Ya he hablado otras veces de la importancia de hacer una buena selección del profesorado para la universidad: yo creo que es el problema central de la universidad española, y por tanto la clave para la solución de muchos de sus problemas. El otro día hablaba con una amiga profesora de aquí del mercado laboral universitario en España, y alucinaba. Por eso me parece loable la iniciativa de Nada es Gratis de dar publicidad a un posible caso de chanchullo de los habituales en la universidad española, a ver si con eso la gente se corta algo. Espero que sigan haciendo estas cosas en el futuro y que no sea una entrada aislada. Pero claro, siempre que realmente sea un chanchullo, y no otra cosa.
Porque yo, sin conocer el caso en cuestión, y con carácter general, haría una matización crítica a lo que está implícito en el post de FEDEA, que de hecho podría ser que invalidara su denuncia: yo no creo que el criterio único de selección deba ser la aptitud investigadora, cuando se va por ahí también se acaba cayendo en el extremo contrario y no se soluciona el problema de la universidad. De hecho, ni siquiera creo que sea tan fácil evaluar objetivamente la calidad investigadora...ya he visto bastantes artículos malos en revistas buenas y al revés.
En todo caso, el profesor universitario debe ser también un buen docente, un buen transmisor de conocimientos y una buena ayuda para el aprendizaje. Y por tanto esto también hay que incorporarlo a los procesos de selección, o al menos (dado que muchas veces la primera contratación no permite evaluar la experiencia docente) a la primera promoción (equivalente al tenure), tal como se hace en ICAI. Y lo siento, no me vale lo de que los métodos de evaluación docente habituales no funcionan. Si las cosas se plantean bien, como se hace habitualmente en ICAI (exámenes horizontales, entrevistas con los alumnos y delegados, buenos alumnos) no hace falta buscar nuevos métodos. Lo que se necesita es impedir la manipulación y el sesgo en las encuestas.
Y, para completar la cosa: además de ser buen investigador y docente, también tiene que ser una persona válida para incorporar a un grupo. De nuevo, otra cosa que se tiene en cuenta en ICAI...y que puede invalidar la promoción de un gran investigador pero al que quizá nadie aguante (no suele ser habitual, pero...).
viernes, 8 de julio de 2011
miércoles, 6 de julio de 2011
Los costes externos del transporte
Clemente reseña en su blog este estudio de RENFE sobre los costes externos del transporte, en el que, como era de esperar, se ve que el ferrocarril es posiblemente el medio con menores costes totales (aunque no sé el AVE, con tanto coste de infraestructura). Muy relacionado con él está este artículo de Nancy Folbre sobre los beneficios de las bicis, también en términos de externalidades ahorradas. Lo malo es que sólo en algunos sitios se está actuando para promover estos modos de transporte más sostenibles. Europa, en esto de desincentivar el uso del coche, va bastante por delante, aunque eso no significa que no haya problemas con algunos de los modos de desincentivar, como cuenta Klaas.
Volatilidad de precios del petróleo
Otro tema "de moda" estos días, la volatilidad de los precios del petróleo y su impacto económico. Luis Rey lo analiza desde el punto de vista de los países productores, y Michael Levi nos dirige a un reciente estudio del Center for American Progress. Realmente en este estudio lo que se ve es que la volatilidad crea una prima de riesgo que hace que la gente no invierta tanto como se espera (por ejemplo, en eficiencia energética). La forma de solucionar eso sería dar más información fiable, y en ese sentido John Parsons comenta el reciente estudio de la EIA sobre los factores que condicionan el precio del petróleo. También interesante del blog de John este análisis breve sobre los tipos de especulación esperables en el mercado. Esto de la especulación siempre sale cuando suben los precios del petróleo, y de hecho siempre se dice que son los mercados financieros los culpables de la volatilidad del precio del petróleo (se intercambia en ellos un volumen 10 veces mayor que en el mercado físico, aunque el otro día decía precisamente John que incluso ese volumen financiero es muy inferior al volumen de las reservas de petróleo, por lo que sigue sin ser poco significativo).
Foro BP de Energía y Sostenibilidad
Uno de mis últimos líos antes de venirme para EEUU fue el Foro BP de Energía y Sostenibilidad, cuyo tema este año fue "Lo que realmente importa en la seguridad energética". Todavía no he podido preparar el informe completo, aunque aquí tenéis la nota de prensa. Pero afortunadamente, Luis Rey, que también participó en el Foro, ha hecho un muy buen resumen, así que me limito a enlazarlo.
Sobre la infelicidad de la búsqueda de la felicidad
Un par de escritos interesantes sobre el asunto. John Quiggin hace un review de la economía de la infelicidad basada en el consumo (precisamente esta semana estuve con Juliet Schor hablando del tema, muy interesante). Y Toni Morrison, en su discurso en Rutgers, también nos da una buena cita de por qué buscar la felicidad no basta:
I have often wished that Jefferson had not used that phrase “the pursuit of happiness” as the third right — although I understand in the first draft it was “life, liberty and the pursuit of property.” Of course, I would have been one of those properties one had the right to pursue, so I suppose happiness is an ethical improvement over a life devoted to the acquisition of land, acquisition of resources, acquisition of slaves.
Still, I would rather he had written “life, liberty and the pursuit of meaningfulness” or “integrity” or “truth.” I know that happiness has been the real, if covert, goal of your labors here. I know that it informs your choice of companions, the profession you will enter. But I urge you, please don’t settle for happiness. It’s not good enough.
Personal success devoid of meaningfulness, free of a steady commitment to social justice, that’s more than a barren life; it is a trivial one. It’s looking good instead of doing good.
martes, 5 de julio de 2011
¿Una política única de renovables para Europa?
Estos días está teniendo lugar la reunión de lanzamiento del proyecto Beyond2020, un proyecto de la Unión Europea en el que participa el IIT y cuyo objetivo es diseñar una política de renovables armonizada para Europa. Realmente, nuestra tarea principal es analizar las interacciones entre políticas de renovables y mercados eléctricos (un tema muy interesante que está dando mucho que hablar últimamente, principalmente por el efecto que causa la entrada de las renovables en el precio de la electricidad). Pero el proyecto debe comenzar definiendo políticas armonizadas para promover las renovables en Europa, y ese es el tema sobre el que iba a escribir hoy.
Primero, hay que decir que de esto se lleva ya hablando mucho tiempo, al menos desde el 2000. También hay literatura amplia sobre el asunto (algunos ejemplos aquí), y numerosos proyectos europeos de investigación. Pero sigue sin llegarse a una decisión, posiblemente por la dificultad de poner de acuerdo a los estados miembros.
Quizá parte del problema esté en que generalmente se buscan soluciones "clear-cut": un sistema de primas europeo, un sistema de certificados verdes europeo...Pero que yo creo que la solución no debería ir por ahí. Básicamente, porque me parece complicado lograr aprobar un sistema así en el que unos países (no necesariamente los más ricos) subvencionan el desarrollo renovable de otros. En los otros sistemas de reparto que existen en Europa (PAC, FEDER) son generalmente los países más ricos los que subvencionan a los más pobres. Pero aquí no necesariamente sería así. Los fondos europeos, pagados por todos, servirían para financiar el desarrollo renovable de aquellos países con el recurso renovable más barato, no con el menor nivel de desarrollo (por ejemplo, la biomasa forestal escandinava). Si el sistema fuera de primas la cosa cambiaría algo, ya que se podría pre-especificar de manera más fácil unos objetivos por país, lo malo es que si las cuentas no salen, pues no se hacen renovables en ese país y listo.
Y entonces, ¿cuál es la alternativa? Pues ahí va mi propuesta. Yo creo que Europa debe promover las renovables, porque tienen beneficios interesantes para esta región (seguridad energética y reducción de emisiones de CO2, sobre todo). Pero hay otra parte del apoyo que deben darlo los países, por los beneficios que obtienen (reducción de contaminación atmosférica, desarrollo local...). Así que lo que propongo es un sistema de apoyo con dos tramos, complementarios. Europa proporcionaría el primer tramo, y los estados miembros el segundo. El tramo europeo, mucho más complejo de gestionar por la cantidad de países, tecnologías, etc., yo lo plantearía como una prima. En este caso no es muy preocupante el pasarse, porque este primer tramo por sí mismo no hace nada. Y el segundo ya lo dejaría en manos de cada país: evidentemente, no recomiendo demasiado un sistema de certificados verdes que no lleven contratos aparejados, y más bien recomiendo un sistema de subastas. Lo malo de las primas es que, como ya hay un primer tramo no controlado por el país, es más fácil equivocarse en la cuantía. Y en todo caso, todo esto depende del mercado eléctrico relevante, que en Europa no tiene por qué ser el nacional. Un problema muy interesante, como veis, que espero esté algo más claro al final del proyecto.
Primero, hay que decir que de esto se lleva ya hablando mucho tiempo, al menos desde el 2000. También hay literatura amplia sobre el asunto (algunos ejemplos aquí), y numerosos proyectos europeos de investigación. Pero sigue sin llegarse a una decisión, posiblemente por la dificultad de poner de acuerdo a los estados miembros.
Quizá parte del problema esté en que generalmente se buscan soluciones "clear-cut": un sistema de primas europeo, un sistema de certificados verdes europeo...Pero que yo creo que la solución no debería ir por ahí. Básicamente, porque me parece complicado lograr aprobar un sistema así en el que unos países (no necesariamente los más ricos) subvencionan el desarrollo renovable de otros. En los otros sistemas de reparto que existen en Europa (PAC, FEDER) son generalmente los países más ricos los que subvencionan a los más pobres. Pero aquí no necesariamente sería así. Los fondos europeos, pagados por todos, servirían para financiar el desarrollo renovable de aquellos países con el recurso renovable más barato, no con el menor nivel de desarrollo (por ejemplo, la biomasa forestal escandinava). Si el sistema fuera de primas la cosa cambiaría algo, ya que se podría pre-especificar de manera más fácil unos objetivos por país, lo malo es que si las cuentas no salen, pues no se hacen renovables en ese país y listo.
Y entonces, ¿cuál es la alternativa? Pues ahí va mi propuesta. Yo creo que Europa debe promover las renovables, porque tienen beneficios interesantes para esta región (seguridad energética y reducción de emisiones de CO2, sobre todo). Pero hay otra parte del apoyo que deben darlo los países, por los beneficios que obtienen (reducción de contaminación atmosférica, desarrollo local...). Así que lo que propongo es un sistema de apoyo con dos tramos, complementarios. Europa proporcionaría el primer tramo, y los estados miembros el segundo. El tramo europeo, mucho más complejo de gestionar por la cantidad de países, tecnologías, etc., yo lo plantearía como una prima. En este caso no es muy preocupante el pasarse, porque este primer tramo por sí mismo no hace nada. Y el segundo ya lo dejaría en manos de cada país: evidentemente, no recomiendo demasiado un sistema de certificados verdes que no lleven contratos aparejados, y más bien recomiendo un sistema de subastas. Lo malo de las primas es que, como ya hay un primer tramo no controlado por el país, es más fácil equivocarse en la cuantía. Y en todo caso, todo esto depende del mercado eléctrico relevante, que en Europa no tiene por qué ser el nacional. Un problema muy interesante, como veis, que espero esté algo más claro al final del proyecto.
lunes, 4 de julio de 2011
Al fin, vuelta al blog! Con la relación entre gas y petróleo.
Pues sí, a modo de celebración particular del 4 de Julio, al fin vuelvo a bloguear! Pero primero de todo me gustaría pedir disculpas a los que seguís este blog, y que quizá hayáis pensado en que ya lo había abandonado...Lo cierto es que los últimos tiempos han sido muy, muy complicados: fin de curso en ICAI, bastantes líos de gestión, y para rematarlo, viaje a EEUU para el verano con el follón logístico correspondiente (instalación de la familia, viajes de trabajo, etc). Un sinvivir que no me ha dejado tiempo para bloguear, aunque sí para tratar de seguir (con retraso) lo interesante que ha ido saliendo en la web.
Pero bueno, ya está bien de aburriros con mis miserias, y como primer tema, uno de los más populares, el shale gas y su relación con los precios del petróleo, tema interesante donde los haya.
Primero, y no necesariamente por orden cronológico: Michael Levi refuta, con ayuda del NETL, el famoso paper de Robert Howarth sobre el impacto ambiental del shale gas en el que decía que este gas acababa emitiendo más CO2 que el carbón. Parece que las cuentas no eran tan buenas. ¿Y qué tiene esto que ver con el precio del gas y el petróleo? Pues que la creciente preocupación por el impacto ambiental del shale gas podría hacer que su precio subiera, y recuperara (algo) su relación con el petróleo. De hecho, no es este el único tema a tener en cuenta: al hilo de los últimos artículos del NYTimes, Michael Levi de nuevo reflexiona sobre el precio del gas, concluyendo en que, por distintos factores, posiblemente sea inferior al que debería tener. Es decir, que el desacoplamiento podría ser en parte ficticio.
En todo caso, y como bien muestra gráficamente David Ruyet, lo que está claro es que hay mucho shale gas (incluso demasiado para algunos agentes incumbentes en Francia, que no quieren más...). Evidentemente, al aumentar la oferta de gas, bajará su precio. Pero esa no debería ser la razón del desacoplamiento de precios: realmente los precios se deberían acoplar por su capacidad de sustitución en el uso final, es decir, por su coste de oportunidad, algo que cada vez es menos entendible, dado que el gas no se usa tanto en el transporte (que es ahora mismo casi el único uso del petróleo para energía). Aunque esto podría cambiar en el futuro, tal como defiende el MIT en su estudio The Future of Natural Gas (resumido aquí por Revkin).
Lo que pasa es que la cosa no es tan sencilla: Klaas en el blog de EfE cuenta cómo también los costes de transporte de gas y otros factores tienen parte de "culpa". Y John Parsons analiza sobre todo las diferencias de volatilidades (además de ilustrarnos sobre "desacoplamientos" pasados).
En resumen: todo parece indicar que los precios del gas y los del petróleo seguirán sendas cada vez más diferenciadas, aunque lo razonable sería esperar una disminución de la diferencia de precios (por la subida del gas). En todo esto también juega un papel importante el propio desacoplamiento de los mercados de gas, y por tanto la influencia del shale gas americano en los mercados de gas europeos o asiáticos. Otro tema para otro post.
Pero bueno, ya está bien de aburriros con mis miserias, y como primer tema, uno de los más populares, el shale gas y su relación con los precios del petróleo, tema interesante donde los haya.
Primero, y no necesariamente por orden cronológico: Michael Levi refuta, con ayuda del NETL, el famoso paper de Robert Howarth sobre el impacto ambiental del shale gas en el que decía que este gas acababa emitiendo más CO2 que el carbón. Parece que las cuentas no eran tan buenas. ¿Y qué tiene esto que ver con el precio del gas y el petróleo? Pues que la creciente preocupación por el impacto ambiental del shale gas podría hacer que su precio subiera, y recuperara (algo) su relación con el petróleo. De hecho, no es este el único tema a tener en cuenta: al hilo de los últimos artículos del NYTimes, Michael Levi de nuevo reflexiona sobre el precio del gas, concluyendo en que, por distintos factores, posiblemente sea inferior al que debería tener. Es decir, que el desacoplamiento podría ser en parte ficticio.
En todo caso, y como bien muestra gráficamente David Ruyet, lo que está claro es que hay mucho shale gas (incluso demasiado para algunos agentes incumbentes en Francia, que no quieren más...). Evidentemente, al aumentar la oferta de gas, bajará su precio. Pero esa no debería ser la razón del desacoplamiento de precios: realmente los precios se deberían acoplar por su capacidad de sustitución en el uso final, es decir, por su coste de oportunidad, algo que cada vez es menos entendible, dado que el gas no se usa tanto en el transporte (que es ahora mismo casi el único uso del petróleo para energía). Aunque esto podría cambiar en el futuro, tal como defiende el MIT en su estudio The Future of Natural Gas (resumido aquí por Revkin).
Lo que pasa es que la cosa no es tan sencilla: Klaas en el blog de EfE cuenta cómo también los costes de transporte de gas y otros factores tienen parte de "culpa". Y John Parsons analiza sobre todo las diferencias de volatilidades (además de ilustrarnos sobre "desacoplamientos" pasados).
En resumen: todo parece indicar que los precios del gas y los del petróleo seguirán sendas cada vez más diferenciadas, aunque lo razonable sería esperar una disminución de la diferencia de precios (por la subida del gas). En todo esto también juega un papel importante el propio desacoplamiento de los mercados de gas, y por tanto la influencia del shale gas americano en los mercados de gas europeos o asiáticos. Otro tema para otro post.
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