa simplón, ni tonto. Para poder construir un modelo sencillo hay que ser muy listo (como Schelling).
No hay comentarios:
Publicar un comentario