miércoles, 30 de junio de 2010

Encuestas de satisfacción en las universidades

Un par de columnas de Stanley Fish sobre un tema muy interesante: lo válidas que pueden ser las encuestas de los alumnos sobre los profesores, teniendo en cuenta que muchas veces el valor de lo aprendido no se hace evidente hasta muchos años después (enmarcado en un problema de la Universidad como empresa que busca satisfacer clientes). Lo que pasa es que creo que hay dos cosas que distinguir: una, la utilidad de la asignatura, y otra, la calidad del profesor.

Estoy de acuerdo con Fish en lo primero: es cierto que la utilidad no se ve hasta tiempo después. Y de hecho, es lo que amenaza la normativa que comenta en Texas, porque efectivamente podría incentivar a las universidades a bajar sus listones para que aumente la satisfacción de sus clientes.

Pero la calidad del profesor es mucho más inmediata: un profesor que transmite entusiasmo, que genera interés por la asignatura, que la hace amena, y que ayuda a aprender durante el curso, siempre será mejor valorado que un profesor que no ayuda, que sólo da palos (porque así es como se aprende), y que hace la asignatura monótona.

Dice Fish:

A course I absolutely loved may turn out be worthless because the instructor substituted wit and showmanship for an explanation of basic concepts. And a course that left me feeling confused and convinced I had learned very little might turn out to have planted seeds that later grew into mighty trees of understanding.

Pues claro! Pero los alumnos no son tontos, y en general saben muy bien cuándo el profesor les está timando y cuándo no (al menos, los buenos alumnos, claro). Dice también Fish:

And that is why student evaluations (against which I have inveighed since I first saw them in the ’60s) are all wrong as a way of assessing teaching performance: they measure present satisfaction in relation to a set of expectations that may have little to do with the deep efficacy of learning. Students tend to like everything neatly laid out; they want to know exactly where they are; they don’t welcome the introduction of multiple perspectives, especially when no master perspective reconciles them; they want the answers.

Sí, los alumnos quieren vidas fáciles, claro. Pero, y esa es mi experiencia, agradecen mucho cuando se les mete en líos, y se les enseña a salir de ellos (por supuesto, no les gusta nada que les metan en líos sin saber cómo salir). De hecho, los grandes profesores son los que crean preguntas en los alumnos, los que les motivan para buscar las soluciones ellos mismos, los que de verdad ayudan a aprender (véase libros como el de Bain).

Por supuesto, esto no quiere decir que me parezca mal la evaluación posterior, cuando ya ha pasado tiempo, como forma de validar los resultados iniciales. Pero no me parece que invalide todo lo que se obtiene de la encuesta “instantánea”, que, por otra parte, es manifiestamente mejorable, en ocasiones en las líneas que se comentan en la segunda columna (aunque algunas de las propuestas son bastante ridículas, la verdad…)

PS: No sé por qué, y no conozco la calidad de Fish como profesor, pero casi siempre que he escuchado estos argumentos, es de malos profesores que prefieren echarle la culpa al alumno antes que ver la viga en el ojo propio. Será prejuicio, pero así tiendo a interpretar los comentarios en la segunda columna…Claro que a veces hay injusticias, alumnos crueles y malvados, pero al menos mi experiencia es que no son la norma.

PS2: En todos mis comentarios me estoy refiriendo a la universidad, donde los alumnos son más o menos adultos. El cole es otra cosa (aunque reconozco que cada vez los alumnos llegan más inmaduros a la uni…)

martes, 29 de junio de 2010

Ética y fútbol

Continuación a la entrada de ayer. Si evitáramos la posibilidad de que el árbitro se equivocara, también reduciríamos el incentivo a los engaños de los jugadores. Hace poco se veía en Madrid un anuncio que hablaba sobre la influencia de los futbolistas en nuestros hijos, y de los valores que les transmiten. Visto que parece complicado conseguir que los futbolistas se conviertan de repente en santos, ¿no sería mejor quitarles los incentivos perversos?

lunes, 28 de junio de 2010

La red está de moda

Hoy ha tenido lugar una jornada de la AEEE sobre interconexiones, y en el National Geographic de este mes (en inglés) el artículo estrella es sobre la red.

Energía del cielo y de la tierra

Una foto del volcán Eyjafjallajökull en erupción, en medio de una tormenta (no hay enlace directo, es la segunda foto de July 2010).

Errores arbitrales en el fútbol

Es el tema del día, y aunque me haya desenganchado del fútbol, eso no quiere decir que no me siga interesando esta discusión, al fin y al cabo es regulación como cualquier otra: ¿Por qué en el fútbol no se usa la tecnología como en cualquier otro deporte para evitar los errores arbitrales? Lynne Kiesling ofrece un par de propuestas muy razonables, yo coincido con ella en que sólo usaría la tecnología cuando hubiera goles de por medio (bueno, añadiría penalties y expulsiones, pero ya). Pero también sigo siendo un creyente de la teoría de los incentivos, y creo que el problema es que hay muchos, muy poderosos, que creen perderían mucho si se usara la tecnología: todo el negocio que hay montado alrededor de los comentarios del día siguiente sobre los errores arbitrales, injusticias, persecuciones, etc., desaparecería. Por supuesto, seguramente fuera sustituido por discusiones sobre los errores de los entrenadores y jugadores sin ningún problema…pero también sabemos que la gente es muy reacia a los cambios…Y entonces surge otra pregunta: ¿sigue siendo válido el modelo de autorregulación cuando los únicos que ganan son los jerifaltes?¿No tendría sentido aquí una intervención del gobierno, igual que la defendemos en circunstancias parecidas en otros sectores?

PS: Ayer leí en el Magazine de El Mundo un estudio de Antonio García Ferrer en el que estudia los errores arbitrales en España, y dice básicamente que no tienen tendencia (no he sido capaz de encontrarlo en la web). Pero eso no afecta a la discusión anterior.

domingo, 27 de junio de 2010

Incubadoras de empresas, de verdad

Así es como hay que hacer las cosas para innovar de verdad. El único consuelo es que no estamos solos:

But even in such a challenging fund-raising environment, analysts say many universities continue to embrace old-fashioned methods for supporting and promoting potentially lucrative in-house research. Many schools have what are known as “technology transfer” offices that introduce businesses and investors to patented university research and help schools strike licensing deals.

El problema es que, según algunos, esto tiene que salir de dentro:

“But in any significant way, it will happen organically,” he says, “and not through some bureaucratic intervention.”

Conclusión: es díficil. Pero eso no significa que no haya que intentarlo. Y es que, como bien dicen al final: si no somos capaces de sacar algo útil de todo el dinero que gastamos en investigación, mal vamos.

El futuro del gas natural

MIT acaba de sacar el informe The Future of Natural Gas, que sigue a los de nuclear, carbón, fv…y pronto, el de las redes, también con la colaboración de Ignacio (igual que el del gas).