miércoles, 1 de abril de 2026

Las medidas de emergencia y la trampa de las pensiones

En estos días en que andamos muchos dándole vueltas a las medidas de emergencia aprobadas, unos para tratar de salvar la cara del Gobierno a pesar de todos los pesares, y otros para desesperarnos porque parece que no hemos aprendido nada desde la última vez, no viene mal recordar que, para poder hacer bien las cosas, conviene levantar la vista de la energía y mirar a las pensiones. 

Y es que esa decisión de comprometerse a subir las pensiones automáticamente con la inflación está claramente detrás de los problemas que tenemos a la hora de diseñar medidas de emergencia ante una crisis energética. Ante una situación de altos precios creados por la escasez de oferta, el bonificar estos precios o reducir su fiscalidad parece la peor medida posible: regresiva, desincentivadora del ahorro necesario (es triste ver los mensajes contradictorios de que tenemos que ahorrar y a la vez de que nos van a bajar los precios), fácil de capturar por los operadores como ya pasó con los 20 céntimos, subvencionadora de otros países (los portugueses que vienen a echar combustible a España, o los turistas, o peor aún, los productores y operadores de petróleo, incluida Rusia)...y eso por no hablar del desequilibrio fiscal. 

Claramente habría mejores opciones: una transferencia a tanto alzado a cada familia por ejemplo compensaría los mayores costes del combustible, o indirectamente, de los alimentos (afectados no sólo por el coste de transportarlos sino por el aumento de costes de los fertilizantes), y se podría diseñar para no ser regresiva sino todo lo contrario. Otra opción sería usar las medidas actuales, pero sólo para los hogares y empresas verdaderamente vulnerables, para así limitar al máximo sus efectos negativos (como parece que están planteando los británicos), o dirigir las ayudas a la inversión y no al gasto, como plantean los franceses. 

¿Cuál es el problema, al menos en España? Pues que esa transferencia no reduce la inflación, sino todo lo contrario. Y en un país donde las pensiones están indexadas a la inflación, y donde el gasto en pensiones es más o menos un 30% del gasto público, dejar que crezca la inflación es una bomba nuclear.  Incluso medidas que solo reducen los precios de forma focalizada (como las opciones de estabilidad ya propuestas en la anterior crisis por Carlos Batlle) siguen sin resolver el problema de la inflación general, y por tanto sin desactivar la bomba. 

Así que, realmente, la mejor medida de emergencia sería desacoplar las pensiones de la inflación (y eso sin entrar en comparaciones con salarios que no se actualizan automáticamente, o en las cuestiones distributivas asociadas). Eso permitiría aplicar las medidas más apropiadas, justas y eficientes contra la crisis energética, la actual y las que vendrán después. Mientras no hagamos esto, y como bien subraya Jorge Galindo en la entrada que enlazaba antes, seguiremos discutiendo sobre cuál es la medida menos mala sin arreglar lo esencial.

Buena Semana Santa!  

lunes, 30 de marzo de 2026

Los riesgos financieros del cambio climático

La semana pasada tuve la suerte de asistir a un evento estupendo, tanto en contenidos como en organización, en el Banco de España. Una oportunidad excelente de pensar sobre cómo medir y cómo afrontar los riesgos climáticos desde el punto de vista financiero, con grandes ponentes y además amigos como Anil Markandya o Iñigo Losada, o con representantes de instituciones como TPI, NFGS o CETEx.

Y como siempre en los buenos eventos, muchas preguntas interesantes de investigación: por ejemplo, ¿cuál es el nivel de protección adecuado frente a los riesgos del cambio climático? (recordemos que el riesgo cero no existe). También surge otras preguntas algo más políticas: ¿cómo puede ser que no hayamos dedicado dinero de NextGeneration a adaptación climática, que es una inversión con grandes retornos para un país como España?

Enhorabuena al Banco de España, y sobre todo a Clara González (y gracias por invitarme).


viernes, 27 de marzo de 2026

jueves, 26 de marzo de 2026

¿Estamos más protegidos en España de las crisis energéticas?

Aunque ya lo escribí rápido en LinkedIn, he pensado que mejor dejar aquí, para poder actualizar, la explicación de lo que de forma muy resumida se recoge en el artículo del NYTimes sobre en qué medida España está protegida de las crisis energéticas (y que complementa lo que dice este del FT, cuyo titular es bastante más equívoco que el cuerpo del artículo)

Como decía, esto no lo hago ni mucho menos para contradecir las ventajas que supone el seguir avanzando en la transición energética, que son muchas, sino para contrastar esos números que se están difundiendo por ahí de precios de la electricidad o de % de horas de utilización del gas para generación de electricidad: creo que tener un buen diagnóstico es esencial para poder tomar las mejores decisiones.

- Lo primero que me preguntaba el periodista es cuánto realmente paga el consumidor más allá de lo que dice el mercado diario. Eso como sabéis se puede mirar, al menos para el PVPC, en ESios. Ahí podemos ver cómo, para un precio del mercado mayorista extremadamente bajo como el que tenemos estos días, el precio que pagaría un consumidor regulado estaría entre 90 y 265 €/MWh para la semana pasada. A eso hay que sumar el término de potencia, impuesto de electricidad y otros cargos, que, según la CNMC y su comparador, suman un 60% más al coste de la factura. Mirando el coste medio de la electricidad del comparador de la CNMC me salen 250 €/MWh.

- También es interesante analizar cómo de frecuentes son esos precios del mercado diario tan bajos. El año 2026 no es demasiado representativo, por las altas precipitaciones del comienzo, y las temperaturas suaves que tenemos ahora (esto sí lo cuentan bien en el artículo del FT, más allá como digo de su titular). Si miramos un año completo (2025), vemos que el número de horas en las que estuvimos por debajo de los 14 €/MWh fue un 44%. El precio medio (sin ponderar) fue de 65 €/Mwh.

- Y luego, a la hora de comparar los precios de la electricidad para los consumidores, le he recomendado que mire en Eurostat, tanto para Hogares como para Industria y Servicios.

- Por último, tampoco viene mal recordar que, en términos de protección frente a la subida de los fósiles, como ya recordaba en mi artículo de The Conversation, no estamos significativamente mejor que otros en Europa: Europa depende en un 73 % de los combustibles fósiles (un 90-95 % importado) para su suministro energético. En España, y a pesar de los avances recientes en renovables, el consumo final de energía sigue siendo en un 70 % fósil (importado al 100 %), con el transporte alimentado casi por completo por el petróleo. En este sentido, sería interesante hacer el cálculo, pero no me sorprendería que una introducción de vehículos eléctricos como por ejemplo la que planteaba el PNIEC de 2019 nos aislara mejor, al reducir nuestra dependencia del petróleo (como hace China). De hecho, si todas las medidas de ese PNIEC hubieran estado implantadas estaríamos en mucha mejor situación. De ahí la importancia de no perder comba en la transición.

No me despido sin recomendaros que, en cuanto a posibles medidas de apoyo, leáis lo que plantea Javi Revuelta, que me parece en general muy sensato. También podéis por supuesto volver a consultar las recomendaciones que hicimos desde el IIT en la última crisis.

 

miércoles, 25 de marzo de 2026

Ya tenemos CCfD en España

 Gracias a Paolo, que ha sido el que me ha advertido, leo que en ese RD de medidas urgentes por la guerra de Irán se han colado muchas otras cosas que sí, también eran urgentes, pero lo venían siendo desde hacía ya bastante tiempo, y que no necesitaban en mi opinión esperar a una guerra para ser desarrolladas: el biometano, las zonas de aceleración de renovables, los ajustes a los CAEs, la mejora del acceso a las redes...y los contratos por diferencias de carbono como herramienta para promover la descarbonización industrial. 

De CCfDs no se dice mucho: ni de donde vendrá exactamente el dinero, ni cómo se concederá. De hecho, la redacción es algo confusa, porque parece que se desplegarán para cubrir riesgos, pero luego se habla de la diferencia entre el coste de las tecnologías descarbonizadas y las convencionales (es decir, más al estilo alemán). Veremos cómo sigue la cosa.

Lo que es una pena es que, en lugar de regular como se debería, con normas específicas que puedan ser discutidas y consensuadas con calma, tengamos que recurrir a este tipo de instrumentos "urgentes" para seguir avanzando en la transición energética. Como se ha dicho de las renovables: sí, pero no así.

En cuanto a las medidas verdaderamente urgentes...pues como nos contará mañana seguramente Xavier en su seminario, volvemos a las andadas: medidas regresivas y no focalizadas en los que de verdad las necesitan, señales contrarias a la necesidad de ahorrar...como si nos sobrara el dinero (ese que sí necesitamos para invertir en la transición energética). Como ya lo hemos dicho muchas veces, uno se va cansando...

PS: He echado de menos, ya puestos, algo relacionado con las empleadas del hogar, para al menos devolverles el favor... 

 

martes, 24 de marzo de 2026

Barnard y sus cuentas de los combustibles marítimos

Interesante para ver que a los combustibles alternativos no parecen salirles las cuentas ni con precios de CO2 altos. A la electricidad sí, pero claro, sólo puede cubrir (por ahora) una parte de la demanda, aunque es justo la que puede beneficiarse también de las zonas ECA. 

A los sintéticos ni los considera, porque dice que son mucho más caros que los bios. Pero, ¿y si no hay suficientes bios? Entonces los bios se ponen a precio de los sintéticos, como Barnard bien dice, al coste marginal de la descarbonización. 

Se puede complementar bien con sus cuentas sobre el amoníaco gris, azul o verde (que también podría ser uno de esos combustibles alternativos para el marítimo). O con las del impacto sobre el coste del transporte.

lunes, 23 de marzo de 2026