En mis clases de impacto ambiental suelo contar el "chiste" de las muertes de buitres en los parques eólicos de Tarifa: realmente, los parques no fueron la causa, sólo los ejecutores. La culpa la tuvo un vertedero situado junto a los aerogeneradores. Bueno, pues parece que en EEUU han tenido
un problema similar: en este caso, además, las aves ni siquiera chocaron los los aeros, sino directamente con las baterías. En todo caso, esto nos muestra cómo hay que tener cuidado al evaluar quienes son los responsables.
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