Eso nos dicen en este artículo, en el que evalúan en qué medida distintas escuelas morales son más o menos aceptadas por el resto en términos de confianza puesta en las personas. Algo, por otro lado, perfectamente racional: estar en manos de un consecuencialista (o utilitarista) es bastante arriesgado...nunca sabes cuándo vas a estar en el lado malo de la ecuación.
Lo que ya no tiene demasiado sentido, en mi opinión, es la extensión que hacen a los robots. ¿Por qué vamos a programar a un robot con una lógica utilitaria? Podríamos programarle perfectamente con una lógica deontológica y listo. Por supuesto, eso no hará que tenga más alma, pero quizá sí que sea más confiable.
miércoles, 10 de mayo de 2017
martes, 9 de mayo de 2017
Etiquetas energéticas para vehículos
Hace poco comenzó el proyecto CONSEED, un proyecto europeo cuyo objetivo es analizar el efecto en los consumidores de las etiquetas energéticas. Un tema muy interesante, porque como ya he comentado aquí en alguna ocasión, uno de los mayores fallos de los mercados energéticos es la falta de información, y las etiquetas contribuyen a reducirlo. Otra cosa es que sean efectivas, claro...algo que depende mucho de cómo se diseñen.
En esta entrada analizan las etiquetas americanas para vehículos, que como podéis ver incluyen mucha información. Una reflexión interesante que hacen es que, realmente, toda esta información está muy correlacionada: podría utilizarse un único indicador. Pero los autores defienden que es bueno que aparezca esta información, porque los consumidores reaccionan más cuando se les presentan distintos elementos de información (que refuerzan el mensaje), o cuando se les recuerda, por ejemplo, que son consumidores preocupados por el medio ambiente mediante información sobre las emisiones del coche. Y, si sólo se puede usar un valor, recomiendan que sea el coste ahorrado en la vida del vehículo.
Curiosamente, justo la semana pasada hablábamos de este mismo tema en Diálogos de Energía y Sostenibilidad . Realmente hablábamos de ciudades y energía, y sobre la capacidad que tienen los ayuntamientos para plantear medidas que reduzcan el consumo de energía. Según parece, una de las quejas de los ayuntamientos es precisamente que las etiquetas que tenemos en España no les sirven como elemento de regulación de contaminantes locales, porque sólo indican consumo de combustible, pero no emisiones de contaminantes atmosféricos (de hecho, en el caso de diesel y gasolina están negativamente correlacionados...). Ante esto, yo creo que lo que se podría hacer es simplemente emitir otras etiquetas que reflejen lo que el ayuntamiento quiera regular, que no pasa nada por ponerle otra etiqueta al coche...O, como dicen los de la entrada citada antes, incluir los dos tipos de información en la etiqueta.
Y ya puestos, por supuesto, lo que podríamos hacer es cambiar la forma en la que se etiquetan los coches en España: porque como seguramente os habréis fijado los más observadores, las etiquetas no indican el consumo absoluto de combustible, sino el consumo relativo con respecto al segmento al que pertenece el coche (aquí está la información al respecto del IDAE, aquí está la información en absoluto que sí se puede consultar, pero que no va en la etiqueta). Es decir, que si tienes un todo-terreno que consume algo menos que los de su categoría, tendrás una B, aunque consumas el doble que un utilitario menos eficiente que la media de su segmento (que tendrá una D). Yo creo que esto no soluciona el fallo del mercado que comentaba al principio, sino todo lo contrario. Y claramente tampoco ayuda a regular el uso del coche para minimizar emisiones.
En esta entrada analizan las etiquetas americanas para vehículos, que como podéis ver incluyen mucha información. Una reflexión interesante que hacen es que, realmente, toda esta información está muy correlacionada: podría utilizarse un único indicador. Pero los autores defienden que es bueno que aparezca esta información, porque los consumidores reaccionan más cuando se les presentan distintos elementos de información (que refuerzan el mensaje), o cuando se les recuerda, por ejemplo, que son consumidores preocupados por el medio ambiente mediante información sobre las emisiones del coche. Y, si sólo se puede usar un valor, recomiendan que sea el coste ahorrado en la vida del vehículo.
Curiosamente, justo la semana pasada hablábamos de este mismo tema en Diálogos de Energía y Sostenibilidad . Realmente hablábamos de ciudades y energía, y sobre la capacidad que tienen los ayuntamientos para plantear medidas que reduzcan el consumo de energía. Según parece, una de las quejas de los ayuntamientos es precisamente que las etiquetas que tenemos en España no les sirven como elemento de regulación de contaminantes locales, porque sólo indican consumo de combustible, pero no emisiones de contaminantes atmosféricos (de hecho, en el caso de diesel y gasolina están negativamente correlacionados...). Ante esto, yo creo que lo que se podría hacer es simplemente emitir otras etiquetas que reflejen lo que el ayuntamiento quiera regular, que no pasa nada por ponerle otra etiqueta al coche...O, como dicen los de la entrada citada antes, incluir los dos tipos de información en la etiqueta.
Y ya puestos, por supuesto, lo que podríamos hacer es cambiar la forma en la que se etiquetan los coches en España: porque como seguramente os habréis fijado los más observadores, las etiquetas no indican el consumo absoluto de combustible, sino el consumo relativo con respecto al segmento al que pertenece el coche (aquí está la información al respecto del IDAE, aquí está la información en absoluto que sí se puede consultar, pero que no va en la etiqueta). Es decir, que si tienes un todo-terreno que consume algo menos que los de su categoría, tendrás una B, aunque consumas el doble que un utilitario menos eficiente que la media de su segmento (que tendrá una D). Yo creo que esto no soluciona el fallo del mercado que comentaba al principio, sino todo lo contrario. Y claramente tampoco ayuda a regular el uso del coche para minimizar emisiones.
lunes, 8 de mayo de 2017
Ha muerto William Baumol
Uno de mis primeros libros de Economía Ambiental fue el de Baumol & Oates, así que este era otro de mis referentes intelectuales importantes, que por supuesto hizo muchas más cosas, de hecho por lo que más famoso se hizo fue por su "enfermedad de los costes". RIP.
viernes, 5 de mayo de 2017
Nuevo y ambicioso mercado de CO2 en California
Con precios muy relevantes, garantizados por un techo y un suelo; y con un retorno a los consumidores, algo que se ha visto en otras ocasiones que no es necesariamente lo más eficiente, pero que seguro aumentará su aceptación. Lo que no entiendo es por qué eliminan el banking...
jueves, 4 de mayo de 2017
Cómo pasar el valle de la muerte
...en innovación energética, al menos...Pues con programas como estos.
miércoles, 3 de mayo de 2017
Los que están creando el futuro
Un especial muy recomendable de Wired, en el que presentan ideas para el futuro, y lo que es más interesante, casi todas con una carga humana muy importante.
martes, 2 de mayo de 2017
Lo que hacen los alumnos con los ordenadores
Cada vez hay más ordenadores/tablets en clase, y yo soy uno de los que creo que no es malo que los estudiantes los usen....pero claro, siempre que los usen bien. Y lo sorprendente es que, cuando no lo están haciendo, no tienen ninguna vergüenza, quizá por su creencia (falsa) en su capacidad de hacer multitasking. El año pasado había un chico en mi clase permanentemente jugando a un juego que parecía complejísimo...y no paraba ni aunque te pusieras a mirarle por encima del hombro...pero reconozco que lo que no me ha pasado (aún) es lo de esta clase de Oceanografía. Espectacular.
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